Los perros, 'doctores' de cuatro patas que cambian la rutina hospitalaria de los niños

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Javier Rodrigo

Pamplona, 6 feb (EFE).- Matilda es una caniche toy de 3 años y Claus, un golden retriever de 7. Son perros absolutamente normales salvo por un detalle, y es que son auténticos 'doctores' que una vez por semana acuden a las sedes de la Clínica Universidad de Navarra en Pamplona y Madrid para ayudar a algunos pacientes a reducir el dolor y disminuir el estrés.

En Pamplona, los perros de la Asociación Mumkoa, una palabra que en japonés significa 'sueño bonito', trabajan con niños que son pacientes de Oncología, Neurología y Psiquiatría, así como con personas mayores hospitalizadas.

Por su parte, en Madrid, la 'perroterapia', a cargo de la Fundación Aladina, se desarrolla con pacientes pediátricos de la Unidad de Protonterapia.

La evidencia científica respalda los beneficios de estas terapias, que se manifiestan en la reducción del dolor, la mejora de los signos vitales, la disminución del estrés y el fortalecimiento del vínculo terapéutico.

 Es sorprendente ver la interacción de estos animales con los niños en la clínica pamplonesa. Algunos menores, disfrazados de médicos, auscultan con estetoscopios, toman la tensión o simulan poner inyecciones, todo ello con material de juguete, a unos perros que participan en la actividad con toda la paciencia del mundo.

No solamente es un "cuidado lúdico" sino que "es una herramienta terapéutica que, en este entorno tan sensible, nos ayuda un poco a mejorar la carga emocional, a disminuir los miedos, a disminuir la ansiedad", ha explicado a EFE Marian Soteras, directora de Enfermería del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra y coordinadora del proyecto en Pamplona.

Hay que tener en cuenta que en oncología los tratamientos son largos, de uno o dos años de duración, y "el entorno es complejo, con muchas pruebas, muchas exploraciones, muchos ingresos", pero la terapia asistida con perros "nos ayuda a cambiar la experiencia del paciente", ha destacado.

Hospitales y clínicas, ha asegurado, "son espacios que se asocian al dolor, al miedo y a la incertidumbre, y la perroterapia nos ayuda a cambiar este ambiente".

Soteras ha valorado que esta terapia "crea un fuerte impacto en la experiencia del paciente, que vive la enfermedad de otra manera". Además, ha dicho, "ver que los niños están disfrutando de esta actividad, para los padres es un respiro y crea recuerdos positivos".

La actividad la organiza Niños contra el Cáncer pero la gestiona la Dirección de Enfermería, ha precisado, porque "la enfermera es la profesional que más tiempo pasa con el paciente y es la persona que más conoce al paciente; conoce su miedo, sus debilidades, sus problemas y sus tiempos".

En este sentido, Pilar Lorenzo, directora de Responsabilidad Social Corporativa de la Clínica Universidad de Navarra, ha comentado que la terapia con perros "es una actividad que encaja muy bien tanto a los padres como a los niños, habida cuenta que los niños interactúan con los perros, están muy a gusto, se sienten en una zona de confort muy buena y se distraen de su día a día".

¿Hay razas de perros más adecuadas que otras para participar en estas sesiones? Según ha destacado a EFE Elizabeth Francés, de la Asociación Mumkoa, lo importante no es la raza, sino "el carácter del perro, que sean sociables, pacientes" y muestren "un carácter afable con los niños".

Estos auténticos 'doctores' de cuatro patas, ha subrayado, "rompen la rutina hospitalaria, reducen la ansiedad, el estrés, generan estímulos positivos y, en definitiva, al final pasan de ser ellos los cuidados a ser los cuidadores" de los pacientes.

"Los animales llegan a una parte de nosotros que las personas no llegamos", ha recalcado. EFE

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