Begoña Fernández
Madrid, 30 ene (EFE).- 'El hombre que podía hacer milagros', un relato de ficción que H.G.Wells publicó en 1898 se convierte ahora en tebeo de la mano del ilustrador José Luis Munuera que adapta al cómic un clásico que percibe como plenamente vigente al revelar "los desastres" que pasan "cuando se da el poder absoluto a un imbécil absoluto".
En una entrevista con EFE, Munuera (Lorca, 1972), que ya adaptó al cómic obras literarias de Herman Melville y Charles Dickens, explica que el tebeo "habla de cosas de hoy por más que se disfracen de un cuento del siglo XIX" y aclara que su advertencia de las catástrofes mundiales que pueden ocurrir cuando alguien tiene todo el poder no señala solo a Trump, "también a los 'trumpitos' aledaños internacionales".
El cómic, editado por Astiberri y ya en librerías, cuenta la historia de Goeorge McWhirter Fotheringay, un tipo corriente sin ambiciones ni imaginación, que descubre de pronto que, con solo desearlo, puede hacer milagros.
Sin embargo, en lugar de cambiar el mundo, Munuera subraya que Fotheringay se conforma con pequeños prodigios insignificantes hasta que un día, en un arrebato de ira, acaba provocando desastres de proporciones bíblicas.
Munuera, autor del guión y del dibujo, comenta que le gusta adaptar a grandes autores ya que trabajar con esos materiales le aporta "seguridad y una base sólida para construir el tebeo".
El ilustrador, que se siente más cómodo hablando de tebeo que de novela gráfica, señala que la idea de adaptar el relato de H.G. Wells le llegó de la editorial belga Dargaud, y desde un primer momento le gustó por su "tono de comedia, británico y sutil, que no invita a la carcajada, pero sí a la sonrisa cómplice y aúna lo fantástico y la crítica social".
El dibujante reconoce que la responsabilidad de adaptar un clásico es mayor cuando el autor está vivo: "En el caso de H.G.Wells o Melville tengo la ventaja de que están muertos hace mucho tiempo, lo que me permite ser muy libre y dar una visión del texto que me representa más a mí que a ellos".
El texto original de unas 14-15 páginas se enriquece con las aportaciones del autor.
Y es que en la adaptación de Munuera, Fotheringay no busca solo consejo en un sacerdote, que en su ambición se ve ascendido a papa a merced de los milagros de su acólito, sino que recurre a los consejos de una médium, un médico y un psiquiatra.
"Me pareció interesante confrontar al protagonista, que es un hombre común y sin imaginación, con otras profesiones, tres 'autoritas' que no se creen lo que está contando ya que va en contra de sus principios".
El relato de H.G.Wells se publicó por primera vez en Francia en 1902. En España fue objeto de censura durante el franquismo, al igual que otras obras del autor, muy crítico con la dictadura.
En el tebeo, Munuera introduce una advertencia: "El lector morirá en la página 61", es una frase tomada del relato corto y adaptada al cómic "con el fin de hacer cómplice al lector".
Sobre su dibujo, Munuera aclara que busca que el personaje por su aspecto exterior sea fácilmente reconocible para que el lector se identifique: "Fotheringay es un tipo random, ni guapo ni feo, mientras que el cura es redondo, como si se comiera todas las ostias que consagra".
Respecto a la técnica, el dibujante dice que usa todo lo que tiene a su alcance (acuarelas, lápices..) Empieza a trabajar en una escala de grises que van dando volumen y textura y luego su colorista, Sedyas, aplica el tratamiento cromático.
En este cómic dominan azules y marrones, en gamas de cálidos a fríos, buscando un color, dice, "que haga pensar en una película irlandesa de John Ford como si la hubiera rodado Guillermo del Toro".EFE
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