Trump demanda a JPMorgan Chase y a su CEO, Jamie Dimon, por más de 4.250 millones por "desbancarizarle"

El expresidente estadounidense lleva a los tribunales al mayor banco del país y a su directivo, reclamando una indemnización millonaria tras acusarles de cerrar sus cuentas por razones políticas y señalar supuestas prácticas discriminatorias en el sector financiero

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En la demanda presentada, Donald Trump incluyó afirmaciones donde acusa a JPMorgan Chase de “desbancarizar” a personas por cuestiones políticas, extendiendo sus señalamientos hacia otras importantes instituciones financieras en el país. De acuerdo con Bloomberg, la querella legal sostiene que JPMorgan habría negado acceso a sus servicios financieros al expresidente estadounidense, argumentando razones asociadas a la ideología política, y califica tales acciones como difamación comercial, así como una supuesta violación al deber de buena fe y trato equitativo en el ámbito bancario.

Según ha consignado Europa Press, la demanda, que también involucra de manera directa al consejero delegado del banco, Jamie Dimon, reclama al menos 5.000 millones de dólares (4.257 millones de euros) en concepto de indemnización. Además, el documento presentado en tribunales imputa a Dimon presuntas violaciones a la Ley de Prácticas Comerciales Desleales y Engañosas de Florida. El medio explica que la acción no solo apunta a la empresa por su política interna, sino que atribuye motivaciones políticas y sociales al supuesto distanciamiento de JPMorgan Chase respecto de Trump y sus posturas conservadoras.

La cadena CNBC recogió declaraciones en las que la defensa del expresidente sostiene que JPMorgan Chase habría tomado la decisión de retirar sus servicios por convicciones ideológicas. El escrito argumenta que el banco actuó de forma unilateral y que la separación no respondería a motivos financieros ni de cumplimiento normativo, sino a la “creencia infundada y progresista” de la entidad sobre la necesidad de aislarse de Trump y su entorno.

De acuerdo con la información difundida por CNBC, Trump relató en agosto que, tras los hechos del 6 de enero de 2021 relacionados con el asalto al Capitolio, el banco le notificó que disponía de 20 días para cerrar todas sus cuentas. Esta situación ha sido interpretada tanto por el expresidente como por sus representantes legales como un ejemplo de discriminación basada en opiniones políticas, lo que intensifica el debate en torno a la neutralidad de las instituciones financieras estadunidenses en contextos de alta polarización política.

Bloomberg también señala que la magnitud de la indemnización solicitada por Trump refleja la gravedad de los cargos esgrimidos en la denuncia y el impacto que habrían tenido estas acciones sobre la reputación y la actividad financiera del expresidente. El texto enfatiza que el banco lidera el sector de servicios financieros en Estados Unidos por tamaño de activos, lo que agrega mayores implicancias a la controversia, ya que cualquier práctica considerada discriminatoria podría sentar precedentes para el trato de personas públicas o figuras controvertidas dentro del sistema bancario.

Los documentos presentados ante las instancias judiciales describen el proceso y los motivos que, según la parte demandante, llevaron a la decisión de JPMorgan Chase de cancelar las cuentas de Trump. Al respecto, Europa Press destaca que el expresidente no solo acusa a este banco, sino que extiende su crítica a otras entidades del sector por supuestamente aplicar criterios ideológicos a la hora de prestar servicios, lo que reaviva discusiones sobre la imparcialidad, la privacidad y los límites de actuación de las compañías financieras en contextos de presión política o social.

El medio Bloomberg describe que, más allá del reclamo financiero, Trump busca sentar precedente alrededor de los derechos de acceso a servicios bancarios sin distinción ideológica. La controversia gira en torno a la alegación central de la denuncia, que postula que las instituciones financieras deben mantener políticas neutrales y evitar la exclusión de clientes en función de su perfil político.

Se aguarda que la demanda avance mediante el sistema judicial estadounidense, donde tanto el banco como el propio Jamie Dimon tendrán oportunidad de responder y presentar su versión frente a las acusaciones. De acuerdo con los medios mencionados, este caso podría influir en la futura relación entre el sector bancario y figuras públicas cuyas posturas generan divisiones, especialmente en un contexto de alta atención mediática y política.