Observan por primera vez un tiburón duende vivo en aguas canarias

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Santa Cruz de Tenerife, 19 ene (EFE).- Investigadores de la Universidad de La Laguna (ULL) han observado por primera vez un ejemplar vivo de tiburón duende (Mitsukurina owstoni), de 2,5 metros de longitud, a una profundidad de 900 metros y unos 9,5 kilómetros de la costa de San Cristóbal, en Gran Canaria.

El espécimen analizado fue capturado de manera accidental el 4 de mayo de 2024 durante una salida de pesca recreativa frente a la costa de San Cristóbal, según ha informado este lunes el centro docente.

Tras la captura y manipulación, el tiburón fue liberado con vida y registrado mediante fotografía y vídeo, lo que permite documentar las características morfológicas diagnósticas de la especie.

Entre las características observadas en el tiburón destacan su hocico aplanado y alargado, mandíbulas protrusivas con dientes largos y afilados, ojos pequeños sin membrana nictitante, cuerpo flácido y dos aletas dorsales redondeadas y flexibles, junto con una aleta caudal larga desprovista de lóbulo ventral.

Además, la identificación provisional como hembra se basó en la ausencia de órganos copuladores.

Este registro, detallado en la revista internacional Thalassas, constituye un avance significativo en la comprensión de la distribución geográfica de la especie Mitsukurina owstoni, ya que es el primer avistamiento confirmado en Canarias y la segunda aparición en la región macaronésica, añade la Universidad de La Laguna.

Hasta la fecha, se han documentado menos de 250 ejemplares de este tiburón de aspecto inusual en el mundo.

El tiburón duende presenta una distribución dispersa pero muy extendida por la mayor parte del planeta en aguas tropicales y templadas, a profundidades que van de los 250 a los 1.500 metros.

En el Atlántico nororiental se ha registrado su presencia ocasionalmente en Galicia, Madeira, aguas marroquíes y cerca de Portugal.

Por otro lado, el hallazgo también subraya la importancia ecológica de los hábitats de aguas profundas en Canarias, que actúan como refugio para tiburones y otras especies de elasmobranquios.

La ausencia de pesca de arrastre de fondo desde la década de 1980 y la limitada actividad pesquera dirigida a tiburones profundos contribuyen a la preservación de estas poblaciones, aunque persisten capturas incidentales mediante artes pasivas.

Esta documentación aporta evidencia sobre la segregación geográfica por tamaño observada en la especie, pues los registros del Atlántico oriental corresponden mayoritariamente a individuos juveniles o subadultos, mientras que en el Atlántico occidental predominan los adultos.

Según los investigadores, esta distribución diferencial podría reflejar factores ecológicos o reproductivos aún no completamente comprendidos.

El equipo de investigación señala que este registro constituye una notable expansión del área de distribución conocida de la especie en el Atlántico Centro-Oriental y resaltan la necesidad de continuar la exploración y el monitoreo de estos entornos poco estudiados.

El avistamiento fue realizado por un equipo de investigadores entre los que se encontraba Alberto Brito, catedrático retirado del departamento de Biología Animal, Edafología y Geología de la Universidad de La Laguna. EFE