El debate sobre sanidad animal se reaviva buscando equilibrios entre salud y economía

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Juan Javier Ríos

Madrid, 17 ene (EFE).- El debate sobre el nivel de exigencias de las normas de sanidad animal se ha reavivado con la llegada de la dermatosis nodular y la mayor incidencia de la lengua azul y ante la necesidad de hallar equilibrios que blinden el bien superior de la salud pública con medidas que minimicen el impacto económico al ganadero.

Ante este debate, desde la profesión veterinaria inciden en que las normativas de sanidad animal implementadas en la Unión Europea están ante todo "avaladas" por estudios científicos, según ha asegurado a EFE el presidente de la Organización Colegial Veterinaria (OCV), Gonzalo Moreno.

No obstante, Moreno apuesta por "dar más valor" e incentivar la inversión en la prevención frente a la erradicación de las enfermedades porque esa fase de erradicación suele conllevar vaciados sanitarios de granja (sacrificio de todos los animales tras algún positivo) con las consecuencias económicas que conlleva.

Por eso, cree que la opción es prevenir con más medidas de bioseguridad, vigilancia y reforzar los servicios veterinarios.

En esa prevención ve esencial también invertir para la obtención de nuevas vacunas que permitan "discriminar fácilmente" entre animales vacunados e infectados, porque actualmente no siempre es posible de tal forma que, por ejemplo, un animal puede ser positivo a una patología concreta pero sin saber si es porque fue vacunado o porque está infectado.

Supone un hándicap para el comercio ya que hay países que cierran fronteras ante un positivo sin saber realmente si está o no infectado, ha destacado.

Desde la irrupción en octubre pasado de casos de dermatosis nodular contagiosa en la provincia de Girona, mucho se ha escrito sobre esta patología del ganado vacuno que está además haciendo estragos en Francia.

Detectar un animal infectado en una granja conlleva a su inmovilización y vaciado sanitario mientras las explotaciones cercanas al foco ven restringido el movimiento de animales.

El asunto es un "drama" pero, más allá de los sacrificios, el "problema" está también en las restricciones porque "hay ganaderos que llevan más de cuatro meses sin que se les permita meter un sólo animal" en su explotación, según ha indicado a EFE la gerente de la Asociación de Productores de Vacuno de Carne (Asoprovac), Matilde Moro.

A nivel de políticas sanitarias, es "eso lo que tendría que ser fácilmente revisable y modificable" porque los ganaderos "se están arruinando" ya que "han roto el ciclo productivo".

Moro ha pedido también indemnizaciones que respondan a los "precio de mercado".

Esta enfermedad afecta al ganado ovino -en mucha menor medida al vacuno- y España cambió hace un año su estrategia de tal forma que la vacunación pasó a ser voluntaria y se eliminó la obligación de que los animales objeto de movimiento dentro de zonas con algunos serotipos activos deban haber sido vacunados.

En este caso se optó por flexibilizar la norma pero la incidencia de lengua azul se ha disparado, lo que ha impactado en un mayor número de abortos y menos ovejas preñadas por lo que ahora las administraciones sopesan si volver a la antigua estrategia.

Desde el sector primario, el presidente de la Asociación de Ganaderos y Ganaderas en Extensivo, Felipe Molina, habla de un "desastre" como consecuencia de haber sido "permisivos totales" por lo que reconoce que una mayoría de productores están dispuestos a volver al plan anterior.

Pide que las vacunas vuelvan a ser obligatorias para el ovino -no para el vacuno- y que las administraciones suministren gratis estos sueros.

En este caso, una mayoría del sector ganadero no está satisfecho con la prueba de detección en campo al considerar que induce a un elevado caso de falsos positivos, según ha indicado el responsable de vacuno de leche en la Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL), David Alonso.

Además rechaza la estrategia de buscar la erradicación de la enfermedad, ya no sólo por las consecuencias económicas, sino porque considera que no resuelve el problema de fondo mientras los reservorios silvestres de esta enfermedad, como jabalíes o tejones, continúen transmitiéndola.

"¿Cómo puedes hacer una campaña de erradicación sobre una enfermedad que no se puede erradicar porque está en los animales libres en el campo?", se pregunta.

En todo caso, es favorable a implementar una nueva prueba diagnóstica triple (que incluye incluso una PCR) que se está demostrando más eficaz aunque su coste es "muy" elevado actualmente. EFEAGRO

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(Recursos de archivo en EFEServicios: Referencia: 55019014105)