Logroño, 15 ago (EFE).- El piloto riojano Unai Orradre debuta desde este viernes en el Mundial de Moto2 en el Gran Premio de Austria, con lo que a sus 21 años cumple un sueño, en el que tiene 10 carreras para demostrar su calidad y hacer méritos para quedarse en la categoría, aunque aún piensa en ganar el Campeonato de Europa, que lidera.
Orradre ha explicado a EFE que estaba centrado en el campeonato continental, dentro de la estructura del equipo italiano Boscoscuro y hace semanas una llamada lo cambió todo para él.
El equipo MSI Racing Team pensó que podía ser el sustituto de uno de sus pilotos -con el que no han llegado a un acuerdo para que siga- sobre todo porque conoce la "máquina" , que es muy similar a la del Europeo y la estructura del equipo, que pertenece a la misma marca italiana.
Así, sin planearlo, un chaval que sueña desde pequeño con ser un piloto del Mundial ve como todo su trabajo de años empieza a dar frutos, aunque asume que tras años de ganar carreras en España y Europa llega un momento en el que va "a correr con gente que tiene mucha más experiencia" que él.
Considera una "suerte" que las carreras del Mundial que restan no coincidan con las del Europeo, porque va "a poder competir por ese título", que tiene muy cerca, aunque las 15 semanas de competición que tiene por delante, "para hacer 13 carreras, van a ser una locura".
Los responsables del equipo le han pedido "paciencia". "Me dicen que no es fácil llegar al Mundial y hacerlo bien, todo lleva su cauce y su tiempo" y "por eso soy consciente de que ahora lo que tengo que hacer es aprender y disfrutar" pero "no es fácil de llevar, estoy muy motivado".
Sobre todo quiere que estas carreras le sirvan para quedarse en Moto2, aunque "es cierto que para eso entran en juego otras cosas como contratos o patrocinios".
Dentro del trabajo mental que Orradre debe hacer ahora, entra en juego también el no frustrarse. "Llevo años acostumbrado a estar delante en las carrera y tengo que asumir que ahora eso va a ser complicado" porque "en estas carreras están los mejores del mundo".
"Quizás estoy un poco malacostumbrado, llevo tiempo subiendo al podio en mis carreras, pero también pasé un mal momento hace dos años por una caída en la que me rompí la clavícula" y "además también he trabajado para no frustrarme", ha asegurado el riojano.
"Este es un momento que tengo que disfrutar y que quiero que mi familia disfrute también, porque son muchos años de estar detrás de mí para que esto llegue, con muchos sacrificio para verme con los mejores y lo he conseguido", concluye el riojano, que, no obstante, admite que todavía le queda "un sueño por cumplir", el de llegar al Mundial de MotoGP. EFE
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