Madrid, 25 abr (EFE).- 'El cuento del zar Saltán' de Nikolái Rimski-Kórsakov es una ópera clásica que no ha dejado de escenificarse en Rusia desde 1900 para un público infantil, pero la versión que ha presentado este viernes el Teatro Real incide en aspectos más oscuros como los rasgos de autismo de un príncipe con un padre ausente.
Basada en texto de Aleksandr Pushkin, de quien se conmemora este año el 226 aniversario, esta ópera con libreto de Vladímir Belski (otro de los grandes de la época) se representará por primera vez en el coliseo madrileño entre el 30 de abril y el 11 de mayo, en coproducción con el Théatre Royal de La Monnaie de Bruselas, donde se vio en 2019.
Repite en la dirección de escena Dmitri Tcherniakov, aunque el maestro Alain Altinoglu ha sido sustituido en la dirección musical por motivos de salud por el también francés Ouri Bronchti, que dirigirá fragmentos tan conocidos de esta obra maestra como el vuelo del moscardón.
Mientras, los papeles principales recaen en el bajo croata Ante Jerkunica como Zar Saltán, la rusa Svetlana Aksenova como la zarina Militrisa y el tenor ucraniano Bogdan Volkov en el rol del príncipe Guidón.
Para preparar el papel de un hijo desesperado por encontrar a un padre que no conoce, Volkov ha leído artículos y ha visto documentales sobre el autismo, en un intento de evitar los clichés que suelen rodear a este síndrome y cuyos síntomas pueden reconocerse en el joven Guidón, ha explicado este viernes en rueda de prensa el tenor.
Así, una de las partes más relevantes de la obra incide en la comunicación entre la zarina y un "hijo especial, frágil, indefenso, casi autista" con el que ha sido expulsada injustamente de la corte del zar, ha explicado el director de escena. En un mundo hostil en el que se necesitan el uno al otro, la zarina usa cuentos de hadas para relacionarse con el chico, inmerso en un mundo imaginario.
Una historia que el tenor ucraniano que lo representa ha visto reproducida en el documental 'Vida animada', sobre un niño con autismo obsesionado con las películas de Disney que solo consigue comunicarse con sus padres a través de frases y voces de 'La sirenita' o 'El rey león'.
También en la ópera la zarina usa los cuentos de hadas de Pushkin para conectar con su hijo, dentro de una "burbuja poética, conmovedora y frágil que la madre trata de preservar", ha explicado el intérprete ucraniano.
No es la única relación con Disney de esta obra, ya que la orquestación "extremadamente pictórica" de Rimski-Kórsakov, donde "la música nos cuenta toda la historia", fue una inspiración para las películas del productor estadounidense, ha añadido por su parte el director musical.
El maestro Ouri Bronchti ha incidido también en la famosa capacidad del compositor ruso para reflejar sonidos y sensaciones del mar (la zarina y su hijo recién nacido son lanzados dentro de un barril a las aguas, aunque sobrevivirán en la fantástica isla desierta de Buyán).
Rimski-Kórsakov (1844-1908) fue miembro de la Armada Imperial, con quien recorrió el mundo en barco, y tenía un hermano 22 años mayor que era marino explorador y le contaba historias que le abrían la puerta a otros mundos cuando era un niño tímido con un rico mundo interior.
Como compositor, hizo que la música de esta ópera reflejara cinco temas relacionados con el mar: el barril que se mueve con las olas, el brillo de las estrellas, la ansiedad de la madre, el mar agitado y el bebé que crece dentro del barril. Además, utilizó muchísimos elementos del folclore ruso, como una nana que cantaba la nodriza de sus hijos.
En paralelo, el Real Teatro del Retiro representará el cuento de hadas "tal cual es" para niños y familias, ha explicado el director artístico del Teatro Real, Joan Matabosch. También se han organizado actividades con la Asociación Argadini, una ONG para la educación emocional a través de la creatividad y la cultura dirigida a personas con discapacidad. EFE

