Un profesor de batería acepta casi 8 años por agresión sexual y exhibicionismo con menores

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Barcelona, 24 feb (EFE).- Un profesor de batería de Malgrat de Mar (Barcelona), acusado de agredir sexualmente, de exhibicionismo y de forzar a cuatro menores de edad a tomarse imágenes pornográficas en 2019, ha aceptado casi ocho años de prisión, aunque no entrará en la cárcel al haberle quedado suspendida la pena.

La sección segunda de la Audiencia de Barcelona ha dictado este lunes 'in voce' la sentencia, que ya es firme, después de que el acusado haya reconocido los hechos, una vez que las partes han llegado a una conformidad, lo que ha supuesto rebajar sensiblemente la pena inicial de la Fiscalía, de 54 años de cárcel.

Además, la sala le ha reconocido al procesado una atenuante muy cualificada de reparación del daño por consignar previamente a la sesión un total de 36.000 euros y por haber redactado una carta donde muestra su arrepentimiento por los hechos y pide perdón a las víctimas.

El dinero consignado supone una cuantía superior a la que finalmente ha impuesto la sala como responsabilidad civil para resarcir a tres de las cuatro víctimas, puesto que una de ellas ha renunciado al dinero, que ha fijado en un total de 30.000 euros.

Concretamente, el acusado ha sido condenado por los delitos de exhibición obscena, captación y difusión de pornografía infantil en menores, 'child grooming', mostrar a menores de 16 años de actos de tipo sexual y por violación.

Pese a la condena, el tribunal ha acordado la suspensión de la pena de cárcel durante cinco años, condicionada al pago de una multa de 2.760 euros y a no delinquir durante este tiempo.

Según el escrito de acusación, una de las menores comenzó a asistir en 2019 a unas clases de batería ofrecidas por el condenado, cuando, a través de la red social Instagram, él comenzó a enviarle imágenes suyas de naturaleza sexual a la joven.

El ministerio público sostiene que el procesado la forzó para que le enviara ella fotografías del mismo tipo y que, en diciembre de ese mismo año, fue a casa de la menor con el pretexto de ver una película, donde la acabó llevando a una habitación, pese a que ella trató de evitarlo.

Una vez en la habitación, prosigue el escrito, cuando la joven le apartó ante su disconformidad para mantener relaciones, él le respondió: "Estoy empezando a cabrearme", y acto seguido comenzó a agredirla sexualmente.

A otras dos víctimas, el procesado les envió imágenes suyas de tipo sexual y las presionó para que le enviaran fotografías de la misma índole, aunque únicamente lo consiguió con una de ellas, según el fiscal.

De acuerdo con la acusación pública, por lo que respecta a la cuarta víctima, también comenzó a hablar con ella a través de las redes sociales y a enviarle fotografías de tipo sexual, y convenció a la joven para que hiciera lo mismo.

Pese a que sabía que la joven tenía menos de 16 años, la convenció para que quedaran presencialmente en tres ocasiones, donde la agredió sexualmente. EFE

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