Las bolsas marcan máximos cinco años después del primer aviso de los mercados por la covid

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Miguel Ángel Mondelo

Madrid, 23 feb (EFE).- Las principales bolsas del mundo superaron a finales de 2023 el desplome que causó, en 2020, la pandemia de la covid y atraviesan ahora una etapa boyante, impulsadas por los recortes de los tipos de interés, un optimismo que, de momento, no empaña la amenaza de un conflicto arancelario global.

El 24 de febrero de 2020, hace ahora cinco años, los mercados dieron el primer aviso de que la pandemia se iba a convertir en una crisis global que segaría millones de vidas y pondría a prueba la resistencia de la economía mundial.

En una jornada negra, las bolsas sufrieron pérdidas notables, el precio del petróleo se desplomó y los inversores buscaron refugio en activos considerados seguros.

El fin de semana anterior, el Gobierno italiano había suspendido el carnaval de Venecia y había cerrado las escuelas de las regiones de Lombardía, Véneto y Piamonte.

Aunque los fallecidos en Italia, el país más afectado de Europa en ese momento, no llegaban a la decena y el número de contagiados apenas superaba los dos centenares, los inversores anticipaban ya la magnitud de la pandemia.

El 24 de febrero de 2020, el IBEX 35, el principal índice de la Bolsa española bajó un 4,07 %, su mayor descenso desde el referéndum sobre el Brexit, celebrado en junio de 2016.

Milán cayó el 5,43 %; Fráncfort, el 4,01 %; París, el 3,94 %; y Londres, el 3,44 %. En Wall Street, el Dow Jones perdió el 3,56 % y registró su peor sesión en dos años.

Los precios del crudo bajaron casi un 4 % y el oro marco su precio más alto en siete años.

El año 2020 fue un ejercicio de contrastes y de situaciones inéditas, que se movió al ritmo que marcaron la evolución de la epidemia, las medidas adoptadas por gobiernos y bancos centrales, y el desarrollo a contrarreloj de las vacunas.

La Bolsa española registró en 2020 el peor y el mejor mes de su historia y el petróleo llegó a cotizar en negativo.

El 12 de marzo de ese año, poco antes de que el Gobierno español declarara el estado de alarma, el IBEX 35 se hundió un 14 % en la peor sesión de su historia. En menos de un mes, el selectivo perdió casi un 40 % de su valor.

Aunque el Banco Central Europeo (BCE) y la Reserva Federal (Fed) se pusieron en acción poco después, el IBEX registró en marzo de 2020 el peor mes de su historia, con un descenso del 22 %.

En los meses siguientes, el selectivo inició su recuperación apoyado en los procesos de desconfinamiento y, posteriormente, en los estímulos fiscales y monetarios.

El BCE puso en marcha un programa de compra de activos de 750.000 millones de euros y la Unión Europea (UE) aprobó el fondo de recuperación.

Sin embargo, el verdadero impulso llegó con el desarrollo de las vacunas. El 9 de noviembre, el IBEX se apuntó la mayor subida en diez años, del 8,6 % ante los resultados positivos de la vacuna desarrollada por Pfizer y BioNTech.

El selectivo completó en noviembre el mejor mes de su historia, con un avance del 25 %.

En esos meses, los precios del petróleo vivieron una montaña rusa: se desplomaron con la expansión de la pandemia, pero se fueron recuperando hasta superar los niveles previos a la crisis.

El Brent, el crudo de referencia en Europa, bajó en abril de 2020 hasta los 19 dólares por barril. Ahora se sitúa en torno a los 75 dólares, aunque llegó a acercarse a los 140 dólares en marzo de 2022 tras la invasión rusa de Ucrania.

El West Texas Intermediate (WTI), referente en EE.UU., llegó a cotizar en negativo. El 20 de abril de 2020, el WTI marcó un precio de -37,6 dólares por el desplome del consumo.

En los mercados de deuda, los intereses de los países periféricos, entre ellos España, se mantuvieron bajo control gracias a la intervención del BCE.

El 11 de diciembre, la rentabilidad del bono español a diez años, el de referencia, entró en terreno negativo en el mercado secundario por primera vez en su historia.

Un día antes, el Tesoro había conseguido colocar una emisión de bonos a diez años con intereses negativos, algo inédito a ese plazo.

El oro también vivió en 2020 un año de contrastes. En los primeros días de la crisis bajó, pese a ser un activo refugio. En esos momentos de pánico, los inversores sólo querían liquidez.

Sin embargo, el metal dorado remontó y alcanzó en agosto un máximo histórico, por encima de los 2.000 dólares por onza.

A partir de ese momento, el precio del oro se fue desinflando a medida que los inversores recuperaban su interés por la renta variable. En la actualidad, ronda los 2.950 dólares por onza después de encadenar récords.

Apenas quedan señales de la pandemia en las bolsas, que han marcado máximos históricos en los últimos meses tras iniciar los bancos centrales los recortes de los tipos de interés, que se habían subido por la guerra en Ucrania para hacer frente a la inflación.

Las preocupaciones han cambiado entre los inversores. Aunque la inflación sigue en el foco, el principal riesgo es ahora la posibilidad de que los aranceles impuestos por el presidente de EE.UU., Donald Trump, desemboquen en un conflicto arancelario global. EFE