
La profunda identificación de la duquesa de Alba con Andalucía y, en particular, con Sevilla, se ha explicado en detalle en el documental Cayetana, la duquesa de todos, emitido por Canal Sur el 28 de marzo de 2026 con motivo de su centenario. Pese a haber nacido en el Palacio de Liria de Madrid, Cayetana siempre manifestó una conexión personal y emocional profunda con la cultura andaluza, forjada a lo largo de su vida y narrada en varias ocasiones por allegados, familiares y cronistas.
La noble se crio en ambientes marcados por la tradición aristocrática madrileña y sevillana. Cayetana de Alba nació en Madrid el 28 de marzo de 1926, asistida durante el parto por el doctor Gregorio Marañón, mientras cenaban en la residencia familiar Marañón y el filósofo José Ortega y Gasset. El 28 de abril de 1943, al cumplir 17 años, fue presentada en sociedad en el Palacio de las Dueñas de Sevilla, y en ese contexto recibió el ducado de Montoro, una distinción concedida en 1660 por Felipe IV.
PUBLICIDAD
Este acto marcó el inicio de una estrecha relación tanto vital como simbólica con Sevilla, confirmada posteriormente por su boda en la Catedral de esta ciudad el 12 de octubre de 1947, celebración definida entonces por la prensa internacional como “la más cara del mundo”, con un coste de 20 millones de pesetas de la época y por los lazos familiares y sociales que tejió en Andalucía durante las décadas posteriores.

La tía Sol de la duquesa de Alba
A lo largo del documental, se repasa cómo la identidad andaluza de la duquesa de Alba no solo responde a eventos puntuales de su biografía, sino a la confluencia de circunstancias sociales, familiares y sentimentales. Tras la Guerra Civil, Cayetana pasó largas temporadas en Sevilla, en convivencia con su tía Sol, quien, según narra Cayetana Martínez de Irujo, hija de la duquesa, “le inculcó todas las costumbres de Sevilla y Andalucía”.
PUBLICIDAD
Como añade Mercedes Vázquez, hija del torero Pepe Luis Vázquez que mantuvo una relación sentimental y de amistad con la duquesa, la tía Sol era “una mujer adelantada a su tiempo”, habituada a practicar acoso y derribo, actos típicamente ligados al ámbito rural andaluz.

La periodista Marina Bernal subraya que la aristócrata halló en Andalucía “ese refugio para sentirse arropada” y que siempre evocaba su adolescencia junto a su tía como un momento formativo y determinante. Sol, única hermana de su padre, el duque Jacobo, es descrita como una figura difícil de encasillar, de gran personalidad, y clave para la introducción de la duquesa en el mundo taurino, según apunta su hijo, Carlos Fitz-James Stuart, el actual duque de Alba.
PUBLICIDAD
El sentimiento andaluz de Cayetana
Este arraigo sentimental y cultural quedó reflejado no solo en la vida social de Cayetana, sino también en sus aficiones: la pintura y, especialmente, el baile flamenco y los toros, prácticas que intensificó en el sur de España. La amistad con personas como Beatriz Hoenlohe, quien resalta que “le encantaba bailar y eso lo hizo más en el sur, en ferias”, refuerza este perfil.
La propia duquesa, en una entrevista grabada en 1992 para el programa Cada día, dejó constancia explícita de sus preferencias: “Sí, me gusta más el ambiente de Sevilla, cien mil veces más. Lo siento, soy muy española, me encanta España y Madrid, pero ante todo soy sevillana y andaluza, que es lo que yo más siento”. Esta declaración, recogida en el documental de Canal Sur, evidencia el peso de la autodeterminación cultural en su biografía.
PUBLICIDAD
La presentación en sociedad de la duquesa de Alba
Este proceso de asimilación cultural se tradujo en decisiones clave de la duquesa de Alba, como el rechazo a celebrar su puesta de largo fuera de Andalucía. Su biógrafa, Ana Polo, puntualiza que “Jacobo hubiese querido que fuera en Londres y hubiese ido hasta el rey de Inglaterra seguramente, pero Cayetana decía que ni hablar, que ella quería en Sevilla”. Además, Polo remarca el vínculo específico con el folclore regional: “Era tan genuinamente andaluza, que incluso el traje de su puesta de largo pidió que se lo hicieran de volantes y bailaron flamenco hasta el amanecer prácticamente”.

De hecho, en 1968, el Ayuntamiento de Sevilla la distinguió como hija adoptiva, y la aristócrata resumiría años más tarde: “Todas las cosas importantes de mi vida me pasaron en Sevilla”. Es por todo esto, que la duquesa de Alba tenía un fuerte sentimiento de arraigo a Andalucía.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Temperaturas en Zaragoza: prepárate antes de salir de casa
Para evitar cualquier imprevisto es importante conocer el pronóstico del tiempo

Previsión del clima en Valencia para antes de salir de casa este 18 de mayo
Los fenómenos meteorológicos y análisis de probabilidad permiten dar información sobre la temperatura, lluvias y vientos para las próximas horas

Andalucía deja tocados a PP y PSOE: Feijóo no logra soltarse de Vox y Sánchez agrava su desgaste en el antiguo bastión socialista
La pérdida de la mayoría absoluta de Moreno debilita el relato de Feijóo sobre una alternativa moderada sin dependencia de Vox y aumenta la presión sobre Moncloa tras otro retroceso territorial del PSOE

Malú: “La industria tardó años en darse cuenta de que yo era una niña. Se esperaba mucho de mí”
La cantante de 44 años estrena nuevo álbum, ‘Quince’, una reconciliación con su yo de 15, la edad que tenía cuando empezó a grabar su primer disco

El día en que la duquesa de Alba encontró refugio en la reina Sofía tras perder a Jesús Aguirre: una amistad forjada en la sombra
La aristócrata perdió a su gran amor el 11 de mayo de 2001 a consecuencia de una embolia pulmonar en el Palacio de Liria


