La fotografía japonesa que buscó conmover en la posguerra mundial, en el Thyssen de Málaga

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Málaga, 12 jul (EFE).- La obra de fotógrafos japoneses de la posguerra mundial que buscaron conmover al público con un nuevo lenguaje, la mayoría vinculados a movimientos claves para transformar radicalmente el lenguaje de este arte en el mundo, se puede ver en el Museo Carmen Thyssen Málaga.

Se trata de los fondos de la colección del empresario valenciano recientemente fallecido José Luis Soler Vila, considerada en fotografía japonesa la mejor del mundo fuera de Japón, que llegan por primera vez a Andalucía y se han visto poco en el panorama nacional, según ha destacado la directora artística del museo, Lourdes Moreno.

Pretendían provocar la desazón en el espectador y que reflexionaran sobre la identidad, las tradiciones o la vida urbana entre otras cuestiones, en un contexto de vértigo en el desarrollo frenético del país ante una población "acostumbrada a no moverse, a no tener innovación", un "desasosiego que nutre a los artistas".

Son casi 150 instantáneas de 15 autores, referentes internacionales de la fotografía contemporánea, datadas entre 1950 y 1970, relacionadas con acontecimientos sociales del país y que conforman la exposición 'Material provocativo para pensar. Fotografía japonesa contemporánea. Colección José Luis Soler Vila', visitable hasta el 13 de octubre.

 Agencia VIVO y revista Provoke

La mayoría estuvieron vinculados a los movimientos que supusieron la agencia 'VIVO' y la revista 'Provoke', de gran influencia en el género, en un Japón que desde los años cincuenta experimentó una fuerte transformación social y un imparable despegue económico.

Esa inquietud se plasma en el tratamiento de una revolucionaria fotografía cercana al mundo expresionista, en ocasiones alterada en el cuarto oscuro o en el momento del relevado y con un estilo 'áspero, borroso, desenfocado'.

En una sala se exhiben 50 imágenes de 15 autores que abordan temáticas como la naturaleza, el cuerpo, el desnudo y una sexualidad desprejuiciada, la vida urbana, las agitaciones sociales, las protestas antiamericanas y el conflicto tradición-modernidad en una tierra donde la cultural ancestral convivió con un progreso arrollador.

Ahí están Yoho Tsuda; Shigeru Onishi; Hosoe y Tomatsu (fundadores de VIVO); Sato; Tamiko Nishimura; Araki y Moriyama, los más provocadores; Narahara; Hamaguchi; Hamaya; Kawada; Takanashi y Miyako Ishiuchi.

Otra sala acoge la obra del líder más carismático de Provoke, Takuma Nakahira, con el trabajo con el que participó en la VII Bienal de París, una instalación conformada por instantáneas tomadas en la capital francesa.

 Arte compartido

Por su parte, la vicepresidenta de la Fundació Per Amor a l'Art que custodia la colección y viuda de Soler Vila, Susana Lloret, ha destacado que se cumple el objetivo de que los fondos no estén guardados, sino compartirlos.

Ha defendido que una colección para tener sentido "tiene que aportar valor y trascender, tener calidad y singularidad, que diga algo al mundo del arte".

Su colección suma 2.629 obras de 221 artistas, de ellas 2.167 fotografías de 103 series (divididas en dos bloques: el americano y europeo y el japonés), pero también acoge arte abstracto, fundamentalmente pintura. EFE

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