Valladolid abre, aunque con retraso, su Museo de la Pasión: 33 pasos y 20 cofradías

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Valladolid, 29 mar (EFE).- Valladolid ha abierto esta tarde, aunque con más de una hora de retraso para evitar la lluvia, su Museo de la Pasión, esos 33 pasos y 20 cofradías que recrean la sagrada pasión del redentor, que incluye tallas de Gregorio Fernández o Juan de Juni.

La procesión general de Valladolid es un museo al aire libre donde tallas de Gregorio Fernández o Juan de Juni, entre otros imagineros, hacen una narración cronológica desde la última cena a la soledad de la Virgen, con un recogimiento solo roto por los sones de cornetas y tambores.

Es la procesión clave de la Semana Santa de Valladolid, declarada de interés turístico internacional, que se celebra desde 1810 y de las 98 ocasiones programadas desde 1920, ha salido en 81, se ha suspendido en ocho y ha procesado con incidencias en otras nueve.

Son 1.800 metros de recorrido, desde la iglesia de Las Angustias pasando por la Plaza Mayor, en el que procesionan muchas de las obras que son mimadas a lo largo del año en iglesias y en el Museo Nacional de Escultura, con sede en la capital vallisoletana.

Esta Fiesta de Interés Turístico Internacional desde 1980, se despliega como una verdadera catequesis de la pasión de Cristo ante fieles y turistas en un desfile silencioso que sólo rompen los sonidos de las bandas, gaitas y dulzainas.

Tradicionalmente, dada la larga duración de esta Procesión -entre dos y media y tres horas- la gente sacaba a las calles sus sillas y se reservaba un sitio a lo largo del recorrido procesional, una costumbre que en algunos tramos se sigue manteniendo, aunque cada vez se ve menos.

A principios de los 90 surgió la idea de instalar en la Plaza Mayor un complejo de gradas y tribunas para ser ocupadas previo pago de un donativo, lo que permite ver la Procesión General de la Sagrada Pasión de manera más ordenada.

Cada año aumenta el número de espectadores que se acercan a Valladolid para poder presenciar esta procesión, uno de los momentos culminantes de la Semana Santa vallisoletana, la primera de España catalogada de interés turístico internacional, en ese 1980, y que aspira a que la UNESCO la declare patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.

Es la más importante de las procesiones que conforman la Semana Santa española por el número de pasos -33- que portan las veinte cofradías y el valor de los mismos, con obras de Juan de Juni y, principalmente, de Gregorio Fernández, y fue recuperada en 1922 por el arzobispo Gandásegui, aunque nació con la invasión napoleónica, en 1810, para controlar a los dominados mediante una pretendida normalidad.

A partir de ese momento, cuando la lluvia no lo ha impedido, el Viernes de la Cruz, se ha mantenido a lo largo del tiempo, con el mismo recorrido y con el añadido de las nuevas cofradías -catorce desde que se recuperara la Procesión General-, que han completado las cinco históricas más la Cofradía de la Orden Franciscana Seglar.

La más antigua de todas es la Cofradía de la Santa Vera Cruz, que nació en 1498 en el seno de la orden franciscana, mientras que la más actual es la del Discípulo Amado y Jesús de Medinaceli, que procesionó por primera vez en 2014 y se incorporó a la comitiva General de Viernes Santo en 2015.

Cada una de ellas cuenta con una o varias esculturas de autores tan reconocidos como los ya citados Juan de Juni y Gregorio Fernández, además de Juan de Ávila, Juan Antonio de la Peña, Claudio Cortijo, Alonso de Rozas, Juan Guraya, Pompeyo Leoni, Miguel Ángel Tapia o Ricardo Flecha, entre otros.EFE

mr/may