"Un barbero en la guerra", crónica ilustrada sobre la guerra civil "sin épica ni grandeza"

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Pilar Martín

Madrid, 14 mar (EFE).- Domingo Evangelio fue un hombre "sencillo y humilde", un "crío" que con 19 años tuvo que abandonar su pueblo para luchar en el frente republicano de la guerra civil, y su vida, contada por él mismo en sus diarios, es la que reproduce María Herreros en el libro ilustrado "Un barbero en la guerra", páginas sin épica y repletas de conciliación.

Herreros (Valencia, 1983) aún llora cuando le recuerdan la copla 'María de la O', esa canción que le cantaba su abuelo y que para ella es un interruptor de nostalgia, porque su abuelo, aunque murió hace años, es una suerte de faro para esta ilustradora con alma de narradora, la responsable de resucitar la memoria de este hombre que le ha hecho ver que la guerra tiene "cero de épica", dice a EFE.

"Hasta ahora la guerra la han narrado los hombres y se ha tratado con épica, grandeza, honor. Yo no veo nada de eso, ni tampoco mi abuelo. En sus diarios me encontré a una persona súper sencilla y humilde, a una persona de campo que amaba la agricultura, que amaba a los animales y que le pone cero épica a la guerra, porque no hubo nada de grandeza", afirma la autora de la obra (Lumen).

Y no la hay porque ante el rencor y la ira que tiene todo conflicto, la nieta de Domingo descarga empatía, amor y esperanza, lo mismo que hay en las páginas de estos diarios donde lo que destaca por encima de todo es que, según la artista, la guerra "es un horror que paraliza la vida normal de las personas".

"Un bombardeo, aparte de todo lo que ya sabemos, hace que una persona que se dedicaba a llevar harina de un pueblo a otro se muera y la gente no pueda comer, son esos detalles que forman la vida diaria de muchísimas personas", destaca sobre lo contado por su abuelo y que reflejada en estas páginas donde la suya propia narra de forma paralela sus recuerdos con él en su infancia y adolescencia.

Pero Herreros nos presenta también en la obra otro material, las cartas que su abuelo mandaba a la que entonces era su novia, Rosa, la receptora de mensajes llenos de amor, anhelos e, incluso, algo de picardía.

Según explica Herreros (autora de otros libros ilustrados como la biografía de Georgia O'Keeffe) ha tardado mucho en "atreverse" a hacer este libro, porque en los diarios no encontró cosas de la posguerra, según matiza, porque cree que así su abuelo evitó hablar de "rencores".

Aunque, si ha tardado más en ponerse manos a la obra, fue también porque la valenciana creyó que esos documentos era un material importante para los familiares de otras víctimas, ya que en esas líneas de texto escrito a mano había datos precisos sobre los lugares de ciertos asesinatos (como el de una mujer mientras huía con su hijo pequeño de un bombardeo) o la ubicación de fosas.

Así que en 2010 se puso en contacto con el Ministerio de Cultura (con Ángeles González-Sinde como titular de esta cartera) para que sus documentos se añadieran a los archivos nacionales. "Pero cuando ganó Mariano Rajoy se derogó la Ley de Memoria Histórica y no se pudo hacer", lamenta la autora de esta obra, una de las que más dará de qué hablar este 2024 debido a la calidad del texto y el dibujo.

"Se quedó parado -concluye con ternura- y al final me he tenido que tomar la justicia por mi mano". EFE

pmv/aam