Madrid, 14 feb (EFECOM).- Empleados de la agencia Publicis han declarado este miércoles en el juicio por el origen de la fortuna del exvicepresidente del Gobierno Rodrigo Rato que en el contrato de publicidad para la salida a Bolsa de Bankia no hubo nada excepcional y nunca se habló de que pudiera estar amañado.
Tomás Navarro Pujol, empleado de Publicis, y Belén Segura, directora de cuentas de la empresa de publicidad, han declarado como testigos en el juicio que se sigue en la Audiencia Provincial de Madrid, que entre otras cosas trata de aclarar si los contratos publicitarios adjudicados a las agencias Zenith y Publicis durante el mandato de Rato se firmaron con la mediación de uno de sus presuntos testaferros, Alberto Portuondo.
El contrato se elevó a 13,6 millones de euros, de los cuales Portuondo recibió una comisión de dos millones de euros, de los cuales el testaferro habría abonado más de 835.024 euros a Kradonara, considerada el epicentro del entramado societario de Rato.
Ambos han rechazado que en algún momento tuvieran conocimiento de irregularidades o procedimientos distintos de los que se seguían en la elaboración y desarrollo de campañas de publicidad, y han reiterado que en ningún momento tuvieron noticia de que la adjudicación estuviera decidida de antemano.
Tampoco el importe del contrato, más de 13 millones de euros, era extraordinario, ya que Publicis era una de las mayores compañías del sector.
A este respecto, el que fuera director gerente de la asesoría jurídica de Caja Madrid en el momento de la integración de las siete cajas que dieron lugar a Bankia, Jesús Rodrigo, ha detallado quién autorizaba los contratos en función de su importe.
En la caja, ha explicado Rodrigo, que durante unos meses fue secretario general y del consejo de administración, había varios niveles, "el límite del comité de medios eran unos 3,5 millones de euros, la comisión ejecutiva podía autorizar hasta 9 millones de euros, y si estaba por encima ya era del consejo de administración".
Por la asesoría jurídica pasaban "todos los contratos, sin excepción", aunque él personalmente no los repasaba, ya que los abogados que repasaban los contratos sólo le reportaban si había alguna anomalía, algo que no ocurrió en el caso del contrato con Publicis.
Los empleados de Publicis y el trabajador de Zenith Santiago González Fernández, que también ha declarado como testigo, han confirmado que en el mundo de la publicidad "es habitual" comenzar a prestar servicios antes de la firma efectiva del contrato.
Belén Segura ha precisado además que, a petición del cliente, en este caso la tarifa se hizo con importe fijo y sin depender de variables, como ocurría en otras ocasiones, pero ello no fue objeto de negociación y a todos les pareció correcto. EFECOM
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