Cambios en la fauna ibérica redujeron la carroña para homínidos en el Pleistoceno inferior

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Burgos, 29 nov (EFE).- Un estudio elaborado por científicos del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) concluye que los cambios registrados en la fauna ibérica a finales del Pleistoceno inferior disminuyeron la carroña de grandes herbívoros, que hasta el momento había sido un recurso abundante y asequible para los homínidos.

Los investigadores Ana Mateos y Jesús Rodríguez han publicado un artículo en la revista 'Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology' que recoge las conclusiones de su estudio, en el que también se explica la desaparición de la hiena gigante, que competía por la carroña con los homínidos y, al disminuir su presencia, acabó extinguiéndose.

Según ha informado el CENIEH este miércoles, cuando los homínidos llegaron a la Península Ibérica hace 1,4 millones de años encontraron una amplia variedad de recursos alimenticios, entre ellos, gran abundancia de carcasas de grandes herbívoros parcialmente consumidas por predadores, entre los que destacaban dos especies de tigres de dientes de sable (Homotherium latidens y Megantereon whitei).

Los homínidos encontraron también la hiena gigante (Pachycrocuta brevirostris), un competidor por la carroña, pero la riqueza de alimento y la diversidad de los ecosistemas permitió la coexistencia de ambos, un equilibrio que se rompió hace aproximadamente un millón de años, cuando se registraron cambios climáticos importantes que reestructuraron los ecosistemas en Europa.

El estudio de los científicos del CENIEH muestra que, en la península ibérica, la fauna de grandes mamíferos sufrió la extinción de varias especies, entre ellas, la hiena gigante y uno de los tigres de dientes de sable (Megantereon whitei), que condujo a una menor disposición de carroña.

Los investigadores han realizado experiementos que simulan, en un entorno virtual, el comportamiento de hienas y homínidos, para lo cual han analizado diferentes escenarios ecológicos, en función de las especies de predadores presentes, la productividad del ecosistema y la competencia por la carroña con otras especies como buitres o pequeños carnívoros.

“Las hienas gigantes y los homínidos podían coexistir compitiendo por la carroña antes de la extinción del tigre de dientes de sable Megantereon y otros predadores, como los licaones y los pumas. Sin embargo, tras la desaparición de esos predadores la carroña se hizo más escasa. Esto coincide con la extinción de la hiena gigante”, ha explicado Ana Mateos.

Según los resultados de los experimentos, entre los factores que determinaron esos cambios en la disponibilidad de carroña se encontrarían la baja productividad de los ecosistemas durante los episodios muy fríos, una alta competencia con otros carroñeros diferentes de la hiena gigante y el probable comportamiento social del otro gran tigre de dientes de sable.

A diferencia de las hienas, que dependerían exclusivamente de las carcasas de grandes herbívoros para alimentarse, los homínidos tendrían un comportamiento trófico mucho más flexible, y pudieron explotar también recursos vegetales como frutos, bayas, o raíces, cazar pequeños animales e, incluso, matar animales más grandes.

“Esa mayor flexibilidad para obtener alimentos les habría permitido sobrevivir y adaptarse a las nuevas condiciones ecológicas imperantes tras los cambios en el clima y la fauna hace un millón de años”, ha aclarado Jesús Rodríguez.

En este artículo han participado además del CENIEH, Ericson Hoelzchen, científico del German Research Center for Artificial Intelligence (DFKI), de la Universidad de Trier (Cognitive Social Simulation Lab), en el marco del Proyecto TROPHIc. EFE

pcr/pss