Fermín Cabanillas
Sevilla, 23 oct (EFE).- José Miguel Carmona lleva toda la vida en los escenarios, y tras darle su aire a Ketama durante décadas, ahora su flamenco evoluciona al jazz, un estilo con el que se presenta esta semana en el festival JaZZahara, y del que dice que “como el flamenco, no caduca y siempre nos toca el corazón”.
Lo explica en una entrevista con EFE antes de embarcarse en la cita con el festival gaditano, junto a José Manuel Ruiz Motos "Bandolero" y Javier Colina, en un nuevo capítulo de su lucha por desarrollar proyectos de música instrumental, que “está viva de milagro, porque no pasa un buen momento, sobre todo para la gente joven”.
Sin embargo, en su caso “llevamos muchos años y va muy bien”, y sus versiones de flamenco en forma de jazz siguen ganando adeptos, “porque es una música profunda, con gente muy fiel que nos sigue, que se mantiene firme como un público que nunca falla”.
En 2016, Josemi Carmona y Javier Colina emprendieron junto a Bandolero un proyecto de Flamenco Jazz del que resultaron dos discos: ‘De Cerca’ y ‘De Cerca en Directo desde el Café Berlín’, en el que participaron invitados como Santiago Auserón, Pedro Guerra y Antonio Serrano.
El primero fue uno de los discos de música instrumental más vendidos de los últimos años, y sirvió para que girasen por todo el mundo, realizando más de 70 conciertos en 14 países diferentes, además de ser considerado uno de los más sofisticados y representativos del género flamenco-jazz.
Ahora van a acudir al festival de jazz de Zahara de los Atunes (Cádiz) con el aval de ‘Vida’, la tercera entrega de este proyecto, que los reúne para profundizar en un sonido propio forjado en todos estos años de camino musical compartido.
Este nuevo disco “abarca piezas populares, muchas de ellas de raíz latinoamericana” y composiciones flamencas propias de Josemi Carmona, que, eso sí, enfatiza: “Me considero flamenco, aunque desde hace unos años para acá me he juntado con músicos del jazz español y me encuentro muy cómodo”, pero tras más de 40 años en los escenarios, relata de nuevo que es flamenco sobre todas las cosas.
Ahora, para su cita en Zahara, dice que van a cumplirán con el objetivo que se marcan siempre que salen al escenario, que es “intentar sobre todo pasarlo bien, porque si lo pasamos bien el público también”, lo que se nota entre los músicos, que están cómodos hasta tal punto que “hay canciones que empiezan de una manera y pueden terminar de cualquier otra”.
Para José Miguel Carmona, el jazz es un estilo musical que precisa de la atención del espectador, y lo compara con una buena película, en la que “si te metes, te emocionas y la disfrutas mucho”.
Y de emociones va, precisamente, su última reflexión, ya que asegura que, tras subirse a un tablao por primera vez para actuar con 12 años y haber cumplido los 52 hace poco, “a día de hoy trato de emocionar con mi música, no demostrar lo bien que toco”.
Ese mismo espíritu lo pondrá en el arranque de JAZZahara el próximo viernes, como la primera de las propuestas jazzísticas más estimulantes de la escena actual nacional e internacional en el municipio gaditano.
Se trata de una edición que unirá en su cartel, además, a Desirée Diouf, Ramón López junto a Louis Sclavis y Dominique Pifarely, Pablo Castillo y The DixieLab.
Dirigido por Marina Fernández e Ivan Pivotti, vuelve un año más al Patio de la Palmera del Palacio de las Pilas, construido en el siglo XV y el único de sus características que se conserva en el mundo, escenario por el que pasarán a lo largo de estas tres jornadas la música y la improvisación de experimentados músicos. EFE
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