Si has comprado una calluna en otoño, sigue estos pasos para que no se te seque

Esta planta de exterior resiste bien el frío, pero necesita ciertos cuidados específicos durante esta estación

Planta perenne
Calluna. (Magnific)
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El otoño es una de las épocas más agradecidas para llenar de vida balcones, terrazas y jardines. Mientras algunas plantas empiezan a perder sus hojas y se preparan para el invierno, otras encuentran en las temperaturas suaves de esta estación el momento perfecto para florecer y dar color a cualquier rincón de la casa.

Es el caso de la calluna, una pequeña planta de exterior que destaca por sus flores, sus tonos rosados, violetas y blancos y su capacidad para transformar los espacios incluso cuando los días empiezan a ser más cortos. Además, su aspecto delicado y su floración otoñal la convierten en una opción muy atractiva para quienes quieren mantener sus balcones y jardines llenos de color durante los meses más fríos. Eso sí, para que conserve su belleza y crezca en buenas condiciones, conviene conocer algunas de sus necesidades.

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Los cuidados que necesita la calluna

El floricultor Ángel Illescas ha explicado cómo cuidar esta planta para que esté en plenas condiciones durante el otoño. “Cuántos de vosotros habéis comprado esta planta llena de flor en otoño y a las pocas semanas se os ha secado”, comienza argumentando en uno de los últimos vídeos de su cuenta de TikTok (@angelillescasnombela).

Uno de los primeros aspectos que hay que tener en cuenta es que la calluna es una planta de exterior. Aunque sus flores y sus diferentes tonalidades puedan llevar a pensar que quedaría bien dentro de casa, el experto insiste en que necesita estar al aire libre. Además, soporta muy bien las bajas temperaturas y puede permanecer a pleno sol durante el otoño.

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La situación cambia cuando llega el verano, ya que la exposición solar más intensa puede quemar sus hojas. En esa época, lo recomendable es buscarle un lugar con semisombra para protegerla del calor.

Planta perenne
Ángel Illescas junto a la calluna. (@angelillescasnombela)

Otro detalle importante tiene que ver con el tipo de tierra. La calluna necesita un sustrato ácido, por lo que no se desarrolla bien en terrenos calizos. El floricultor explica que se puede ayudar a mantener esa acidez añadiendo un pequeño chorro de vinagre al agua de riego una vez al mes o cada seis semanas. No obstante, advierte de que no hay que abusar de este recurso, ya que acidificar demasiado la tierra tampoco resulta beneficioso para la planta. Además, sus necesidades de abono son reducidas, por lo que no hace falta fertilizarla con demasiada frecuencia.

El riego es otro de los puntos en los que conviene prestar especial atención. La calluna tiene unas raíces muy finas y sensibles, por lo que no debemos dejar que el sustrato se seque por completo.

La recomendación del floricultor es mantener la tierra ligeramente húmeda, sin llegar a encharcarla. El exceso de agua también puede favorecer la aparición de hongos y acabar dañando la planta. Si está cultivada en una maceta, habrá que vigilar todavía más la humedad, puesto que el sustrato puede secarse con mayor rapidez que cuando crece directamente en el jardín.

Por último, Ángel Illescas recuerda que la calluna no es una planta de temporada que haya que desechar cuando pierde sus flores. Se trata de una especie perenne que puede conservarse durante todo el año. Una vez termina la floración otoñal, mantiene su follaje verde y puede volver a florecer en la siguiente temporada si recibe los cuidados adecuados.

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