Las tres mujeres que han marcado la vida de Gabriel Rufián: una madre adolescente, un divorcio complicado y una boda con la jefa de prensa del PNV

El portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya se sienta esta noche con Irene Montero en ‘La Revuelta’

La vida privada de Rufián. (Europa Press)
La vida privada de Rufián. (Europa Press)
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Gabriel Rufián se ha consolidado como una de las figuras más singulares y mediáticas del panorama político actual. Con un estilo dialéctico directo, golpes de efecto en el hemiciclo y una calculada puesta en escena que suele agitar el debate público, el portavoz parlamentario de Esquerra Republicana de Catalunya no deja indiferente a nadie ni en el Congreso de los Diputados ni en los sondeos demoscópicos. Esta noche podrá demostrarlo una vez junto a Irene Montero en el plató de La Revuelta.

Sin embargo, detrás de la imagen de orador implacable y de la proyección pública que generan sus intervenciones, existe una esfera íntima mucho menos visible pero determinante en su construcción como persona, en la que tres mujeres han desempeñado un papel central. En ese terreno privado, lejos de los focos y de la confrontación partidista, el diputado catalán ha transitado por vivencias que reflejan tanto el peso de sus raíces familiares como los altibajos de sus relaciones sentimentales.

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Tres nombres propios articulan este mapa afectivo del político: su madre, Josefa Romero, auténtico pilar de su escala de valores y de su conciencia de clase; Mireia Varela, su compañera durante una década crucial y madre de su primer hijo; y Marta Pagola, la periodista vasca con la que ha formado un nuevo hogar y ha vuelto a experimentar la paternidad. A través de ellas se puede trazar la biografía de un hombre que, más allá de la arena política, ha encontrado en estas figuras los momentos de mayor arraigo, aprendizaje y transformación.

La figura materna en la vida de Rufián

El primer gran referente en la trayectoria del dirigente republicano es su madre, Josefa, a quien en su entorno más cercano llaman con cariño “Pepi”. Hija de emigrantes andaluces procedentes de Jaén y Granada que buscaron prosperidad en Cataluña, Josefa concibió a Gabriel a los 17 años y dio a luz recién cumplida la mayoría de edad, formando una familia muy joven junto a su pareja, de apenas 19 años. Afincados en el barrio del Fondo, en Santa Coloma de Gramanet, el hogar se levantó a base de jornadas extenuantes y empleos precarios, marcados inicialmente por una pequeña peletería familiar que sucumbió ante los cambios económicos del sector.

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El diputado Gabriel Rufián utiliza un billete de 50 euros y unas llaves para simbolizar el debate político actual, criticando a sus oponentes por, según él, priorizar el dinero sobre las necesidades básicas de la ciudadanía como la vivienda.

Rufián ha recordado en numerosas ocasiones las extenuantes jornadas que su madre pasaba cosiendo abrigos de piel en talleres locales, así como su posterior adaptación laboral como auxiliar administrativa o cubriendo suplencias de enfermería. Esa entrega cotidiana forjó en el político una admiración profunda por una mujer a la que define como lúcida, generosa y capaz de renunciar a aspiraciones individuales por el bienestar de los suyos. En sus escritos y testimonios públicos, el portavoz no ha dudado en confesar que su madre llegó a privarse de lo necesario para garantizar su crianza, infundiéndole la seguridad con la que hoy se planta ante cualquier micrófono.

Las dos madres de sus hijos

El capítulo amoroso del diputado arrancó de forma casi cinematográfica hace más de tres lustros, cuando se fijó en Mireia Varela, licenciada en Filología Hispánica, en los trayectos cotidianos de la red de metro barcelonesa. Tras diez meses de miradas anónimas y timidez, Rufián decidió dar el paso entregándole una nota con sus datos de contacto y una dedicatoria que dio inicio a una relación de diez años: “Porque eres la mejor noticia cada día”. La pareja se instaló en Sabadell, compartió aficiones como los ritmos latinos y dio la bienvenida a su hijo Biel, hoy adolescente.

Gabriel Rufián
Gabriel Rufián y su pareja. (Instagram)

Sin embargo, el desgaste y el peso de una rutina dividida entre Madrid y Cataluña desembocaron en una separación a finales de 2018 que no estuvo exenta de desgarro emocional. Mientras Rufián optaba por mantener silencio, Varela compartió públicamente su tristeza por el fin de la convivencia a través de cartas desgarradoras donde lamentaba la pérdida de su compañero de vida. Con el paso del tiempo y la confirmación de nuevos horizontes sentimentales en la vida del diputado, aquellos mensajes nostálgicos dieron paso a indirectas musicales y reflexiones cargadas de despecho sobre la deslealtad y los desencuentros de pareja.

Gabriel Rufián y Mireia Varela en una imagen de redes sociales (Instagram / @mireiavarela)
Gabriel Rufián y Mireia Varela en una imagen de redes sociales (Instagram / @mireiavarela)

La estabilidad regresó al día a día de Rufián de la mano de Marta Pagola, periodista navarra y responsable de comunicación de la delegación del PNV en la Cámara Baja. El romance, que germinó discretamente entre los pasillos y comisiones del palacio de la Carrera de San Jerónimo en 2019, se consolidó lejos del foco mediático hasta culminar en una boda íntima celebrada en la localidad guipuzcoana de Irún en 2022. La pareja dio la bienvenida en 2024 a su primer hijo en común, Leo, sellando una etapa madura caracterizada por la complicidad privada y por anécdotas distendidas, como la sorpresa que causó entre los amigos de Pagola descubrir que el nuevo integrante de su círculo de confianza era, ni más ni menos, uno de los rostros más conocidos de la política española.

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