Sivia Severino, psicóloga: “Mientras más juzgues a los demás, más vergüenza vas a sentir tú”

La especialista explica que dejar de criticar a los demás es la clave más sencilla para perder el miedo a ser juzgado y superar la timidez

Tres hombres sentados en una mesa de madera de un café exterior con tazas de café y un periódico. Hay edificios y otras personas al fondo.
Tres amigos conversan sentados en una mesa al aire libre. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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¿Alguna vez has querido publicar un vídeo en redes sociales, vestir de un modo diferente o arrancar un proyecto personal, pero te ha paralizado el temor al qué dirán? La psicología señala que la razón por la que temes tanto ser juzgado no reside en la actitud de los demás, sino en la tuya propia. La vergüenza suele actuar como una trampa invisible que frena nuestros verdaderos deseos y nos impide mostrarnos de forma auténtica, condicionando a diario nuestras decisiones.

La psicóloga Silvia Severino, en una de sus publicaciones de TikTok, rompe con las ideas preconcebidas sobre la inseguridad y lanza una advertencia: “Mientras más juzgues a los demás, más vergüenza vas a sentir tú”. El análisis de la especialista parte de una premisa que invita a revisar la manera en la que nos relacionamos con el entorno. Tal y como explica, “la vergüenza aparece cuando crees que los demás te van a juzgar. Pero ¿sabes de dónde sale ese miedo? De cómo juzgas tú a los demás”.

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Para ilustrar este mecanismo psicológico, Severino acude a situaciones cotidianas con las que miles de personas se pueden identificar en plena era digital. Uno de los terrenos donde más se evidencia este freno es la creación de contenido en internet. “Si eres de los que critica mucho a la gente que sube contenido, cuando tú quieras subir algo, vas a sentir mucha vergüenza, porque das por hecho que te van a juzgar igual que juzgas tú”, advierte la especialista sobre este comportamiento tan arraigado.

Lo que proyectas fuera condiciona tu libertad

El mismo patrón se manifiesta cuando nos referimos a la apariencia o la imagen personal. Según detalla Severino, el hábito constante de evaluar el físico ajeno deteriora directamente la relación con nuestro propio cuerpo: “Si criticas los cuerpos de otros, vas a tener vergüenza del tuyo”. Las exigencias y los cánones de belleza que imponemos al resto acaban transformándose en las barreras de nuestra propia cárcel emocional: “Lo que juzgas fuera, lo terminas teniendo dentro”.

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Dos personas hablando en una cafetería. (Magnific)
Dos personas hablando en una cafetería. (Magnific)

Frente a esta dinámica, la vía para librarse de los complejos no pasa por ignorar al resto, sino por transformar la mirada individual. “Por eso hay una forma muy simple de tener menos vergüenza, y es juzgar menos a los demás”, sostiene Severino, quien recuerda que la paz mental empieza por rebajar la exigencia que proyectamos hacia el exterior.

Asimismo, la psicóloga remarca que dar este paso no solo transforma de forma positiva las relaciones interpersonales, sino que relaja la mente de manera inmediata. Romper el hábito del juicio constante alivia la hipervigilancia a la que nos sometemos en el día a día. “Cuando dejas de criticar, dejas de sentir que te están criticando”, concluye Severino.

En un entorno marcado por la exposición continua y el escrutinio en redes, la experta invita a cambiar el enfoque. Dejar atrás la vergüenza no exige armarse de corazas, sino cultivar una mirada más compasiva. Al final, dejar de juzgar a los demás se convierte en el mejor acto de autocuidado para quitarse peso de encima y vivir con autenticidad.

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