Vitamina D por la mañana o por la tarde: este factor es crucial para tomar la decisión

Este nutriente es esencial para la absorción del calcio y el mantenimiento de la salud ósea

La falta de vitamina D, provocada por escasa exposición solar, dieta insuficiente o problemas de absorción, afecta huesos, músculos e inmunidad. Reponerla requiere sol moderado, alimentos ricos y, cuando es necesario, suplementos indicados por un profesional para evitar complicaciones.
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La vitamina D se ha consolidado como uno de los suplementos nutricionales más comentados y prescritos en el ámbito de la salud. Sin embargo, cuando consumimos suplementos de este nutriente, surge de forma recurrente una inquietud entre los consumidores: ¿es preferible tomar la dosis diaria por la mañana o por la tarde? La respuesta científica es clara: la hora del reloj no es el factor determinante, sino la presencia de alimentos idóneos en el aparato digestivo y la constancia en el horario diario.

¿Cuándo debo empezar a tomar vitamina D?

Como indican los expertos de la Oficina de Suplementos Dietéticos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, la vitamina D (o calciferol) es un nutriente liposoluble esencial para la absorción del calcio y el mantenimiento de la salud ósea. Aunque el organismo puede absorber cierta cantidad de vitamina D sin ingesta de alimentos, la presencia simultánea de grasas en el intestino potencia significativamente su absorción.

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Vista lateral de una mujer con camisa gris, a punto de tomar una cápsula amarilla de vitamina D en una cocina. Un vaso de agua está sobre la mesa.
Una mujer toma una cápsula de vitamina D en su cocina, con el sol de la mañana iluminando su rostro y un vaso de agua sobre la mesa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por esta razón, el factor crucial para decidir el momento de la toma radica en hacerla coincidir con la comida más copiosa o aquella que incluya grasas saludables —ya sea el desayuno, el almuerzo o la cena—. Asimismo, los nutricionistas estadounidenses indican que la ingesta diaria recomendada suele situarse en 600 UI (15 mcg) para la mayoría de los adultos y en 800 UI (20 mcg) para mayores de 70 años, siendo la forma de vitamina D3 (colecalciferol) más eficaz que la D2 para elevar y mantener los niveles séricos.

Por su parte, la guía informativa sobre medicamentos de MedlinePlus enfatiza que el aspecto clave para la eficacia del tratamiento es mantener una rutina horaria constante. Y es que esta disciplina minimiza los descuidos y asegura concentraciones estables en el organismo. Sin embargo, la especialista Marie B Demay, investigadora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, publicó un estudio en 2024 en la Revista de Endocrinología Clínica y Metabolismo que aborda cómo debe estructurarse el consumo a largo plazo.

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Sus conclusiones determinaron que en adultos de 50 años o más con indicación médica de suplementación, el panel de expertos sugiere utilizar dosis diarias bajas en lugar de tratamientos intermitentes con dosis elevadas semanales o mensuales. Además, recomienda la suplementación empírica en colectivos específicos como niños y adolescentes (de 1 a 18 años), personas mayores de 75 años, mujeres embarazadas o pacientes con prediabetes de alto riesgo.

Una mano sostiene una cápsula de vitamina D amarilla sobre una mesa de noche de madera. Al fondo se ven un vaso de agua y un reloj despertador dorado.
Una mano sostiene una cápsula de vitamina D junto a un vaso de agua y un reloj despertador, simbolizando la ingesta de suplementos y el contexto del descanso diario. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Finalmente, la Agenzia Italiana del Farmaco (AIFA) señala que grandes ensayos clínicos como VITAL y DO-HEALTH demostraron que suplementar con altas dosis de vitamina D durante años no reduce el riesgo de fracturas en adultos sanos sin factores de riesgo de osteoporosis. Por ello, AIFA fijó en 12 ng/mL el umbral de 25(OH)D en sangre para financiar el tratamiento en ausencia de síntomas, reservando consideraciones especiales para grupos de riesgo como personas encamadas o con enfermedades de malabsorción intestinal.

Por lo que, en definitiva, elegir entre la mañana o la tarde depende de identificar la comida principal con contenido graso que mejor se adapte a su rutina y le permita mantener una estricta regularidad diaria.

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