Ahora que ha llegado el frío, estos 8 consejos te ayudarán a ahorrar en tu factura de la luz

La calefacción puede llegar a representar hasta la mitad del consumo eléctrico de un hogar durante los meses de invierno

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La calefacción puede llegar a representar hasta la mitad del consumo eléctrico de un hogar durante los meses de invierno. El descenso de las temperaturas, sumado a las pocas horas de luz natural y a un mayor tiempo de permanencia en casa, dispara la demanda de electricidad en cada vivienda. Pero no todo depende del precio de la energía; también influye la forma en la que se utilizan los equipos. Por eso, es importante saber cómo mantener el confort en casa, pero sin que la factura se dispare.

La aerotermia multiplica por cuatro el calor que genera a partir de la electricidad

Los radiadores eléctricos tradicionales generan calor a partir de resistencias que exigen un consumo elevado de electricidad. Pero la bomba de calor extrae el calor latente del aire exterior y lo transfiere al interior de la vivienda, un proceso que le permite producir más energía térmica de la que consume en forma eléctrica.

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Dentro de esta tecnología, la aerotermia se posiciona como una de las alternativas más eficientes. Según explican desde Iberdrola, puede llegar a multiplicar por cuatro la generación de calor en relación con la electricidad que utiliza, lo que se traduce en un gasto considerablemente menor frente a los sistemas convencionales.

Cada grado de más en el termostato encarece el consumo hasta un 10%

Mantener una temperatura constante de entre 20 ºC y 21 ºC durante el día es suficiente para garantizar una sensación de confort en el hogar. Superar ese umbral tiene un coste directo, ya que por cada grado adicional, el consumo eléctrico puede aumentar entre un 7% y un 10%. Se trata de uno de los ajustes más sencillos de aplicar y, al mismo tiempo, de los que más impacto generan en la factura a final de mes.

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Bajar la temperatura por la noche reduce el gasto sin afectar el descanso

Durante las horas de sueño, el cuerpo requiere menos calor ambiente que durante el día. Reducir el termostato a un rango de entre 15 ºC y 17 ºC, o directamente apagar el sistema de climatización, permite reducir el consumo nocturno sin comprometer el bienestar. Esta práctica, combinada con el uso de ropa de cama adecuada, evita que los equipos trabajen de forma innecesaria durante las horas en que la calefacción resulta menos relevante.

El aislamiento térmico evita que el calor generado se pierda

De poco sirve producir calor de manera eficiente si este se escapa por puertas, ventanas o paredes mal selladas. Mejorar el aislamiento térmico de la vivienda es una de las inversiones más rentables a corto-medio plazo, ya que reduce las pérdidas de temperatura y evita que los sistemas de calefacción realicen un esfuerzo adicional para compensar esas fugas. Instalar burletes en marcos de puertas y ventanas, además de bajar las persianas al anochecer, complementa esta medida y contribuye a reducir de forma directa la demanda energética del hogar.

Ventilar diez minutos al mediodía renueva el aire sin enfriar las paredes

La ventilación de los ambientes sigue siendo necesaria incluso en los meses más fríos, aunque conviene hacerla de forma estratégica. Abrir las ventanas durante unos diez minutos en las horas centrales del día, cuando el sol incide con mayor intensidad, permite renovar el aire interior sin que las paredes pierdan el calor acumulado. Aprovechar la luz solar también implica abrir persianas y cortinas durante esas horas, lo que reduce la necesidad de encender la calefacción de manera prematura.

Programar la lavadora en frío reduce el consumo del electrodoméstico

Buena parte de la energía que utiliza una lavadora se destina a calentar el agua. Optar por ciclos en frío o por los programas identificados como ECO permite reducir ese gasto sin afectar la limpieza de la ropa. Esta modificación, aplicable a la mayoría de los modelos actuales, representa un ahorro constante que se refleja en el consumo eléctrico mensual.

Una mujer de perfil pulsa un termostato digital en la pared que marca 21 grados junto a un radiador blanco y un gran ventanal.
Una mujer ajusta el termostato digital de un salón a 21 grados centígrados junto a un radiador durante una jornada fría de invierno. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Regular el termo eléctrico a 45 °C evita un gasto innecesario

En los hogares que cuentan con termo eléctrico, ajustar la temperatura del agua a 45 °C resulta suficiente para una ducha confortable. Elevar esa temperatura por encima de lo necesario implica un mayor consumo eléctrico sin que exista una mejora real en el confort percibido por el usuario.

Los dispositivos en modo de espera generan un consumo fantasma constante

Los electrodomésticos y aparatos electrónicos que permanecen conectados en modo de espera, aunque no estén en uso, continúan consumiendo electricidad de forma silenciosa. Este fenómeno, conocido como consumo fantasma, suma un importe adicional a la factura que pasa inadvertido para la mayoría de los usuarios. Desconectar los equipos que no se utilizan durante períodos prolongados es una práctica sencilla que contribuye a reducir el gasto eléctrico acumulado durante los meses de invierno.

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