El caso de las dos gemelas que desarrollaron cáncer antes de nacer: el tumor se gestó en el útero y una hermana se lo pasó a la otra

Las pequeñas fallecieron poco después del nacimiento, que fue prematuro

Ecografía de dos gemelas (Magnific)
Ecografía de dos gemelas (Magnific)
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Cuando una resonancia magnética fetal realizada en la semana 33 de embarazo detectó una masa anormal en el rostro de una de las dos gemelas, el equipo médico del Great Ormond Street Hospital de Londres sugirió a la madre llevar a cabo un parto prematuro. Sin embargo, cuando las niñas nacieron una semana después, el tumor se detectó en la cara de las dos hermanas. Ambas fallecieron poco después del nacer.

El hospital, junto con científicos del centro de investigación Wellcome Sanger Institute, reconstruyó, mutación a mutación, el origen embrionario del tumor y el momento exacto en que cruzó la placenta. Los resultados, publicados en la revista Nature Communications, mostraron que el cáncer gestado en el útero se transmitió de una gemela a otra antes del nacimiento.

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De acuerdo con la investigación, un sarcoma de tejidos blandos se originó en una de las gemelas monocigóticas y se extendió a su hermana durante el embarazo. El análisis de secuenciación genómica de 23 muestras normales y 10 muestras tumorales establece que la transmisión ocurrió una única vez, probablemente a finales del segundo trimestre, y que el tumor se formó a finales del primero.

Las investigadoras Barbara Walkowiak, Sadie Baskind, Sam Behjati y sus colaboradores secuenciaron tejidos obtenidos en autopsias de las dos niñas tras obtener consentimiento informado de la familia. El equipo asegura estar en deuda con la familia y dedica el trabajo “a las gemelas, Amelia y Amaya, cuya madre desea que sean reconocidas por sus nombres”. El comité de ética del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido también aprobó la realización del estudio, que analizó además doce muestras placentarias obtenidas mediante microdisección por captura láser.

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El cáncer empezó en una cara y llegó a otra sangre

En la semana 33 de gestación, una resonancia magnética fetal detectó una masa facial en la primera gemela. El parto se adelantó por esa razón. Al nacer, ambas presentaban nódulos cutáneos; la segunda gemela desarrolló más tarde enfermedad en las meninges.

Todas las muestras tumorales, independientemente de en cuál de las dos niñas se habían tomado, portaban exclusivamente el perfil genético de la primera gemela. Eso descarta que los tumores se originaran de forma independiente y confirma una transmisión intrauterina unidireccional.

Los investigadores localizaron el origen más probable del tumor en la masa facial de la primera gemela. Desde allí, múltiples clones se diseminaron por varios órganos de esa misma niña. La transmisión a la hermana, en cambio, fue un evento único y tardío.

Una mujer embarazada observa una ecografía (Magnific)
Una mujer embarazada observa una ecografía (Magnific)

Células de una gemela vivían en el bazo de la otra

La secuenciación reveló otro fenómeno: en el bazo de la primera gemela, el tejido que albergó el tumor original, el 75% de las células portaban el genotipo de la segunda gemela.

Esa proporción, calculada a partir de las frecuencias alélicas de siete mutaciones específicas del linaje de Amaya, es compatible con una transfusión sanguínea entre gemelas dentro del útero, con flujo de la segunda hacia la primera. No se trató de contaminación de laboratorio: los investigadores excluyeron esa posibilidad con dos métodos independientes basados en alteraciones de número de copia.

Las limitaciones del estudio

Los propios autores señalan dos limitaciones que acotan el alcance de sus conclusiones. La primera es que el análisis está restringido a las células que sobrevivieron y pudieron muestrearse, ya que los linajes celulares extintos durante el desarrollo no dejan huella en el genoma de los tejidos adultos, lo que impide trazar una imagen completa del proceso de gemelaridad.

La segunda es que este estudio representa un único caso. Los investigadores advierten explícitamente que “otras distribuciones podrían encontrarse” en otros pares de gemelos monocigóticos.

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