
Carlos III ha vuelto a intervenir en uno de los capítulos más incómodos de la crisis que rodea a su hermano Andrés. El rey británico ha asumido con su dinero privado la factura de las reparaciones de Royal Lodge, la mansión de Windsor en la que el expríncipe residió durante años junto a Sarah Ferguson. La cantidad pendiente ascendía a cerca de 1,8 millones de libras, unos 1,77 millones de euros, por los desperfectos y la falta de mantenimiento del inmueble. Una operación que vuelve a situar al monarca en una posición delicada: la de tener que gestionar las consecuencias de los problemas de un familiar cuya relación con la Casa Real lleva tiempo marcada por la polémica.
La noticia llega después de que Buckingham dejara claro que Carlos III no emplearía fondos de la institución para sufragar la defensa de Andrés frente a las investigaciones policiales y los posibles procedimientos judiciales que le afectan. Sin embargo, esa negativa no ha impedido que el rey intervenga en otro asunto económico relacionado con su hermano. En este caso, el pago se habría realizado con recursos de su patrimonio privado, según las informaciones difundidas por la prensa británica.
PUBLICIDAD
El trasfondo está en la salida de Andrés de Royal Lodge y en la liquidación de las cuentas vinculadas al arrendamiento de la propiedad. Aunque en un primer momento trascendió que el expríncipe recibiría una compensación de algo más de 360.000 euros por la rescisión anticipada de su contrato, esa cantidad no acabará en sus manos. El dinero que le correspondía se ha descontado de la factura que debía afrontar por el estado de la mansión.
La indemnización de Andrés, absorbida por las reparaciones
Royal Lodge, una residencia de 30 habitaciones situada en Windsor Great Park, llevaba décadas ligada a la familia real británica. Antes de convertirse en el hogar de Andrés y Sarah Ferguson, la propiedad fue residencia de la reina madre. Su relevancia histórica y su vinculación con los Windsor contrastan ahora con el estado de conservación que, según las evaluaciones realizadas, presentaba cuando el hermano del rey la abandonó.
PUBLICIDAD
De acuerdo con la información de la BBC, los desperfectos detectados por los peritos del Crown Estate elevaron inicialmente el coste de las reparaciones a 1,8 millones de libras. Entre los problemas señalados figuraban importantes deficiencias de mantenimiento y humedades. A esa factura había que restarle las aproximadamente 302.000 libras —unos 360.000 euros— que Andrés tenía derecho a percibir por la cancelación anticipada del contrato de arrendamiento que había firmado en 2003 por un periodo de 75 años.

El resultado es que la compensación económica que podía haber recibido el expríncipe ha quedado absorbida por los gastos asociados a la vivienda. En lugar de ingresar ese dinero, Andrés debía responder de una cantidad muy superior. Es ahí donde entra Carlos III, que ha optado por hacerse cargo del importe pendiente con su patrimonio privado, según las informaciones publicadas en Reino Unido.
PUBLICIDAD
La intervención del monarca evita que la factura quede sin resolver, pero también plantea una cuestión sobre el alcance de su responsabilidad económica respecto a su hermano. Andrés dejó de utilizar Royal Lodge en febrero de 2026, en plena controversia por sus vínculos con Jeffrey Epstein, el delincuente sexual estadounidense. En todo momento el expríncipe ha negado haber cometido delitos relacionados con él.
Por qué el pago de Carlos III importa a la Corona
Para entender las implicaciones de la operación hay que distinguir entre el patrimonio privado del rey y los recursos vinculados a la institución. La familia real británica dispone de diferentes vías de financiación. Por un lado está la Subvención Soberana, destinada a cubrir los gastos oficiales derivados de las funciones de la monarquía y sometida a mecanismos de control público. Por otro, existen ingresos procedentes de los ducados de Lancaster y Cornualles, así como recursos privados vinculados al patrimonio y las inversiones de sus titulares.
PUBLICIDAD
El Crown Estate, por su parte, es una entidad patrimonial inmobiliaria gestionada de manera independiente, cuyos beneficios se transfieren al Tesoro británico. Aunque sus activos están vinculados históricamente a la Corona, no funcionan como una propiedad privada de libre disposición del monarca. Sus ingresos contribuyen al sistema financiero del que depende, en parte, la financiación oficial de la institución.
El exduque de York, el príncipe Andrés, enfrenta a la justicia tras ser arrestado. La operación se produce después de la publicación de documentos que lo vinculan con la red de Jeffrey Epstein y sugieren que pudo compartir información sensible del gobierno británico.
En este contexto, que Carlos III haya asumido la deuda de Royal Lodge con dinero privado permite resolver el asunto sin recurrir directamente a fondos públicos destinados al funcionamiento de la monarquía. También evita que la controversia sobre el estado de la residencia y las obligaciones económicas de Andrés siga creciendo alrededor de las cuentas del patrimonio inmobiliario real.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
El kéfir cambiará su norma: el 80% del que se vende en supermercados podría no ser auténtico
Estos productos fermentados han vivido un crecimiento del 120 % desde 2020, pero no existe aún una normativa armonizada en España que determine su calidad, descripción o ingredientes

Lo que se sabe del ciberataque a los supermercados franceses: productos a la basura y pérdidas millonarias
Un fallo de programación permitió a los atacantes modificar remotamente la temperatura de cientos de cámaras frigoríficas

Los números que dieron fortuna a los nuevos ganadores de Super Once
Como cada martes, aquí están los resultados ganadores del sorteo dado a conocer por Juegos Once

El buen tiempo tiene fecha de caducidad: cuándo cambiará el clima en España
La Aemet alerta que, a partir de este día, bajarán las temperaturas y llegarán más lluvias, posiblemente por la presencia de una DANA

La reina Sonia de Noruega visitará Málaga a finales de octubre: su primera visita internacional tras perder su lugar en la Casa Real
La madre de Haakon VIII de Noruega acudirá el próximo 29 de octubre a la inauguración de la exposición Munch–Picasso en el Museo Picasso de Málaga



