El expríncipe Andrés recibe una indemnización de 360.000 euros por parte de la Corona británica por su desalojo de Royal Lodge

El pago responde a un acuerdo firmado hace 20 años, si bien el exduque deberá afrontar una millonaria factura por los desperfectos

El reembolso económico al expríncipe Andrés. (EFE/EPA/ANDY RAIN)
El reembolso económico al expríncipe Andrés. (EFE/EPA/ANDY RAIN)
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El abandono definitivo del Castillo de Windsor por parte de Andrew Mountbatten-Windsor sigue generando repercusiones tanto en la opinión pública como en las arcas de la Corona británica. A sus 66 años, el expríncipe recibirá una compensación económica de aproximadamente 356.000 euros (equivalentes a algo más de 301.900 libras esterlinas) tras formalizarse la renuncia a su derecho de arrendamiento sobre la emblemática residencia de Royal Lodge. Este desembolso marca el cierre administrativo de una compleja etapa residencial para el hijo de la difunta Isabel II, cuya estancia en la histórica villa de Berkshire ha llegado a su punto final tras más de dos décadas.

Aunque la entrega de esta cuantiosa suma pueda parecer sorprendente dada la salida no deseada del exduque, el pago responde estrictamente a un marco legal y financiero establecido hace más de 20 años. En 2003, Mountbatten-Windsor suscribió un contrato de alquiler por un periodo de 75 años sobre la propiedad de 30 habitaciones que compartió durante años con su exesposa, Sarah Ferguson. Aquel pacto incluía una cláusula específica diseñada para proteger las elevadas inversiones iniciales realizadas por el inquilino en la restauración del inmueble, contemplando una indemnización proporcional en caso de rescisión anticipada de la concesión, tal y como detalló la Oficina Nacional de Auditoría del Reino Unido (NAO) en su informe de junio de 2026.

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Sin embargo, la inyección de capital difícilmente supondrá un motivo de alivio financiero o de celebración para el expríncipe. La entrega de la villa ha sacado a la luz el costoso estado de conservación del inmueble, requiriendo una exhaustiva evaluación por parte de peritos e inspectores independientes. Según las informaciones publicadas por el diario The Times, los daños y las reparaciones indispensables que deben acometerse en el edificio y sus terrenos circundantes ascienden a unos 1,8 millones de libras esterlinas (alrededor de 2,1 millones de euros).

Las claves de un acuerdo millonario firmado en 2003

Para comprender las cifras de esta liquidación, es necesario remontarse al origen del arrendamiento de Royal Lodge. En el año 2003, cuando Andrew Mountbatten-Windsor fijó su residencia oficial en esta majestuosa finca situada a escasa distancia del Castillo de Windsor, asumió el compromiso de acometer una rehabilitación integral de la mansión. Dicha reforma supuso un desembolso inicial estimado en cerca de 7,5 millones de libras esterlinas, un esfuerzo inversor que justificó que Crown Estate le concediera un arrendamiento de muy larga duración por 75 años a cambio de un pago único reducido de apenas un millón de libras y una cuota de alquiler periódico puramente simbólica.

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El exduque de York, el príncipe Andrés, enfrenta a la justicia tras ser arrestado. La operación se produce después de la publicación de documentos que lo vinculan con la red de Jeffrey Epstein y sugieren que pudo compartir información sensible del gobierno británico.

Esa estructura contractual permitía amortizar la gran inversión privada a lo largo de las décadas. Precisamente por ello, el marco normativo preveía que, en caso de que la propiedad regresara prematuramente a la Corona, el titular mantuviera el derecho a recuperar una fracción de lo invertido. El informe emitido en junio de 2026 por la Agencia Nacional de Gestión de Activos y la Oficina Nacional de Auditoría (NAO) sobre los acuerdos patrimoniales de la familia real británica ya estimaba con precisión la cifra teórica de indemnización en 301.967,66 libras esterlinas. La resolución final de este ajuste financiero ha estado supeditada a la fecha exacta de entrega de la residencia y, de manera determinante, a las condiciones de conservación en que la propiedad fuera devuelta por su ocupante.

El traslado definitivo a Sandringham

El desenlace de este largo contencioso inmobiliario no puede desvincularse del profundo impacto social e institucional provocado por la relación de Andrew Mountbatten-Windsor con el fallecido financiero y delincuente sexual Jeffrey Epstein. El escrutinio público y el creciente malestar ciudadano llevaron al rey Carlos III a tomar medidas drásticas en el entorno de la Casa Real. Fue en el otoño de 2025 cuando el soberano anunció formalmente que su hermano tendría que abandonar de manera definitiva la histórica villa de Royal Lodge, despojándolo de la última gran concesión residencial de la que disfrutaba dentro del recinto de Windsor.

El expríncipe Andrés tendrá un reembolso.(AP Foto/Kirsty Wigglesworth, archivo)
El expríncipe Andrés tendrá un reembolso.(AP Foto/Kirsty Wigglesworth, archivo)

Tras meses de negociaciones y preparativos, la mudanza se materializó a principios de febrero de 2026, momento en el que el expríncipe dejó atrás la mansión de 30 habitaciones para trasladarse a una residencia en la finca privada de Sandringham, en el condado de Norfolk. Este cambio de residencia marca una nueva etapa en el progresivo aislamiento institucional del antiguo duque de York, quien en las últimas fechas también ha acaparado atención mediática al verse inmerso en disputas legales relativas a su seguridad y a la policía. Con la devolución de las llaves de Royal Lodge y la posterior liquidación de desperfectos y compensaciones contractuales, la Corona pone punto final a un incómodo capítulo financiero y simbólico en el seno de la monarquía británica.

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