Luz para la salud íntima de las mujeres: así es la técnica que utiliza una ginecóloga para estimular las células y cuidar la zona pélvica

La fotobiomodulación es un tratamiento no invasivo que utiliza luz roja e infrarroja cercana para favorecer la actividad celular

Los cuidados íntimos deben adaptarse a las necesidades personales de cada mujer (Magnific)
Los cuidados íntimos deben adaptarse a las necesidades personales de cada mujer (Magnific)
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Los cambios hormonales, la sequedad vaginal y las molestias vulvovaginales forman parte de la salud de muchas mujeres en distintas etapas de la vida. En los últimos años, la investigación científica ha explorado nuevas formas de abordar estas cuestiones, mientras crece el interés por un autocuidado íntimo.

La vulva y la vagina experimentan cambios a lo largo de la vida, influidos por factores hormonales y fisiológicos, como el embarazo, el posparto o la menopausia. Según el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos (ACOG), la disminución de estrógenos puede contribuir a la sequedad y la irritación vaginal, tanto durante la menopausia como en otros momentos, por ejemplo, la lactancia o determinados tratamientos médicos. Cuando estos síntomas aparecen asociados a la menopausia, pueden formar parte del denominado síndrome genitourinario de la menopausia.

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Estas molestias no siempre requieren tratamiento, pero cuando persisten pueden afectar a la calidad de vida, las relaciones sexuales y el bienestar emocional. Por eso, los especialistas recomiendan identificar sus posibles causas y consultar cuando los síntomas interfieren en la vida diaria.

Entre las técnicas no invasivas para proteger la salud íntima y preservar la salud sexual, existe una técnica que está cobrando fuerza: la fotobiomodulación, que emplea luz de determinadas longitudes de onda para investigar sus efectos sobre las células y los tejidos. Esta técnica estudia cómo la exposición controlada a luz de baja intensidad, especialmente roja y del infrarrojo cercano, puede influir en procesos biológicos relacionados con la actividad celular, la inflamación y la reparación de los tejidos.

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En 2019, la revista Photobiomodulation, Photomedicine and Laser Surgery publicó un artículo en el que se apuntaba que la terapia de fotobiomodulación (PBMT) podría aliviar síntomas del síndrome genitourinario de la menopausia (GSM) y de la incontinencia urinaria de esfuerzo mediante mecanismos no térmicos que favoreceían la reparación tisular. No obstante, la evidencia disponible todavía es preliminar puesto que, aunque su perfil de seguridad parece favorable y los resultados clínicos iniciales muestran mejorías, se requieren ensayos controlados que evalúen la PBMT como tratamiento aislado.

La fotobiomodulación en la salud íntima

La fotobiomodulación ha dado un paso más en términos de bienestar íntimo con el desarrollo de dispositivos como el MONA Spectra, el único en el mundo que emplea esta técnica. El masajeador de LELO combina la estimulación física con distintos tipos de luz terapéutica, con el objetivo de contribuir a la elasticidad de los tejidos a largo plazo, algo que ha llevado a la doctora Antonella De Ponte Davi, ginecóloga de Dexeus Mujer Midlife, a utilizarlo en sus consultas ginecológicas.

La doctora Antonella de Ponte Davi, ginecóloga (Cedida)
La doctora Antonella de Ponte Davi, ginecóloga (Cedida)

Las luces LED que incorpora han sido estudiadas por su capacidad para estimular la producción de colágeno, favorecer la regeneración celular y mejorar la circulación sanguínea. Entre julio y agosto de 2026, una prueba de cuatro semanas realizada en Japón con 37 mujeres mostró una mejoría en la sequedad íntima y de confort en la zona pélvica. No obstante, los resultados publicados por la marca son preliminares y no equivalen a demostrar eficacia terapéutica.

“Son resultados especialmente interesantes porque el bienestar íntimo no depende de un único parámetro. La vulva y la vagina son tejidos vivos y sensibles a los cambios hormonales”, explica la ginecóloga de LELO. Es por ello que la incorporación de diferentes longitudes de onda “permite explorar distintas formas de interacción con el tejido” de la zona íntima.

Un autocuidado personalizado

El autocuidado no sustituye a la atención sanitaria. El dolor persistente, el sangrado sin causa conocida, las lesiones o la irritación intensa requieren valoración médica. También conviene consultar antes de utilizar dispositivos íntimos si existen antecedentes clínicos relevantes o se ha producido una intervención ginecológica reciente.

La tecnología puede ampliar las opciones disponibles, pero su valor depende de la calidad de la evidencia, de un uso seguro y de una perspectiva centrada en las necesidades de cada mujer. La doctora Da Ponte explica que cualquier dispositivo que se use debe evitarse “si existe dolor, irritación importante, sangrado no explicado, infección o lesión activa”. La salud íntima femenina merece una atención informada y libre de estigmas. Por ello, comprender los cambios del cuerpo, reconocer cuándo una molestia necesita evaluación y diferenciar entre resultados preliminares y beneficios demostrados permite tomar decisiones más responsables.

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