La reflexión de László Krasznahorkai, escritor húngaro, sobre posicionarse políticamente: “Los artistas no tienen ningún deber. Solo libertad sin fronteras”

El Nobel de Literatura 2025 distingue entre la “responsabilidad del intelectual” y la libertad del artista para involucrarse en los temas políticos del momento

Laszlo Krasznahorkai durante su discurso en la ceremonia de entrega del Premio Nobel. (Claudio Bresciani/REUTERS)
Laszlo Krasznahorkai durante su discurso en la ceremonia de entrega del Premio Nobel. (Claudio Bresciani/REUTERS)
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Este jueves, la Academia Sueca ha condecorado a la poeta y ensayista canadiense Anne Carson con el Premio Nobel de Literatura por “su obra audaz e inventiva”, con títulos como Autobiografía de Rojo, La belleza del marido o Nox. Hace justo un año lo ganaba el escritor húngaro László Krasznahorkai (Gyula, 1954), conocido por novelas como Melancolía de la resistencia o Al Norte la montaña, al Sur el lago, al Oeste el camino, al Este el río. El autor recibió el galardón “por su obra cautivadora y visionaria que, en medio del terror apocalíptico, reafirma el poder del arte”, como planteó en su debut Tango satánico, una obra llevada al cine por Béla Tarr.

Krasznahorkai , también guionista, es un experto en lo complejo y en la crónica de su tierra. Buen ejemplo de ello es precisamente su novela debut, que sigue a un grupo de residentes indigentes en una granja colectiva abandonada en el campo húngaro justo antes de la caída del comunismo.

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Pero pese a su atención constante a lo social y político, Krasznahorkai no cree que los artistas deban involucrarse en los temas que mueven la actualidad. “¿Es deber del novelista involucrarse en los temas políticos del momento?”, le preguntó The Guardian al autor, como parte de una entrevista a los diez finalistas del prestigioso Premio Booker en 2015. ”No, bajo ninguna circunstancia. Los artistas no tienen ningún deber. Solo libertad sin fronteras, cuya respuesta es la desesperación", respondió. Ya en 2012 distinguía entre el deber del intelectual, al que sí atribuía un deber cuando está en juego la justicia social, y la de los referidos artistas: “La responsabilidad de los intelectuales implica un deber activo, una intervención, cuando la justicia social está en juego. Pero la responsabilidad del artista implica la realización de su arte, y nada más”, dijo.

La vida y obra del Nobel

Krasznahorkai nació en 1954 en Gyula, una pequeña localidad del sureste de Hungría, cerca de la frontera con Rumanía, y comenzó a escribir durante la época soviética. Antes de dedicarse plenamente a la literatura, pasó por distintos trabajos: como minero y a dirigir casas de cultura en pequeñas aldeas de Budapest, y vivió durante temporadas entre comunidades rurales pobres, un entorno que después acabaría filtrándose en sus primeros libros. “Viví en pueblos muy pobres. Siempre tuve trabajos muy malos. Cambiaba de lugar muy a menudo, cada tres o cuatro meses, para escapar del servicio militar obligatorio”, recordó a The Paris Review en 2018. De hecho, cuando empezó a publicar, tuvo que insistir en que no escribía “sobre política contemporánea”.

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De aquel contexto salió Tango satánico (1985), su primera novela y la obra que lo dio a conocer en Hungría. Cuatro años después publicó Melancolía de la resistencia (1989), a la que siguieron títulos como Guerra y guerra, Seiobo descendió a la Tierra o El barón Wenckheim vuelve a casa. En 2021, el novelista publicó su última obra, Herscht 07769, que en España llegó tras cinco años de espera, este mismo 2026.

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