Marius Borg Høiby renuncia a salir de prisión preventiva tras rechazar las condiciones de la policía y seguirá con arresto domiciliario en Skaugum

El hijo de la reina Mette-Marit considera “irrazonables” las exigencias policiales para su liberación

Nueva decisión del equipo de Marius Borg. (REUTERS/Dylan Martinez)
Nueva decisión del equipo de Marius Borg. (REUTERS/Dylan Martinez)
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Marius Borg Høiby, el primogénito de la princesa heredera Mette-Marit de Noruega, ha tomado una decisión inesperada respecto a su situación penal. A pesar de que su actual orden de detención vencía el próximo 5 de octubre, el joven de 29 años ha rechazado someterse a las nuevas condiciones impuestas por la policía para concederle la libertad provisional. En su lugar, ha optado por renunciar voluntariamente a salir a la calle y permanecer bajo el régimen actual de prisión preventiva con vigilancia electrónica en la residencia oficial de Skaugum.

El encargado de confirmar este paso al frente ha sido su nuevo abogado defensor, Alexander Greaker, de 35 años, quien declaró al canal de televisión noruego TV 2 que su cliente considera que las exigencias planteadas por los investigadores eran completamente “irrazonables”. Por este motivo, Marius Borg prefiere mantener el acuerdo vigente que le obliga a llevar un dispositivo electrónico en el tobillo dentro de la mansión familiar, evitando así tener que someterse a una nueva audiencia judicial para revisar su grado de libertad.

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Esta decisión prolonga una custodia que comenzó el pasado 14 de julio, cuando ingresó bajo arresto tras ser condenado por el Tribunal de Distrito de Oslo a cuatro años de prisión por dos delitos de violación y un episodio de violencia hacia su exnovia Nora Haukland. Tal y como ha informado la agencia de noticias Dana Press, el hijo de la futura reina consorte se encuentra a la espera de que se celebre el juicio de apelación que han presentado sus nuevos letrados, el cual no tendrá lugar hasta principios del año 2027.

Un programa de rehabilitación

A pesar de la estricta vigilancia a la que está sometido en la propiedad real, el joven no permanece al margen de las dinámicas de reinserción social. Según ha detallado su equipo letrado, Marius Borg participa de forma activa en el programa RISK, una iniciativa gestionada por la propia policía noruega que está orientada a la prevención de la violencia doméstica y de género. Como parte de las medidas cautelares de supervisión que debe cumplir escrupulosamente, el primogénito de Mette-Marit también está obligado a someterse a controles periódicos de detección de drogas para verificar su estado de sobriedad.

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Marius Borg el hijo mayor de la princesa de Noruega

En medio de esta compleja coyuntura personal y judicial, su defensa ha querido enfatizar que su cliente se encuentra con ánimo positivo y con la mente puesta en rehacer su rutina diaria en la medida de lo posible. Según ha trasladado su letrado, el joven de 29 años está especialmente “motivado para encontrar trabajo” y tiene la firme intención de “aprovechar este tiempo para obtener una oferta laboral concreta”. De este modo, intenta encauzar su vida laboral mientras cumple con los protocolos de supervisión establecidos y se prepara para dar explicaciones ante el tribunal.

La vista de apelación en 2027

El horizonte penal para el hijo de Mette-Marit se presenta largo y sumamente determinante para su futuro a corto y medio plazo. Tras la sentencia condenatoria dictada el pasado mes de julio por el tribunal de primera instancia, la defensa de Marius reaccionó rápidamente presentando un recurso de apelación con el objetivo de revocar o rebajar la pena de cuatro años de cárcel. La vista definitiva ante el Tribunal de Apelación de Borgarting ya ha sido fijada para el 9 de febrero de 2027 y se prevé que el proceso judicial se prolongue durante al menos cuatro semanas.

La situación actual de Marius Borg. (Lise Aserud/NTB Scanpix via AP, Archivo)
La situación actual de Marius Borg. (Lise Aserud/NTB Scanpix via AP, Archivo)

Para afrontar este vital reto ante la justicia, Marius Borg ha decidido renovar por completo su estrategia legal, descartando a sus anteriores abogados defensores. El joven ha depositado su confianza en una nueva pareja de letrados mucho más jóvenes, apenas unos años mayores que él, entre los que figura Alexander Greaker. Con este cambio de rumbo en su equipo legal y la permanencia voluntaria en el arresto domiciliario de Skaugum, el entorno de la Casa Real noruega intenta contener el impacto público del caso mientras se aproxima la fecha decisiva en la que se reabrirá el procedimiento judicial.

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