Qué hacer si te empieza a sangrar la nariz de repente: “Lo que hacemos casi todos y está fatal es echar la cabeza hacia atrás”

Si inclinamos la cabeza hacia atrás, la sangre va directamente a la garganta y corremos el riesgo de atragantarnos

Sangrado de nariz
Un hombre sufre un sangrado de nariz (Freepik)
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Un día cualquiera, sin golpe previo y sin que aparentemente haya ocurrido nada, puede empezar a sangrar la nariz. La escena suele generar alarma, especialmente cuando la cantidad de sangre parece mayor de la esperada. Sin embargo, la mayoría de las hemorragias nasales, conocidas médicamente como epistaxis, son leves y se detienen por sí solas o con unas sencillas medidas de primeros auxilios.

La explicación está, en buena medida, en la propia anatomía de la nariz. Su interior está recubierto por una mucosa en la que hay numerosos vasos sanguíneos pequeños situados muy cerca de la superficie, cuya concentración de vasos permite que una pequeña irritación o una lesión aparentemente insignificante provoque sangrado.

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Entre las causas más habituales está la sequedad ambiental, recoge MedlinePlus. El aire seco puede resecar la mucosa nasal y hacer que sea más vulnerable. Por eso los sangrados pueden aparecer con mayor facilidad durante determinadas épocas del año o en ambientes con poca humedad. También pueden desencadenarlos hurgarse la nariz, sonarse con demasiada fuerza, estornudar repetidamente o sufrir irritaciones relacionadas con resfriados, alergias o problemas de los senos paranasales.

Que el sangrado aparezca aparentemente “sin motivo” no significa necesariamente que no exista un desencadenante. En ocasiones basta una pequeña grieta en la mucosa que no se percibe, o también pueden influir algunos medicamentos. Los anticoagulantes y determinados fármacos, como la aspirina, pueden favorecer que una hemorragia sea más intensa o difícil de detener. El uso frecuente de algunos aerosoles nasales también puede irritar la mucosa.

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Hay, además, causas menos frecuentes que conviene tener en cuenta cuando los episodios son repetidos. Algunas alteraciones de la coagulación, determinados problemas nasales y otras enfermedades pueden estar detrás de las hemorragias recurrentes. Por eso, aunque un episodio aislado normalmente no sea motivo de preocupación, conviene consultar con un profesional sanitario si los sangrados se producen con frecuencia.

El error de echar la cabeza hacia atrás

El primer impulso de muchas personas es levantar la cabeza para evitar que la sangre manche la ropa. Sin embargo, esa posición no es la recomendable. Lo adecuado es permanecer sentado, mantener la cabeza erguida e inclinarla ligeramente hacia delante. De esta manera se evita que la sangre se dirija hacia la garganta y pueda tragarse.

El farmacéutico Álvaro Fernández (conocido como @farmaceuticofernandez en sus redes sociales) explica precisamente este error en un vídeo publicado en TikTok, en el que, aunque matiza que el sangrado de nariz “no suele ser nada grave”, “lo que hacemos casi todos y está fatal es echar la cabeza hacia atrás”.

Si inclinamos la cabeza hacia atrás, “la sangre va directamente a la garganta y te puedes atragantar, o incluso al estómago y hacerte vomitar”. Por tanto, la recomendación consiste ejercer presión directa sobre la parte blanda de la nariz con una gasa: “Lo que tienes que hacer es ponerte una gasa y apretar donde empieza la zona blandita. Unos diez minutos deberían de bastar para dejar de sangrar”.

Son muchas las causas que pueden desembocar en un episodio de epistaxis (Magnific)
Son muchas las causas que pueden desembocar en un episodio de epistaxis (Magnific)

Otras recomendaciones para cortar la hemorragia nasal

Las recomendaciones sanitarias coinciden en la importancia de mantener una presión continua durante al menos 10-15 minutos, sin soltar para comprobar antes de tiempo si el sangrado ha cesado.

El frío “en la frente o en la cara” puede ser otro complemento, explica Fernández, que relaciona este efecto con la vasoconstricción de los pequeños vasos sanguíneos. La Clínica Mayo también contempla la aplicación de una compresa fría o hielo sobre el puente de la nariz como una medida que puede ayudar.

Si la hemorragia no se detiene, es muy abundante, provoca mareo o dificultad para respirar, aparece después de un golpe importante o se prolonga durante un periodo considerable, es necesario buscar atención médica. También conviene consultar si los episodios se repiten con frecuencia.

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