La crisis de la vivienda devuelve la protesta a la Puerta del Sol: “La única forma de independizarnos es heredar una casa”

El Sindicato de Inquilinas advierte que mantendrá la acampada si el Gobierno no incorpora los contratos de alquiler indefinidos al decreto que prevé aprobar este martes el Consejo de Ministros

Tres jóvenes que han acampado en la Puerta del Sol en Madrid. (Infobae)
Tres jóvenes que han acampado en la Puerta del Sol en Madrid. (M.G.A. / Infobae)
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Compartir piso pasados los 40 años, no poder independizarse pese a tener empleo, encadenar contratos temporales sin poder acceder a una vivienda o afrontar la amenaza de un desahucio son solo algunos de los motivos que han llevado a cientos de personas a instalarse en la acampada de la Puerta del Sol en Madrid, que buscan presionar al Gobierno para que este martes apruebe en el Consejo de Ministros el decreto ley sobre vivienda, que incluiría la protección antidesahucios y medidas contra la especulación, entre otros aspectos. La acampada, que recuerda a la del 15M en 2011, ha sido convocada por el Sindicato de Inquilinas, que advierte que mantendrá la protesta en el kilómetro cero de Madrid si los contratos de alquiler indefinidos no se incluyen en el decreto.

Esta demostración de fuerza colectiva es el resultado tanto de la manifestación multitudinaria del sábado en la capital como del desahucio de Maricarmen, la vecina de 87 años que ha prendido la mecha de la indignación en un país donde cada vez es más difícil que se cumpla el artículo 47 de la Constitución: tener derecho a una vivienda digna y adecuada. Maricarmen fue desalojada el pasado miércoles por la empresa Urbagestión Desarrollo e Inversiones, que compró el piso donde llevaba viviendo 71 años en 2018 y se negó a negociar cualquier tipo de solución. No obstante, tras la oleada de protestas que ha generado el caso, esta tarde la inmobiliaria se reúne con la abogada de Maricarmen y representantes del Ayuntamiento de Madrid para poder alcanzar una solución.

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La situación de Maricarmen resume una preocupación compartida por quienes han acudido a Sol, aunque sus historias personales sean diferentes. Clara, Carmen y Quique, tres jóvenes madrileños, no han dudado en llevar su tienda de campaña para reclamar “medidas reales” que ayuden a atajar esta crisis. Quique cuenta a Infobae que se ve obligado a vivir con su madre porque no podría permitirse pagar un alquiler en Madrid, donde los precios no dejan de aumentar, y teme que su casero les suba la renta el año que viene. “Mi madre está muy preocupada con eso”, asegura.

Varias personas en la acampada durante la mañana de este lunes. (M.G.A / Infobae)
Varias personas en la acampada durante la mañana de este lunes. (M.G.A / Infobae)

Clara, sin embargo, se considera afortunada de poder vivir en el piso que pertenecía a su abuela, ya fallecida. Trabaja y estudia, y admite que sin esa vivienda no podría continuar su formación: tendría que regresar a casa de sus padres. “Tengo 33 años y, después de varios años viviendo de forma independiente, no sería el mejor plan. Pero, de otra forma, sería inviable”, afirma. En una situación parecida se encuentra Carmen, que también vive en una casa de un familiar. “Es muy triste que la única posibilidad que tengamos de vivir solos, tranquilos y sin tener miedo a las subidas del alquiler sea porque un familiar muy cercano ha fallecido, pero esta es la realidad. Sé que tengo una situación privilegiada, pero eso no quiere decir que no podamos venir a apoyar. Necesitamos medidas urgentes”, asegura.

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Tampoco es fácil para Estíbaliz, una mujer de 52 años y madre de dos hijos que lleva más de tres décadas de alquiler y ve “completamente imposible” optar a la compra. En su caso, accedió a una vivienda pública del antiguo IVIMA, hoy Agencia de Vivienda Social, pero asegura que, si tuviera que abandonarla, su sueldo no le permitiría pagar un alquiler en el mercado actual. “La situación ha empeorado mucho en los últimos años y ahora los precios están imposibles”, dice desde la acampada de Sol.

A pocos metros, una joven madrileña que comparte piso con otras tres personas denuncia el estado de la vivienda que alquilan. Según relata, una de las habitaciones no reúne condiciones de habitabilidad y el propietario se niega a repararla pese a sus reclamos. “El casero se niega a arreglar la habitación por mucho que hemos intentado hablar con él. Lo único que nos ha dicho su abogado es que, si dejamos de pagar, nos veremos en los tribunales”, explica sentada frente a la tienda de campaña.

Los manifestantes aguardan el decreto Maricarmen para levantar la acampada o intensificar la protesta.

Entre pancartas en las que se puede leer “Para Ayuso un ático, para nuestra clase, desahucios”, “fuera especuladores”, “ellos por dinero, nosotros por amor” o “bajemos los alquileres”, en esta primera mañana laborable la acampada de Sol se ha transformado en cafetería y aula de estudio, pero también en espacio de teletrabajo para muchos de quienes han pasado la noche. El número de tiendas de campaña ya supera las 350, según ha informado el Sindicato de Inquilinas, y de momento la jornada transcurre con normalidad.

La atención de la acampada se concentra ahora en la aprobación de este martes del decreto de vivienda, denominado ‘decreto Maricarmen’, aunque desde el sindicato insisten en que el texto deberá traducirse en cambios de fondo en el modelo de vivienda.

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