El caso del avión de Ryanair que aterrizó en Manchester con solo nueve minutos de combustible tras tres intentos fallidos: el informe de las autoridades revela qué salió mal

El vuelo se quedó sin margen de maniobra para otro intento si las condiciones meteorológicas hubieran empeorado

Un avión de Ryanair aterriza en el aeropuerto de Mánchester. (Andrew Yates/REUTERS)
Un avión de Ryanair aterriza en el aeropuerto de Mánchester. (Andrew Yates/Reuters)
Guardar

El 3 de octubre de 2025, el vuelo FR3418 de Ryanair aterrizó en Manchester con 177 pasajeros a bordo y solo 363 kilos de combustible, equivalentes a cerca de nueve minutos de vuelo, tras tres aproximaciones frustradas por el viento y una primera solicitud de desvío que no fue aceptada. Ahora, un informe de la autoridad británica de investigación aérea, que califica el hecho como “incidente grave”, ha analizado qué sucedió.

El Boeing 737-800 había salido de Pisa rumbo a Prestwick, cerca de Glasgow, durante la tormenta Amy. Las condiciones meteorológicas eran complicadas, pero no presentaban un riesgo tan grande como para cancelar el vuelo, y el avión llevaba combustible adicional suficiente para afrontar demoras o un posible cambio de aeropuerto.

PUBLICIDAD

Sin embargo, la situación empeoró después de dos intentos fallidos de aterrizaje en Prestwick. En ambos casos, los pilotos realizaron maniobras de escape por avisos de ‘wind shear’, un cambio repentino en la dirección o la intensidad del viento que puede afectar a la aeronave. El primer aviso se activó a 264 pies de altura, unos 80 metros. El segundo ocurrió a solo 50 pies, cerca de 15 metros, y las normas operativas ya no permitían un tercer intento consecutivo en esas condiciones. En ese momento, el avión solicitó desviarse al aeropuerto de Manchester, pero la petición fue rechazada inicialmente.

Este, según el informe de la División de Investigación de Accidentes Aéreos del Reino Unido (AAIB), fue el principal error. La negativa obligó a la tripulación a desviarse a Edimburgo, donde enfrentó otra alerta meteorológica durante la aproximación. “El desvío debería haber sido aceptado”, ha concluido la AAIB. Los investigadores atribuyen el rechazo a un “problema de comunicación” entre el control aeroportuario de Manchester y el agente de asistencia en tierra.

PUBLICIDAD

Tras el acercamiento a Edimburgo, la situación se volvió crítica. En ese momento, el combustible remanente había descendido a 2.164 kilos. Los pilotos analizaron entonces que un desvío hacia Manchester dejaría al avión con entre 500 y 700 kilos al tocar tierra. El sistema de gestión de vuelo calculó luego una cifra todavía menor: 300 kilos al llegar. Ambas estimaciones quedaban por debajo de la reserva final reglamentaria, fijada en unos 1.101 kilos.

Ryanair recorta 1,2 millones de plazas en aeropuertos regionales de España

Aterrizaje de emergencia

“La tripulación estaba cada vez más preocupada por la disminución del combustible”. El comandante declaró entonces la emergencia con el mensaje: “MAYDAY, MAYDAY, MAYDAY, MAYDAY FUEL”. La comunicación permitió que el vuelo recibiera autorización inmediata para desviar su ruta a Manchester. No quedaba alternativa. Los pilotos sabían que no tendrían suficiente margen para otra maniobra de aproximación frustrada.

El Boeing llegó a Manchester a las 20.51, hora local. Aunque finalmente aterrizó sin incidentes, el informe de las autoridades destaca que el desastre estuvo muy cerca. La culpa fue de ese “fallo de comunicación” que impidió el desvío inicial hacia Manchester. “Aunque las políticas del aeropuerto y del agente de asistencia establecían que el desvío debía ser aceptado, una ruptura de comunicación dentro del aeropuerto llevó a que fuera rechazado”, concluye la AAIB.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD