“A Maricarmen siguen sin ofrecerle absolutamente nada”: a 24 horas del desahucio, la mujer de 87 años sigue ingresada y sin saber dónde va a vivir

La abogada de Maricarmen, Beatriz Duro, explica que la plaza en una residencia ofrecida por el Ayuntamiento de Madrid es “solo temporal” y no resuelve su situación habitacional

Maricarmen Abascal fue trasladada en ambulancia a un hospital tras ser desahuciada en Madrid. (REUTERS/Susana Vera)
Maricarmen Abascal fue trasladada en ambulancia a un hospital tras ser desahuciada en Madrid. (REUTERS/Susana Vera)
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Este jueves Maricarmen no ha podido despertarse en la casa en la que ha vivido durante siete décadas en el distrito madrileño de Retiro. Al levantarse se ha encontrado con una habitación que no reconoce, la del hospital Gregorio Marañón en el que se encuentra, después de que el miércoles fuera desahuciada por el fondo buitre que compró el piso en 2018, Urbagestión Desarrollo e Inversiones, que se negó a negociar cualquier tipo de solución para esta vecina de 87 años, cuyo desalojo ha despertado el hartazgo de una sociedad que reclama soluciones ante la crisis de la vivienda. Maricarmen, visiblemente afectada por todo este proceso, terminó siendo trasladada por el Samur Social en ambulancia a este centro hospitalario y, según relata su abogada, aún no sabe dónde va a vivir ni que sucederá a partir de ahora.

“De momento, Maricarmen sigue en el hospital y puede que permanezca ingresada un par de días más porque quieren hacerle algunas pruebas después de todo lo que ha pasado. Y por el resto, todo sigue igual. No se sabe qué va a pasar con ella y creo que ni la propia Maricarmen lo sabe, porque aún esta tratando de digerir y gestionar todo esto. Sigue sin alternativa habitacional”, dice a Infobae su abogada, Beatriz Duro. “Han pasado 24 horas y siguen sin ofrecerle absolutamente nada”, añade.

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El Ayuntamiento de Madrid le ofreció una plaza en una residencia de ancianos, pero Maricarmen la rechazó, no solo porque su único deseo era seguir viviendo en la casa que compartió con sus padres y “poder morir tranquila” en ella, sino porque es una solución temporal que no soluciona el problema. Se trata de un recurso que ofrece el Samur Social en este tipo de casos por su carácter de urgencia, explica Duro, pero “son temporales y, por tanto, no ofrecen una solución a largo plazo”. Además, recuerda la abogada, Maricarmen no quiere instalarse en un geriátrico, “lo que quiere es una casa donde poder vivir y las administraciones deberían ofrecérsela”.

A sus 87 años, Maricarmen ha sido desahuciada de la casa en la que vivió durante 71 años en el barrio madrileño de Retiro. A pesar de las movilizaciones vecinales y una petición de la ONU, la comisión judicial ejecutó el desalojo.

El problema en España “no son las ocupaciones”

Duro confía en que la indignación que ha despertado este caso, sirva, al menos, para que los desahucios y el problema de la vivienda “no caigan en el olvido” y para que la sociedad “se movilice y puedan cambiar realmente las cosas”. La abogada recuerda que en España se producen a diario decenas de desalojos y que afectan, sobre todo, a personas y familias vulnerables.

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“Necesitamos que haya políticas que realmente garanticen el derecho a la vivienda, porque a menudo se pone el foco donde no está, en las ocupaciones, y ese miedo también frena los avances. El problema no son las ocupaciones, el problema es la falta de acceso a la vivienda, que está concentrada en un porcentaje muy importante de grandes tenedores, en fondos de inversión y en bancos que lo único que están haciendo es ir proteger la especulación inmobiliaria”, sostiene. “Necesitamos que se cambie el foco, que hablemos en un plano de humanidad, porque lo que le ha ocurrido a Maricarmen es una vergüenza”, concluye la letrada.

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