Martina, de 28 años, sufrió depresión y se fue a vivir a un pueblo en un caserío del siglo XVIII: “Me consideraba estúpida... si no sacas un 8 en los exámenes, no eres inteligente”

La mujer italiana decidió tomar su propio camino frente a las expectativas de su familia formada por médicos y se compró una casa a 600 metros de altura en los Apeninos

Martina, joven de 28 años, junto a su perro prepara la comida (The Pillow)
Martina, joven de 28 años, junto a su perro prepara la comida (The Pillow)
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La adolescencia de Martina fue un punto crítico en su vida. Las exigencias del sistema educativo y las expectativas sociales causaron un profundo malestar que acabó derivando en una depresión. Pero cuando la italiana de 28 años terminó bachillerato y empezó a tomar su camino dentro de la interpretación, empezó a darse cuenta de lo que valía. “Me consideraba estúpida: si no sacas un ocho o un nueve, entonces eres estúpida, no eres inteligente”, ha asegurado para el canal de YouTube, The Pillow.

En parte, según ha confesado, sus preocupaciones surgían por la necesidad constante de complacer a los demás. Esto acababa teniendo un coste muy alto en su desgaste emocional: “Joder, cuánta energía pierdes y desperdicias para complacer a los demás. Pero, ¿cuál es el problema? Que en la escuela nadie te dice: oye, que también hay otra forma, o sea, que hay toda otra vida", añade. No obstante, cuando supo que podría ser feliz, cambió de rumbo; no lo pensó dos veces y se inscribió en una academia de teatro con clases de danza y respiración. “Allí empecé finalmente a decir: vale, yo soy esto”, asegura.

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Tras dar este paso, más tarde, se interesó por otras disciplinas como el yoga, el taoísmo y las convivencias en comunidades como en Ananda, Umbría. Aunque muchos miran esta faceta espiritual con extrañeza o rechazo, para Martina supuso un gran cambio en su vida. “Es reconocer que, en realidad, todo era fruto de mi mente. Pasar mucho tiempo con nuestros miedos, nuestras inseguridades; afrontarlos, no esquivarlos, encararlos y después ir de la mano con ellos”, explica.

Martina, joven de 28 años que vive en un caserío a 600 metros de altitud (The Pillow)
Martina, joven de 28 años que vive en un caserío a 600 metros de altitud (The Pillow)

“La oveja negra” en una familia de médicos

Muchas de sus exigencias no provenían del sistema, como suele ocurrir en la mayoría de los casos, sino de su familia. Y es que su entorno está repleto de médicos, por lo que haberse dedicado a la interpretación y buscar una salida menos convencional la hacía sentir que estaba rompiendo el molde: “Digamos que siempre he sido un poco la oveja negra que está un poco descarriada”, reconoce.

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No obstante, su abuela siempre ha sido su mayor respaldo: “Era una brujita verde, tenía muy buena mano para las plantas... pero si yo le hablaba de vibraciones, ella me apoyaba”, comenta para The Pillow. Además, la anciana le regalaría una caja de música que la proyectó hacia otra dimensión vital.

Martina, joven de 28 años que vive en un caserío a 600 metros de altitud (The Pillow)
Martina, joven de 28 años que vive en un caserío a 600 metros de altitud (The Pillow)

Inspirada por esta conexión, Martina decidió comprar un caserío del siglo XVIII en los Apeninos, a unos 600 metros de altitud. Aunque es oriunda de Rávena y no había tenido un contacto tan estrecho con el entorno rural y “nunca había agarrado un hacha en mi vida”, se lanzó al abismo y se hipotecó para cumplir su sueño. “En realidad, yo solo soy la guardiana de la casa de campo”, define en la entrevista.

Todo ello fue posible a su trabajo en diferentes oficios: fue camarera, elaboró pasta fresca, repartió folletos viajando sola e hizo labores de jardinería y poda en altura. Al final, como sostiene Martina, todas estas experiencias “luego te entrenan para algo más grande que todavía no conoces... No hay nada de lo que haya hecho que no me haya servido aquí”, asegura.

La fachada del caserío a 600 metros de altitud donde vive Martina y su perro (The Pillow)
La fachada del caserío a 600 metros de altitud donde vive Martina y su perro (The Pillow)

“Si haces las cosas por una necesidad del alma... el universo te responde”

Dos años después de haber tomado esta decisión, la italiana de 28 años está feliz: mantiene el caserío sola, construyendo sus propios muebles de roble y acogiendo a visitantes para sostener el proyecto. Por lo que “ahora, precisamente, la hipoteca se paga con hospitalidad”, resume.

En cuanto a los tiempos que pasa en soledad, que aumentan inevitablemente al haberse desplazado casi 200 kilómetros de su familia, Martina explica que es un reto, pero al final “los desafíos concretos derivan todos de los desafíos mentales”. Por lo que, en su opinión, “los miedos más atávicos son los más duros de afrontar”.

Martina, joven de 28 años que vive en un caserío a 600 metros de altitud (The Pillow)
Martina, joven de 28 años que vive en un caserío a 600 metros de altitud (The Pillow)

Así, combinando la meditación, la música de gongs planetarios y los paseos por la naturaleza, vive embargada por la plenitud: “Todos los días me asomo a la ventana y digo: madre mía...”, reconoce aludiendo a “una inmensa sensación de gratitud”.

En definitiva, la italiana se rige por una filosofía marcada: “Si haces las cosas por una necesidad del alma y no por una satisfacción del ego, entonces el universo te responde”, expone. De esta forma, ella ha decidido que ahora “hago todo con el corazón abierto... tengo fe en el proceso”, concluye.

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