José Abellán, cardiólogo: “El consumo de esteroides anabólicos es de las peores cosas que le puedes hacer a tu salud”

El especialista explica cómo estas sustancias afectan al organismo y los riesgos asociados a su consumo

José Abellán hablando sobre los esteroides. (Montaje Infobae)
José Abellán hablando sobre los esteroides. (Montaje Infobae)
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Cada vez más personas optan por hacer ejercicio físico, tendencia que se ha intensificado en España especialmente después de la pandemia. Según reflejan los datos de la Encuesta de Hábitos Deportivos, el informe elaborado por el Consejo Superior de Deportes, el 62,7% de las personas de 15 años o más han practicado deporte durante el año 2025.

Esta cifra supera en 5,4 puntos a los datos que recopiló en el año 2022, siendo una marca histórica. El yoga, el pilates, la escalada, el hyrox o salir a correr son algunas de las actividades que han ganado protagonismo en el último lustro. Sin embargo, hay una categoría que sigue siendo la reina: el gimnasio.

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Aunque, en un principio, se practica por salud, hay personas que priorizan el aspecto físico o las ganancia muscular antes que la longevidad. Esto es algo que conoce de cerca el cardiólogo José Abellán, que ha hablado de este tema en el podcast ZZEN Talks.

Los peligros de los esteroides

“¿Qué le dirías a un chaval de dieciséis a veinticinco años que esté pensando en ciclarse o que haya empezado ahora?“, le pregunta René a José Abellán. Ante esta cuestión, el cardiólogo contesta con contundencia. ”El consumo de esteroides anabólicos es de las peores cosas que le puedes hacer a tu salud", replica el cardiólogo.

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El riesgo cardiovascular es uno de los principales motivos por los que los especialistas desaconsejan el uso de estas sustancias. Los esteroides anabólicos pueden alterar la presión arterial y los niveles de colesterol y favorecer cambios en el corazón y los vasos sanguíneos.

Es importante cuidar nuestro corazón
Riesgo cardiovascular. (Magnific)

La evidencia científica también los relaciona con problemas como la cardiomiopatía, cambios en el ritmo cardíaco, la formación de trombos y un mayor riesgo de acontecimientos cardiovasculares graves. Pero el corazón no es el único órgano que puede verse afectado. Los anabolizantes interfieren en el funcionamiento normal del sistema hormonal masculino.

Al introducir cantidades elevadas de andrógenos desde fuera, el organismo reduce la producción de sus propias hormonas, lo que puede disminuir la producción de espermatozoides y reducir el tamaño de los testículos. Diferentes estudios han encontrado alteraciones en distintas hormonas reproductivas, además de una menor movilidad de los espermatozoides.

“Te va a dejar probablemente estéril para el resto de tu vida. Vas a tener que tomar testosterona para volver a funcionar y para volver a tener esperma de calidad”, explica José Abellán en el podcast.

A estos problemas se suman otros posibles efectos. El abuso de esteroides anabólicos se ha relacionado con daños hepáticos y renales, hipertensión y alteraciones del estado de ánimo, además de síntomas derivados de la retirada cuando existe un consumo prolongado.

Médico enseñando la representación del riñón. (Europa Press)
Médico enseñando la representación del riñón. (Europa Press)

Por eso, el problema no se limita a conseguir más masa muscular durante un periodo concreto: utilizar estas sustancias sin indicación médica puede tener consecuencias en distintos sistemas del organismo.

El riesgo de buscar resultados demasiado rápidos

El deseo de conseguir un físico musculado en poco tiempo puede hacer que algunas personas busquen atajos que van más allá del entrenamiento y la alimentación. En el gimnasio, la comparación con otras personas, las redes sociales y la presión por alcanzar determinados objetivos pueden generar expectativas difíciles de mantener de forma natural.

El problema aparece cuando ganar volumen y mejorar el rendimiento se convierte en una prioridad por encima de otros aspectos relacionados con la salud. Una buena rutina requiere tiempo, descanso y una alimentación adecuada, pero también aceptar que los cambios físicos no llegan de un día para otro. Por eso, los resultados rápidos pueden parecer atractivos, aunque perseguirlos mediante sustancias que alteran el funcionamiento normal del organismo entraña riesgos que van mucho más allá de la apariencia.

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