La psicología coincide: “Si un joven no duerme lo suficiente, es imposible que aprenda correctamente”

La falta de descanso perjudica la memoria en los adolescentes y jóvenes adultos

Un hombre joven sentado en una cama en una habitación oscura mira la pantalla de su teléfono móvil.
Investigaciones publicadas en revistas especializadas confirman que la falta de descanso perjudica la memoria, aumenta la impulsividad y afecta a casi ocho de cada diez adolescentes españoles. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Noches hasta tarde con el móvil, preocupaciones o insomnio. Son varios fenómenos los que quitan el sueño a los adolescentes y jóvenes adultos. Esas horas de descanso que faltan afectan a la capacidad de memorizar, concentrarse y regular los impulsos, según diversos estudios científicos y la psiquiatra Stéphanie Bioulac en el diario francés Le Monde. La jefa del departamento de psiquiatría infantil y adolescente del Hospital Universitario de Grenoble es contundente: “Es imposible que un joven aprenda correctamente si no duerme lo suficiente”.

Bioulac explicó al medio galo que la falta de descanso, ya sea por horarios inadecuados o por trastornos del sueño, golpea sobre todo la memoria. “La gran mayoría de la codificación de la información y la consolidación del aprendizaje tienen lugar durante la fase de sueño profundo y de ondas lentas”, detalló la psiquiatra, quien precisó que esta fase se interrumpe y se reduce cuando el horario de descanso no es el adecuado.

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La ciencia respalda el diagnóstico de la psiquiatra francesa

Instituto España
Los alumnos de una clase de Bachillerato en el instituto Calderón de la Barca en Gijón (Jorge Peteiro / Europa Press).

La afirmación de Bioulac coincide con los hallazgos de un estudio publicado en la revista Scientific Reports del grupo Nature, titulado The power of children’s sleep. La investigación, firmada por un equipo liderado por Alison Peiffer, comparó a 30 niños de entre 7 y 12 años con 34 adultos de entre 20 y 30 años tras una tarea de memorización. Los menores lograron retener e incluso mejorar levemente lo aprendido después de una noche de sueño (+1,87%), mientras que los adultos olvidaron en promedio un 4,75% de la información adquirida el día anterior.

Según el estudio, la explicación está en la mayor abundancia de sueño de ondas lentas durante la infancia y la adolescencia, la misma fase que menciona Bioulac como clave para fijar los recuerdos. Los autores concluyeron que el sueño no actúa como un simple mecanismo de protección pasiva frente a las interferencias del día, actúa como un proceso activo de reorganización neuronal que traslada la información desde el hipocampo hacia redes de almacenamiento a largo plazo en la corteza cerebral.

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Dos adolescentes sentadas en escaleras de cemento al aire libre. Una chica rubia ríe mirando a la otra, que gesticula mientras le habla
Dos adolescentes ríen y charlan animadamente mientras están sentadas en unas escaleras de cemento al aire libre, compartiendo un momento de amistad y alegría. (Freepik)

Una revisión narrativa publicada en 2025 en la base de datos PMC, The Role of Sleep and the Effects of Sleep Loss on Cognitive Functioning, Memory, and Mental Health, amplía este cuadro. El trabajo describe que la privación de sueño no sólo dificulta la fijación de recuerdos, también limita la capacidad inicial del cerebro para captar nueva información. La zona más sensible a este desgaste es la que regula la memoria de trabajo y el control de impulsos, lo que favorece la inestabilidad emocional y las decisiones impulsivas.

Menos horas de sueño, más impulsividad

Ese vínculo entre falta de descanso y comportamiento de riesgo también se refleja en un tercer estudio, publicado en el Journal of Adolescent Health y firmado por Kathleen Rossa y su equipo. La investigación sometió a 19 jóvenes adultos a dos condiciones, una noche de sueño habitual y otra de descanso restringido, y midió después su capacidad de control inhibitorio mediante pruebas de laboratorio.

Una mujer cabizbaja se tapa la capa, visiblemente triste o afectada
Los resultados mostraron que la restricción de sueño, incluso cuando es puntual, produce una caída en el afecto positivo de los participantes. (Magnific)

Los resultados mostraron que la restricción de sueño, incluso cuando es puntual, produce una caída en el afecto positivo de los participantes y un aumento medible de las conductas de riesgo en tareas que simulan decisiones económicas o de apuesta. “Incluso periodos agudos de pérdida de sueño pueden causar déficits en las experiencias afectivas y aumentar el comportamiento impulsivo y potencialmente riesgoso”, concluyeron los autores del trabajo.

El caso español, casi ocho de cada diez adolescentes duermen menos de lo recomendado

El fenómeno que describe Bioulac desde Francia tiene un correlato directo en España. Según el Ministerio de Sanidad basada en la encuesta HBSC, solo el 23,4% de los adolescentes de 17 y 18 años duerme entre semana las horas recomendadas para su edad, una cifra que en el tramo de 11 y 12 años asciende al 44,1%. El organismo detalla que, aunque los fines de semana se produce una ligera recuperación del descanso perdido, la tendencia a dormir menos de lo necesario en días de colegio se repite en todos los grupos de edad.

Una investigación de la Universidad de Granada demuestra que cenar alimentos ricos en grasas, como la carne roja y las patatas fritas, empeora significativamente la calidad del sueño. Descubre cómo tus hábitos nocturnos influyen en tu descanso.

La Sociedad Española de Neurología, por su parte, calcula que solo el 30% de los niños mayores de 11 años alcanza el número de horas de sueño adecuado, y que más del 60% de los jóvenes en España reconoce restar tiempo de descanso para dedicarlo al ocio.

Recomendaciones oficiales para revertir el déficit

Frente a este panorama, la Guía de Práctica Clínica sobre Trastornos del Sueño en la Infancia y Adolescencia, avalada por el portal GuíaSalud del Sistema Nacional de Salud, propone una serie de medidas de higiene del sueño para adolescentes. Entre ellas figuran mantener horarios regulares de sueño incluso los fines de semana, evitar pantallas antes de acostarse, reservar la cama exclusivamente para dormir y limitar el consumo de bebidas con cafeína o estimulantes a partir de media tarde.

Infografía con ilustraciones de un joven, un reloj, pantallas cruzadas con una X y recomendaciones escritas sobre el descanso.
Guía de Práctica Clínica sobre Trastornos del Sueño en la Infancia y Adolescencia, avalada por el portal GuíaSalud del Sistema Nacional de Salud. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La misma guía insiste en evitar que los jóvenes intenten compensar el déficit de sueño acumulado durante la semana con horas extra de descanso el fin de semana, una práctica que, según el documento, altera aún más el reloj biológico interno y dificulta la recuperación real del organismo.

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