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¿Cómo ‘desbloquea’ nuestra memoria los recuerdos? Así recupera el cerebro algo que creía olvidado

Una investigación apunta que los recuerdos aparentemente olvidados no desaparecen por completo del cerebro

Una familia observa un álbum de fotos (Magnific)
Una familia observa un álbum de fotos (Magnific)
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¿A dónde van los recuerdos que olvidamos? ¿Es capaz nuestro cerebro de desechar para siempre de la memoria experiencias que en algún momento nos marcaron? Para responder a estas cuestiones, un equipo de investigadores suizos del Friedrich Miescher Institute for Biomedical Research y la Universidad de Basilea ha llevado a cabo un estudio para entender qué ocurre con las cosas que olvidamos.

El estudio, publicado en la revista Nature Neuroscience, se llevó a cabo con la mosca de la fruta, uno de los organismos más utilizados en neurociencia por la simplicidad de su sistema nervioso. Durante los experimentos, las moscas aprendían a asociar un olor con una descarga eléctrica, mientras otro olor permanecía libre de castigo. En las primeras horas tras el entrenamiento, los insectos evitaban claramente el olor vinculado a la experiencia desagradable.

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Sin embargo, al cabo de 24 horas ese comportamiento desaparecía, lo que sugería que la memoria se había perdido. La sorpresa llegó cuando los investigadores expusieron nuevamente a las moscas al olor original, sin aplicar ninguna descarga. Ese breve recordatorio fue suficiente para que recuperaran la conducta de evitación, demostrando que el recuerdo seguía almacenado en el cerebro, aunque permaneciera inactivo. Así, los investigadores concluyeron que que los recuerdos aparentemente olvidados no desaparecen por completo del cerebro, sino que permanecen en un estado latente y pueden reactivarse.

Neuronas que reactivan las memorias “silenciosas”

El trabajo incluyó pruebas conductuales con grupos de hasta un centenar de moscas, observación de la actividad cerebral mediante microscopía de dos fotones y técnicas genéticas que permitieron activar o bloquear neuronas específicas. Gracias a ello, el equipo identificó un pequeño grupo de neuronas dopaminérgicas responsables de reactivar esas memorias “silenciosas”. Curiosamente, estas neuronas no participan en el aprendizaje inicial, sino exclusivamente en la recuperación del recuerdo. Además, comprobaron que este proceso puede reforzar la memoria, haciéndola más resistente al olvido en el futuro.

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Sin embargo, el estudio fue un paso más allá al demostrar que el cerebro también puede reconstruir los recuerdos de manera errónea. Durante los experimentos, algunas moscas fueron expuestas, en la fase de recordatorio, a un olor que había estado presente durante el entrenamiento, pero que nunca se había asociado a las descargas eléctricas. Aun así, los insectos terminaron desarrollando aversión hacia ese olor, como si realmente hubiera formado parte de la experiencia negativa.

Los científicos descubrieron que este fenómeno depende de un conjunto diferente de neuronas dopaminérgicas, lo que indica que la recuperación de recuerdos verdaderos y la creación de recuerdos falsos siguen circuitos cerebrales distintos. Cuando esas neuronas fueron bloqueadas, las falsas memorias dejaron de formarse.

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Los falsos recuerdos

Otro hallazgo relevante es que los falsos recuerdos solo aparecían cuando el estímulo utilizado durante el recordatorio ya había estado presente en el contexto original del aprendizaje. Si el cerebro recibía un estímulo completamente nuevo, no se producía la distorsión de la memoria. Además, modificar elementos del entorno, como la textura del suelo o las condiciones ambientales, reducía la probabilidad de generar recuerdos erróneos.

Aunque el estudio se realizó en moscas, sus autores consideran que los resultados ayudan a comprender procesos similares en el cerebro humano. En mamíferos ya se habían descrito rastros de memoria latentes, conocidos como engramas, que pueden reactivarse tiempo después. La nueva investigación aporta evidencia de que olvidar no implica necesariamente borrar la información, sino que esta puede permanecer almacenada de forma silenciosa y ser reconstruida más adelante.

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