Mark Carney, primer ministro de Canadá, reivindica la alianza con la UE ante el Parlamento Europeo: “Los valores no se defienden solos”

Su intervención llega un día después de que la presidenta Von der Leyen anunciase la posibilidad de que Canadá se convierta en “el primer miembro asociado de la UE” y parte de un nuevo Consejo de Seguridad Europeo

President of the European Parliament Roberta Metsola shakes hands with Canadian Prime Minister Mark Carney as she welcomes him at the European Parliament on the day of his address, in Strasbourg, France, September 17, 2026. REUTERS/Yves Herman
President of the European Parliament Roberta Metsola shakes hands with Canadian Prime Minister Mark Carney as she welcomes him at the European Parliament on the day of his address, in Strasbourg, France, September 17, 2026. REUTERS/Yves Herman
Guardar

Este miércoles, en su discurso anual sobre el Estado de la Unión, Úrsula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, anunciaba que se está trabajando para que Canadá se convierta en el primer “miembro asociado” de la Unión Europea. “En este nuevo mundo, debemos replantearnos urgentemente nuestras alianzas y construir coaliciones globales para reforzar nuestra resiliencia y nuestras democracias”, decía ayer ante el Parlamento y con Mark Carney, primer ministro canadiense, entre los invitados. “Me gustaría trabajar con usted para abrir la puerta a que Canadá sea el primer miembro asociado de la UE”, dijo directamente a Caney.

Carney defiende una alianza con Europa basada en valores comunes

Carney ha sido recibido de nuevo este jueves en el Parlamento entre apretones de manos y sonrisas, acompañado de Roberta Metsola, presidenta del Parlamento Europeo. Cuando ha subido al podio, se ha podido una voz solitaria clamar “!U-S-A!”. “Hay que luchar por los ideales y los valores no se defienden solos”, ha dicho el primer ministro.

PUBLICIDAD

Ha querido matizar, igual que hizo Von der Leyen, que la propuesta no es de “un tercer bloque” para convertir esta nueva alianza en “un rival de las grandes potencias, pero con mejores modales”, ni buscan “el poder para dominar a otros”: “Al contrario, perseguimos la resiliencia para que nadie pueda controlar nuestros mercados abiertos, menoscabar nuestra soberanía, amenazar nuestra integridad territorial, o socavar nuestras libertades, nuestras democracias, nuestro Estado de derecho”, ha destacado.

Esas motivaciones, ha proseguido, si se combinan con el “poder latente” a ambos lados del Atlántico, podría “ayudar a crear el próximo orden mundial justo, estable y próspero”. “Una alianza Canadá-UE sería un faro para otras democracias”, ha añadido, que sea “lo bastante fuerte” como para que “nadie pueda dictar nuestras decisiones” y “lo bastante abierta como para que otros puedan sumarse”.

PUBLICIDAD

“No somos aliados de conveniencia ni perseguimos acuerdos de suma cero. Nuestro compromiso con el estado de derecho y nuestra defensa implacable de la dignidad humana, la libertad individual y la democracia comparten las mismas raíces profundas y la misma dedicación inquebrantable. Tenemos valores comunes, por los cuales siempre hemos luchado y en cuya defensa debemos mantenernos alerta”.

“Canadá y Europa no están unidos por la geografía -aunque nuestros amigos daneses saben que compartimos una frontera de 3.000 kilómetros en el Ártico-, sino por una afinidad electiva, elegida, renovada y que es más fuerte por ser así. Hoy nuestras sociedades están siendo maltratadas por nuevas tormentas. La destrucción provocada por el cambio climático, la erosión de las normas democráticas, la instrumentalización del comercio... ”.

“Las organizaciones multilaterales en las que solíamos contar se han visto debilitadas. Hoy es difícil reconciliar la soberanía y la apertura. La integración económica está siendo convertida en arma, se están utilizando aranceles como punto de presión; se utilizan mecanismos financieros como mecanismo coerción; las cadenas de suministro son puntos débiles que explotar; la tecnología está cambiando la naturaleza de la guerra, la estructura de nuestras economías y la capacidad de los estados para gobernar. Plataformas tecnológicas aspiran a la soberanía, quieren poner las reglas de acceso, dictar las normas en la regulación y eludirlas; quieren controlar nuestros datos, difundir desinformación y robarle la infancia a nuestros hijos. Esta combinación es una tormenta feroz. Un solo árbol se caerá; un bosque no”, ha dicho en el Parlamento.

La propuesta de Canadá

Tras destacar el éxito del CETA (el AECG, o Acuerdo Comercial Global y Económico UE-Canadá), ha agradecido la propuesta de Von der Leyen para convertirse en “el primer miembro asociado” de la Unión Europea. “Canadá acoge esta ambición. Las encuestas muestran que una mayoría abrumadora de canadienses apoyan (mantener) lazos mucho más cercanos con Europa. Una alianza para el futuro es un acercamiento único y positivo que definiremos juntos, construyendo sobre nuestras fortalezas comunes y basado en nuestros valores compartidos”.

Lo que propone Canadá, ha explicado Carney, es “asegurar la autonomía estratégica mediante una cooperación estrecha en todos los ámbitos de las capacidades estratégicas, como minerales críticos, la capacidad indutrial de defensa, IA y computación, seguridad energética, espacio y pagos”, y un comercio digital fluido de bienes no agrarios en un “amplio rango de servicios”.

Matizó después, en rueda de prensa tras su discurso, que este ha sido solo el primer paso de un proceso que, en cualquier caso, será más largo: “Habrá debates y habrá una votación en el Parlamento canadiense, pero en este punto, esto es solo el comienzo del proceso”, declaró.

Ursula von der Leyen, plantea la posibilidad de que Canadá se convierta en el primer "miembro asociado" del bloque de 27 países, al tiempo que propone al líder canadiense, Mark Carney, una cooperación más estrecha en tecnología, defensa y energía.

Canadá, nuevo socio europeo

Aunque no entró en detalles sobre esta nueva posible figura de “miembro asociado”, que a día de hoy ese estatus no existe aunque el canciller alemán Friedrich Merz proponía en mayo que Ucrania lo adquiriese como paso previo a una eventual incorporación de pleno derecho al bloque. Lo que sí adelantó es que la cooperación abarcaría manufactura, tecnología, defensa, el Ártico, la energía, las materias primas críticas, las baterías, la inteligencia artificial, la computación cuántica, la ciberseguridad y la seguridad económica.

Von der Leyen habló también de un nuevo Consejo de Seguridad Europeo que reuniría a los países miembro y socios (como el Reino Unido, Noruega, Ucrania y Canadá) con el fin de dotar al bloque de un foro propio para coordinar respuestas. “Europa necesita su propio manual de respuesta frente a las amenazas híbridas. Necesitamos urgentemente un consenso sobre cómo responder a determinados incidentes: aquellos que están por debajo del umbral de una agresión armada, pero que amenazan claramente nuestra seguridad nacional”, explicó. Incorporaría “un mecanismo que complemente el artículo 4 de la OTAN”, que establece que las partes “se consultarán cuando, a juicio de cualquiera de ellas, la integridad territorial, la independencia política o la seguridad de cualquiera de las Partes fuese amenazada”.

“Creo que ha llegado el momento de que Europa tenga su propio artículo 4, o un Protocolo Europeo de Seguridad de Emergencia. Cuando un Estado miembro lo active, todos los Estados miembros se reunirían para coordinar una respuesta europea, disuadir de una nueva escalada y mitigar sus efectos”, explicó este miércoles Von der Leyen.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD