Marc Balló, cocinero: “Uno de los errores más comunes al cocinar una buena crema de marisco es no controlar bien las proporciones”

Desde el sofrito hasta el machacado de las cabezas: Balló comparte sus trucos para una crema de marisco con sabor y sin grumos

una crema de marisco con un langostino de adorno y Marc Balló en una foto
Marc Balló explica cómo controlar tiempos de cocción y proporciones para conseguir una receta tradicional con textura perfecta. (Montaje Infobae)
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La crema de marisco se cuela entre los platos más apreciados de la gastronomía española pero también entre los que terminan más desaprovechados en las cocinas. El cocinero Marc Balló, conocido en redes sociales por su cuenta @lacucharallena, identificó una serie de fallos que se repiten en la mayoría de los intentos. Los que determinan si el resultado final tiene la textura y el sabor esperados de una receta fácil de crema de marisco.

“Uno de los errores más comunes que comete la gente al cocinar una buena crema de marisco es no controlar bien las proporciones”, explicó Balló en un video publicado en su perfil de TikTok. El cocinero, que difunde recetas de forma habitual en distintas plataformas, detalló paso a paso el procedimiento y señaló, además, otros dos descuidos frecuentes que afectan directamente el sabor de la preparación.

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Una olla grande metálica sobre una cocina de gas contiene un caldo caliente con cáscaras de cangrejos y camarones.
Para hacer una crema de marisco con todo el sabor hace falta calcular bien las proporciones y aprovechar bien los ingredientes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sin revelar la totalidad del método, el creador de contenido adelantó que buena parte del secreto de cómo hacer crema de marisco sin grumos está en el aprovechamiento de partes del marisco que suelen descartarse. Pero también en el tiempo exacto de cocción de cada ingrediente. Antes del truco final, sin embargo, el proceso exige respetar una secuencia de pasos que Balló repasó con precisión.

Cómo calcular las proporciones en una crema de marisco, según Marc Balló

El primer paso consiste en limpiar gambones frescos y retirarles la cáscara. A diferencia de lo que ocurre en muchas recetas caseras, Balló remarcó que ni las cabezas ni las cáscaras deben desecharse: “La cáscara también se usa, no la tires”, indicó, en lo que constituye una de las claves para cómo aprovechar las cáscaras de gambas. Esas partes se incorporan a una olla con un poco de aceite de oliva, donde se sofríen junto con las patas y el resto de los restos del marisco.

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Las manos de un cocinero sostienen un mazo de madera para triturar cáscaras de bogavante en una olla sobre una estufa.
El cocinero Balló da trucos para sacar el máximo partido a la crema de marisco. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En este punto aparece el segundo error señalado por el cocinero: no machacar de forma adecuada las cabezas de los gambones. “Ahí es donde está todo el jugo y todos los corales”, afirma en el vídeo. Ese machacado permite liberar los sabores concentrados que luego pasan al caldo. Sobre el sofrito se añade un chorro de vino blanco para desglasar la olla, se deja evaporar el alcohol y después se cubre con agua. La mezcla se tapa y se cocina durante 15 minutos.

Mientras se elabora ese caldo, Balló prepara en otra cazuela un sofrito con puerro, cebolla, zanahoria, patata y sal, siguiendo la base de la crema de marisco receta tradicional. Cuando las verduras toman color, se incorpora tomate y se remueve bien la mezcla. A ese sofrito se suman los gambones ya pelados, que deben cocinarse el tiempo justo. Aquí surge el tercer error habitual. Cocer en exceso el marisco puede hacer que su textura endurezca y, como resultado, le resta sabor a la preparación final.

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Una vez que el marisco se incorpora, se agrega el caldo elaborado previamente, colado con cuidado para eliminar los restos sólidos de cáscara. El conjunto se deja cocer durante 25 minutos adicionales, hasta que las verduras están completamente tiernas y el líquido reduce su volumen. Después de ese tiempo, la mezcla se tritura hasta lograr una textura homogénea, sin grumos y cremosa.

El resultado se sirve en un tazón y se decora con una gamba entera como toque final. Según describió Balló en su video, ese último paso completa una preparación que, pese a su apariencia sencilla, requiere atención en cada etapa del proceso para evitar los tres errores que el propio cocinero identificó como los más frecuentes entre quienes intentan replicar la receta en casa.

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