Este árbol procedente de Asia está contribuyendo a la expansión de una abeja invasora por las ciudades de Europa: ya está en España

La vegetación ornamental exótica que se utiliza en entornos urbanos puede favorecer invasiones biológicas, lo que agrava la pérdida de biodiversidad

Abeja gigante de la resina. (Puddin Tain/Wikimedia Commons)
Abeja gigante de la resina. (Puddin Tain/Wikimedia Commons)
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La introducción y asentamiento de especies invasoras en territorios que no forman parte de su área de distribución natural es uno de los fenómenos a escala global que más está influyendo en la pérdida de biodiversidad. Algunos llegan de forma accidental, mientras que otros lo hacen por la intencionalidad del ser humano; identificar la vía de entrada resulta fundamental para poner freno a este problema medioambiental.

Una vez se han instalado, conviene también investigar cuáles son los factores que están motivando su expansión. El grupo de investigación Wildlife Pollinators de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) ha demostrado que la proliferación de vegetación exótica puede influir en este proceso.

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Para ello, se han centrado específicamente en el caso de la abeja gigante de la resina (Megachile sculpturali), originaria de Asia y que se detectó por primera vez en la Península Ibérica en 2018. Los investigadores, cuyas conclusiones se han publicado en la revista Oikos, partieron de una pregunta: ¿por qué esta abeja se concentra en las ciudades cuando en los ecosistemas naturales podría tener recursos más abundantes y diversos?

Falsa acacia del Japón en el Jardín Botánico de Valencia. (Joanbanjo/Wikimedia Commons)
Falsa acacia del Japón en el Jardín Botánico de Valencia. (Joanbanjo/Wikimedia Commons)

La clave está en el tipo de vegetación que se utiliza en algunas ciudades con fines ornamentales: especies exóticas que le sirven como alimento. De hecho, las observaciones de este insecto en las ciudades y los análisis del polen que consume apuntan a que depende casi exclusivamente de las flores de los árboles ornamentales y, en particular, de la sófora o falsa acacia del Japón (Styphnolobium japonicum).

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La relación entre una especie invasora y una exótica

La abeja gigante de la resina, que puede alcanzar dos centímetros de longitud, es una especie solitaria. No forma colonias, pero las hembras se reproducen y fundan sus propios nidos, por lo que desde hace años, según apuntan los investigadores, se han detectado molestias por su actividad de anidación en cavidades de infraestructuras públicas, jardines privados o árboles.

La sófora, por su parte, es una especie ornamental exótica que se utiliza mucho en la vegetación urbana. Por ejemplo, en ciudades catalanas como Barcelona o Viladecans hay miles de ejemplares. Florece en verano, precisamente cuando la abeja gigante de la resina está activa. El origen de la falsa acacia del Japón también es asiático y, por tanto, el árbol forma parte de su dieta en su lugar de origen; el problema es que en Europa es el único árbol abundante que consume.

Flor de la falsa acacia del Japón. (SAplants/Wikimedia Commons)
Flor de la falsa acacia del Japón. (SAplants/Wikimedia Commons)

Para comprobar si la sófora favorece la invasión de la abeja gigante de la resina, los investigadores de la UAB identificaron los lugares de Cataluña en los que se ha registrado el árbol y la especie invasora. Después construyeron modelos para determinar si la presencia de la abeja depende de la de la falsa acacia del Japón o de condiciones climáticas similares a las de su áreas de distribución nativa.

El estudio concluyó que, aunque el clima también influye, solo suele ser importante cuando hay sófora. De hecho, el frente de invasión, situado en el oeste de Cataluña, parece avanzar gracias a la presencia de este árbol exótico. Así, para estudiar las posibles invasiones biológicas, resulta fundamental considerar las interacciones planta-animal, especialmente en paisajes urbanos.

Las soluciones para evitar las invasiones biológicas

El hecho de que la proliferación de vegetación exótica utilizada para decorar calles, parques y jardines pueda contribuir a las invasiones biológicas implica la necesidad de plantear cómo se realiza la estética del espacio público. “A la vista de estos resultados, las ciudades deben ser conscientes del riesgo”, explican desde la UAB.

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“Basándose en las conclusiones del grupo de investigación, deberían eliminar la vegetación invasora o las especies que favorecen las invasiones, como la sófora, y priorizar la selección de especies autóctonas para promover los servicios ecosistémicos y cumplir con los objetivos de restauración ecológica de las ciudades establecidos por la Unión Europea”.

Para todo ello es necesario inversión pública en la restauración de estos ecosistemas urbanos, así como investigación en silvicultura y ecología urbana y una estrecha colaboración entre científicos y técnicos municipales que incluyan personal experto en medioambiente, jardinería y paisajismo.

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