Un fontanero explica el paso imprescindible que tienes que revisar en casa antes de que llegue el frío

Los expertos explican cómo purgar correctamente el circuito y qué hacer si las bolsas de aire se quedan atrapadas en las tuberías

Una mujer calienta sus manos junto a un radiador (AdobeStock)
Una mujer comprueba la temperatura de su radiador. (AdobeStock)
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Dentro de poco las temperaturas empezarán a caer. Ante la inminente llegada del otoño, anticiparse al frío es la mejor jugada para tu bolsillo. De nada sirve esperar a encender la calefacción por primera vez para descubrir, con prisa y entre tiritones, que la casa no se calienta como debería. Dejar la instalación lista antes de que el mercurio se desplome es fundamental para evitar sorpresas desagradables y sustos en la factura.

Sin embargo, la mayoría de las familias cometen el mismo error año tras año: pulsar el botón de encendido de la caldera sin haber realizado una inspección previa. Es entonces cuando aparecen los problemas. Tocas el radiador y notas que la parte inferior quema mientras la superior sigue completamente helada, o empiezas a escuchar un molesto gorgoteo tras las paredes.

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Antes de pensar que el equipo se ha roto o que necesitas llamar a un técnico de urgencia, conviene revisar un paso básico que suele ser el verdadero culpable del problema: la presencia de aire en el circuito. Y es que, para garantizar el máximo confort térmico sin tirar el dinero, la tarea previa e imprescindible pasa por purgar los radiadores uno a uno.

Durante los meses de calor, con el sistema inactivo, es inevitable que se formen bolsas de aire en las tuberías. Este aire acumulado asciende y tapona los emisores, impidiendo que el agua caliente recircule con normalidad. El resultado es una casa fría y una caldera trabajando al doble de su capacidad de forma ineficiente.

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Primer plano de dos manos con un suéter de lana verde oscuro que ajustan el termostato de un radiador blanco adosado a una pared clara
Un hombre ajusta el regulador de un radiador. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo liberar el aire atascado en las tuberías

Para poner solución a este inconveniente, la maniobra estándar es bastante sencilla. Con la calefacción apagada y los radiadores completamente fríos —un detalle crucial para evitar quemaduras por agua hirviendo—, basta con coger una llave de purga o una moneda y girar la válvula lateral. Colocando un recipiente debajo, se deja salir el aire hasta que el silbido siseante desaparezca y comience a brotar un hilo de agua continuo.

No obstante, hay ocasiones en las que este método tradicional no basta, especialmente en los últimos pisos o en viviendas con instalaciones centrales. En estos escenarios, las burbujas quedan atrapadas en la tubería principal y los fontaneros profesionales se ven obligados a recurrir al “purgado forzado”.

Radiador. (Adobe Stock)
Unos niños se calientan los pies con un radiador. (Adobe Stock)

Tal y como explican los expertos de la cuenta de TikTok @arizainstalaciones, esta técnica avanzada permite desatascar el circuito mediante presión hidráulica: consiste en cerrar tanto la llave de entrada de agua como el detentor de retorno para aislar el radiador. A continuación, se alivia la presión flojando ligeramente y se abre únicamente la llave de entrada para que la propia fuerza de la columna empuje la bolsa de aire hacia el exterior, evitando que regrese por el retorno.

Una vez expulsado todo el aire —ya sea mediante el mantenimiento casero o aplicando la técnica profesional si la obstrucción se complica—, solo queda verificar que la presión de la caldera se mantenga entre los 1 y 1,5 bares. Un pequeño gesto preventivo que te asegurará un hogar cálido y un consumo optimizado antes de que el frío llame definitivamente a la puerta.

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