El cambio climático lleva al límite la salud de los europeos con alergias, enfermedades infecciosas y muertes por calor

El último informe de Lancet Countdown Europe alerta de las peores consecuencias sanitarias del aumento de las temperaturas

Dos personas con sombrilla y ropa veraniega durante una jornada de intenso calor. A 03 de septiembre de 2026, en Sevilla (Andalucía, España). (María José López / Europa Press)
Dos personas con sombrilla y ropa veraniega durante una jornada de intenso calor. A 03 de septiembre de 2026, en Sevilla (Andalucía, España). (María José López / Europa Press)
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Las ciudades europeas están a la vanguardia en la lucha contra el cambio climático, pero sus esfuerzos no son suficientes para contrarrestar un fenómeno que ya afecta a la salud de sus habitantes. El último informe de Lancet Countdown Europe, publicado en The Lancet Public Health, revela que Europa se encuentra en primera línea ante el aumento del calor, las enfermedades infecciosas y los peligros medioambientales, frente a una acción municipal ambiciosa pero insuficiente.

“Las olas de calor y los incendios forestales de este año no son catástrofes aisladas, sino síntomas de un clima que se está calentando y que aumenta las probabilidades de que se produzcan fenómenos extremos más frecuentes y más peligrosos”, ha expresado el doctor José Chen, investigador asociado de Lancet Countdown Europe, con sede en el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal).

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El informe alerta de que la mortalidad atribuible al calor aumentó en 834 de las 845 ciudades analizadas, con una media de 82 muertes más por millón de población. Tan solo en las ciudades del sur, los fallecimientos relacionados con el calor crecieron un 160,6% entre los periodos de 1991-2000 y 2015-2024, con una media de 132 muertes anuales más por millón de habitantes respecto a los años noventa.

En España, las muertes por calor se incrementaron en 95,4 por millón de habitantes entre 2015 y 2024, en comparación con el periodo 1991-2000. El sistema de monitorización de la mortalidad diaria por todas las causas (MoMo) ha contabilizado este verano 5.433 muertes atribuibles a las temperaturas. Las cifras quedan lejos de las registradas en los periodos estivales de 2022 (4.789 muertes) y 2023 (3.035 muertes), considerados hasta ahora los más mortales de la serie histórica, iniciada en 2015.

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Dengue, zika y chikungunya crecen en Europa

El calor anormal de los últimos años ha creado también el ambiente propicio para que las enfermedades infecciosas propagadas por insectos crezcan. Los investigadores han detectado un aumento del 110,5% en la idoneidad climática para el dengue en ciudades europeas, un incremento que ha sido especialmente acusado en el este (369,3% y en el sur de Europa (112,2%). La aparición de estos insectos incrementa el riesgo de brotes de enfermedades transmitidas por mosquitos.

Mapa de la distribución del mosquito tigre y alertas tempranas en 2023 (Ministerio de Sanidad)
Mapa de la distribución del mosquito tigre y alertas tempranas en 2023 (Ministerio de Sanidad)

De este incremento ya se es consciente a nivel nacional, donde el mosquito tigre (Aedes albopictus) lleva décadas expandiéndose por todo el país y hoy está presente en numerosas provincias. Tan solo en 2025, se registraron un total de 1.456 casos de dengue, chikungunya o zika.

Alergias más largas e intensas

El cambio climático juega también con las reacciones alérgicas. La concentración de polen alergénico se ha duplicado en ciudades del sur y este, prolongando y adelantando las temporadas de alergias.

Bruselas, Berlín y Budapest registraron aumentos de entre 66% y 175% en polen de abedul, mientras que ciudades españolas como Tarragona y Córdoba tuvieron alzas superiores al 100% en polen de olivo, y la temporada comenzó hasta tres semanas antes.

Una mujer con alergia al polen (Shutterstock)
Una mujer con alergia al polen (Shutterstock)

Sin financiación para la acción climática

El informe reconoce que las ciudades europeas están “a la vanguardia de la acción climática”. El 88% de los municipios analizados han conseguido reducir el fenómeno de isla de calor urbana al desarrollar espacios verdes y optar por materiales menos oscuros y más frescos en la construcción. En más de 850 ciudades identificaron 1.519 planes de acción de adaptación previstos o implementados, destinados a tomar medidas para hacer frente a las altas temperaturas, pero solo el 0,5% abordaban los sistemas y servicios sanitarios.

Sin embargo, la capacidad de los ayuntamientos es limitada: todas las ciudades europeas analizadas han comunicado falta de fondos para acometer proyectos de transporte (16,4%), sobre los edificios (14,3%) y las energías renovables (13,6%).

“Las ciudades tienen una oportunidad única para proporcionar a sus residentes un futuro más saludable, sostenible y resiliente. Debemos aprovechar su ambición y garantizar que las ciudades cuenten con los medios necesarios para proteger la salud y el bienestar de las poblaciones de toda Europa, ha reclamado la profesora Cathryn Tonne, codirectora de Lancet Countdown Europe.

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