Los expertos coinciden en que estas cinco claves distinguen a los buenos conductores

Una cuenta especializada desmonta varios hábitos extendidos entre quienes se ponen al volante

Mantener la distancia de seguridad permite contar con margen de reacción
La atención al tráfico y el control del coche influyen en cada maniobra (Unsplash)
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Conducir implica tomar decisiones constantes sobre la velocidad, las distancias, las maniobras y la convivencia con el resto del tránsito. Cada aceleración, frenada o cambio de dirección tiene efectos sobre el propio vehículo, los pasajeros y los demás usuarios de la vía.

Bajo esa premisa, Garaje Hermético ha planteado cinco criterios para identificar a un buen conductor, con el foco puesto en la anticipación, el control del vehículo y el respeto por los demás. La cuenta cuestiona una idea extendida entre quienes se ponen al volante: que la mayoría considera que conduce bien.

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Tras su experiencia “conduciendo, haciendo millones de kilómetros” y dando cursos, el experto sostiene que la capacidad al volante no depende de circular rápido, sino de priorizar la seguridad, la empatía y el dominio del coche.

Anticipación, suavidad y atención al vehículo

El primer rasgo es la anticipación. Para Garaje Hermético, quien conduce de forma competente no se limita a mirar el vehículo que tiene delante, sino que “mira dos o tres o cuatro coches antes”. La intención es ampliar el campo de atención para detectar con antelación frenadas, incorporaciones o cambios de trayectoria que puedan obligar a modificar la marcha.

También debe dejar una distancia suficiente que funcione como “colchón” ante cualquier imprevisto. Ese espacio no responde solo a una cuestión de comodidad, sino a la necesidad de contar con un margen para tomar decisiones sin movimientos bruscos.

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La advertencia es directa: “Si conduces pegado al coche de delante, no eres un buen conductor”. La cuenta considera que mantener ese margen permite prever movimientos ajenos y reaccionar con más tiempo. Desde esa perspectiva, observar únicamente al vehículo inmediatamente anterior limita la capacidad de anticipar lo que ocurre unos metros más adelante.

Un conductor novel tras aprobar el examen de conducir (Pixabay)
Un conductor novel tras aprobar el examen de conducir (Pixabay)

El segundo criterio se relaciona con la manera de acelerar, frenar y girar. “Si tus pasajeros se marean, no eres un buen conductor”, afirman desde Garaje Hermético. Según su planteamiento, quien lleva el coche debe actuar de forma “suave y progresiva con todo, acelerando, frenando, girando”.

Esa conducción también exige atender al estado del vehículo. La cuenta indica que un buen conductor “entiende su coche, lee su coche, escucha su coche” y evita exigirle rendimiento cuando todavía está frío. En ese sentido, recuerda que “el aceite tarda mucho más en calentarse que el agua”.

La observación se vincula con un uso atento de la mecánica. Garaje Hermético plantea que conocer las respuestas del coche forma parte de la conducción, desde percibir su comportamiento hasta evitar acciones que, según su criterio, lo fuercen antes de que alcance las condiciones adecuadas de funcionamiento.

Coordinación, señalización y respeto en la carretera

El cuarto punto se centra en la coordinación entre las manos, los pies, el volante y el cambio. Garaje Hermético califica ese manejo como “primordial” y explica que la fluidez se percibe cuando el vehículo avanza sin movimientos bruscos: “el coche no va a tirones, es como un ballet”.

“Yo cuando me siento con alguien que veo que coordina las manos, que las mueve, que hace de punta-tacón o aunque no lo haga, que coordina muy bien los pies, el coche no va a tirones, es como un ballet. Digo: este tío sabe conducir”, señala.

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El quinto rasgo apunta al uso del intermitente. La cuenta remarca que la señalización no otorga preferencia a quien pretende cambiar de carril o de dirección. “El intermitente no da prioridad”, afirma, al cuestionar a quienes “ponen el intermitente y te tiran el coche como si estuviera en un gran premio”.

La cuenta sostiene que ese gesto supera el cumplimiento de una norma. Usar el intermitente “no solo es un aviso que sirve para aumentar la seguridad, también es de caballeros”. La formulación incorpora la consideración hacia los demás como parte del comportamiento al volante. Su conclusión resume el criterio que propone para la conducción: “No se trata de ir rápido, se trata de tener empatía, educación, respeto y poner la seguridad por delante de todo lo demás”.

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