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Vivas, el funcionario que ya ha tratado con cuatro presidentes del Gobierno, pero ninguno como Sánchez: “Ceuta es España porque lo quiere el corazón de los ceutíes”

Lleva 25 años al frente de la ciudad autónoma y en estos momentos afronta la mayor crisis en todo este tiempo no solo por el ataque, también por el desamparo, que denuncia

Juan Jesús Vivas, presidente de Ceuta, en su reciente visita a Baleares. (Javier Fernández/Europa Press)
Juan Jesús Vivas, presidente de Ceuta, en su reciente visita a Baleares. (Javier Fernández/Europa Press)
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Comparecía este lunes Cuca Gamarra en Génova para amplificar la protesta del PP y de buen número de españoles por lo que está ocurriendo en Ceuta, pero apenas pudo sino acudir a las palabras que apenas unos minutos antes había pronunciado Juan José Vivas en una comparecencia que será recordada. El presidente de la ciudad autónoma elevó la presión pero no el tono, clamando por una solución, alertando de que el enclave “está en peligro”.

Vivas denunció que “el Gobierno cuenta con recursos y capacidad suficientes, pero no tiene voluntad” y dio 30 días a Pedro Sánchez antes de acudir a las Cortes, a la Justicia o a Europa; antes de perder la paciencia. Teme que Sánchez “no quiera molestar” a Marruecos y por omisión dé alas a “un hipotético plan concebido para golpear a Ceuta hasta su caída definitiva”.

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Lleva nada menos que un cuarto de siglo en el cargo y cerca de tres cuartos en Ceuta, que solo abandonó para estudiar la carrera. Nació en la calle Jáudenes y es el mayor de tres hermanos. Su padre era el practicante del barrio, oficio hoy casi desaparecido. Ni en su niñez ni en su adolescencia ni en toda su madurez ha vivido algo como lo ocurrido los pasados 30 y 31 de julio, asegura, cuando más de 70.000 personas cruzaron la frontera con Marruecos en horas.

El presidente de la ciudad autónoma considera que el ejecutivo de Pedro Sánchez no está dando respuesta y ha elevado el tono.

Funcionario antes que presidente

Vivas se formó en el Colegio San Agustín y cruzó el Estrecho para licenciarse en Ciencias Económicas en la Universidad de Málaga. Al regresar a Ceuta trabajó en la empresa privada, se casó con Lola Puya -tienen dos hijos- en 1978 y preparó oposiciones al Ayuntamiento. Las sacó en 1980, con 27 años, con una plaza de auxiliar administrativo. Fue el punto de partida a sus ascensos en la administración local, que durante años compaginó con la docencia como tutor en el centro asociado de la UNED en Ceuta, una etapa que recuerda como una de las más satisfactorias de su vida.

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Vivas no llegó a la política por vocación temprana ni por ambición. Sus amigos acabaron por convencerle a finales de los 90, cuando Ceuta vivía bajo la influencia del Grupo Independiente Liberal (GIL), el partido del empresario Jesús Gil que había conquistado varios municipios andaluces y cuya gestión acumulaba deudas y escándalos. En 1999, con 46 años, se incorporó a las listas del PP y fue elegido diputado de la Asamblea de Ceuta.

El acceso a la presidencia no llegó por las urnas, sino por una moción de censura: en febrero de 2001, PP, PSOE, el Partido Democrático y Social de Ceuta y cuatro tránsfugas del GIL desalojaron al entonces presidente Antonio Sampietro. Vivas fue el elegido para sustituirle precisamente por su perfil técnico y apolítico. “Como aquello iba a ser un periodo de transición, se quería algo nuevo, distinto y sobre todo alguien que no tuviera perfil político. Un perfil técnico, un burócrata cien por cien. Y por esos factores me eligieron. Pero lo que iba a ser una etapa transitoria nos ha llevado hasta hoy”, ha explicado el propio Vivas. Desde 1979 hasta 2001, Ceuta había tenido nueve cambios en la presidencia.

Juan Jesús Vivas, presidente de Ceuta, en su visita al rey en Marivent. (Raúl Terrel/Europa Press)
Juan Jesús Vivas, presidente de Ceuta, en su visita al rey en Marivent. (Raúl Terrel/Europa Press)

El transformador de Ceuta

Su primera prueba electoral como candidato, en 2003, le dio 19 de los 25 escaños de la Asamblea, la primera mayoría absoluta que obtenía ningún partido en Ceuta en la era democrática. Repitió ese resultado en 2007, esta vez con el 65,18% de los votos. En 2011 mantuvo 18 escaños, y en 2015 logró su cuarta mayoría absoluta con 13 diputados. Desde 2019 gobierna en minoría con nueve escaños, aunque siempre como la lista más votada. A lo largo de esa trayectoria ha cohabitado con cuatro presidentes del Gobierno en Madrid —José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez- y solo le supera en duración como regidor en activo el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, por solo un año.

Durante sus primeros años de gobierno transformó el urbanismo de la ciudad: peatonalizó el centro, reformó barrios, construyó nuevos viales e impulsó el Teatro Auditorio del Revellín, obra del Premio Pritzker de Arquitectura Álvaro Siza, inaugurado en 2011. Entre 2001 y 2011, Ceuta recibió una inversión de alrededor de 625 millones de euros. Uno de los hitos que más recuerda es haber garantizado el suministro de agua corriente las 24 horas del día a todos los hogares ceutíes a partir de 2003, algo que hasta entonces no existía.

Ceuta, sin embargo, siempre ha sido una ciudad en tensión. “Marruecos no reconoce la soberanía de Ceuta desde que yo era un niño, y aquí estamos”, ha dicho Vivas en más de una ocasión. Vivas ha tenido que gestionar episodios migratorios recurrentes -en 2005, 2014, 2021 y 2023- y ha aprendido a moverse en el equilibrio entre la lealtad institucional al Gobierno central y la defensa de los intereses de una ciudad de 83.000 habitantes enclavada en el norte de África. En la crisis de 2021, llegó a defender públicamente la gestión del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, una postura que le costó un desgaste electoral frente a Vox. Esta vez no ha repetido ese gesto.

Juan Jesús Vivas, presidente de Ceuta, con el ministro de Exteriores, José Manuel Albares. (Gabriela Sardá Núñez/Europa Press)
Juan Jesús Vivas, presidente de Ceuta, con el ministro de Exteriores, José Manuel Albares. (Gabriela Sardá Núñez/Europa Press)

Una llamada a la unidad

La crisis de julio de 2026 lo ha colocado en el centro del debate político nacional. Desde el primer día reclamó la “emergencia nacional” y un “mando único” estatal. Compareció ante la Comisión de Asuntos de Interior del Parlamento Europeo por videoconferencia para advertir de que “la seguridad de Ceuta está en manos de un tercero, Marruecos. Viajó casi mil kilómetros hasta el Palacio de Marivent para reunirse con el rey Felipe VI, de quien obtuvo el compromiso de una visita a Ceuta. Ha recibido en la ciudad al presidente del Senado, Pedro Rollán, y a la ministra de Sanidad, Mónica García, entre otros cargos desplazados para ver la situación sobre el terreno.

“Yo tengo 73 años y no recuerdo nunca que un presidente del Gobierno haya anunciado que se ha producido un ataque con éxito a la integridad territorial de España”, lamenta. Pese a la dureza de sus críticas, Vivas mantiene un registro institucional. Ha pedido a los ceutíes que no “rompan la unidad” y ha reconocido que la ciudadanía ha respondido a la crisis “con una ejemplar actitud de entereza y madurez”, sin que se hayan producido reacciones de xenofobia. “Ceuta es España porque lo dice la historia, el derecho y porque lo quiere el corazón de todos los ceutíes: cristianos, musulmanes, judíos e hindúes”, repite desde hace años. Es la voz de una ciudad que se siente sola ante la mayor crisis de su historia reciente, pronunciada por un hombre que lleva 25 años aprendiendo a no perder la calma.

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