Pedro Sánchez mantiene en vilo a los partidos antes de anunciar este lunes si adelanta o no las elecciones: su primera aparición será en un foro de empresas familiares

Los propios socialistas, sus aliados en el Congreso y la oposición le piden un adelanto electoral tras el fracaso de la votación de los decretos de vivienda

Pedro Sánchez, en el Congreso de los Diputados. (Eduardo Parra/Europa Press)
Pedro Sánchez, en el Congreso de los Diputados. (Eduardo Parra/Europa Press)
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Pedro Sánchez mantiene en vilo al país antes de anunciar si convocará o no un adelanto de las elecciones generales. El presidente se tomó dos días de reflexión tras naufragar la votación de los dos decretos de vivienda que contenían la protección contra los desahucios y la renovación automática de los alquileres, entre otras medidas. De nuevo, por la negativa de Junts, PP y Vox. La derrota ha sido dura simbólicamente, porque el propio líder del Ejecutivo sirvió la votación como un matchball de su Gobierno, que él mismo acuñó como la “legislatura de la vivienda”. Tras la sesión en el Congreso, el presidente afirmó que quería escuchar primero a las calles antes de tomar una decisión, y las calles se han hecho oír este fin de semana: decenas de miles de personas han realizado manifestaciones y acampadas, al grito de huelga general, en una docena de ciudades.

Ahora, después de un fin de semana de silencio, el presidente retomará su agenda este lunes, sin haber dado pistas durante las últimas 48 horas sobre cuál podría ser su decisión, pero en un momento en el que en el PSOE es mayoritaria la opinión de que debe disolver ya las Cortes y convocar elecciones. También se lo reclaman insistentemente desde la oposición: “Pedro, no te lo pienses. Hazlo. Aprieta el botón”, insistió este domingo el líder del PP, Miguel Tellado.

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Por su parte, los socios de Gobierno no quieren que la decisión les pille con el pie cambiado y han acelerado su hoja de ruta para relanzar la nueva marca Sumar, que pasará a llamarse Frente Amplio, y cuya cabeza de lista se revelará —después de meses sin querer abrir el debate— el próximo 17 de octubre. Los aliados de Sánchez en el bloque de investidura han opinado que el adelanto electoral era muy probable, aunque han reconocido que la última palabra es del presidente.

El secretario general del Partido Popular, Miguel Tellado, realiza declaraciones ante la cámara para solicitar la convocatoria inmediata de elecciones generales al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Tellado señala que el Ejecutivo actual se encuentra en su fase final y sostiene la necesidad de que los ciudadanos acudan a las urnas.

Y así, Sánchez tiene delante todas las cartas sobre la mesa. La primera opción, y es lo que pide su entorno, sería decantarse por el adelanto electoral aprovechando el descontento social por la vivienda, con la esperanza de que el rechazo de las derechas a los decretos de vivienda movilice al electorado progresista.

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En los últimos comicios autonómicos, los socialistas no consiguieron sacar a su votante de la abstención, motivada por los casos de corrupción. Convertir las generales en un referéndum sobre la vivienda es la causa a la que se agarran en el entorno socialista y de Sumar, especialmente después de encontrar un motivo para imponer una agenda política que se aleje de la crisis migratoria en Ceuta, que aún está lejos de resolverse.

En caso de convocar elecciones, la primera fecha —de acuerdo a los plazos que marca la ley electoral— sería el 29 de noviembre.

La acampada en la Puerta del Sol, este domingo. (Juan Barbosa/Reuters)
La acampada en la Puerta del Sol, este domingo. (Juan Barbosa/Reuters)

La Diputación Permanente en el Congreso: el as bajo la manga

En esta estrategia, el presidente podría esconder otra carta para seguir gobernando. Según ha adelantado una información del diario El Independiente, el líder socialista contaría con apoyos en la Diputación Permanente en el Congreso para convalidar un nuevo decreto de vivienda. ¿Es esto posible? Sí. Este órgano asume las funciones del Congreso en momentos de parón legislativo, como el verano. También cuando las Cortes han sido disueltas. De este modo, una vez fuese aprobado en Consejo de Ministros, este órgano, que está compuesto por 68 diputados (incluyendo a Francina Armengol), sería el encargado de votar la iniciativa sin pasar por el pleno.

Otra opción es que el líder del Ejecutivo vuelva a jugar con el factor sorpresa en su última canasta, como ya demostró durante sus cinco días de reflexión tras la imputación de su esposa. Cuando todo apuntaba a su dimisión, Sánchez apostó por continuar “con más fuerza” porque todavía quedaba “mucho trabajo por hacer”. Pero el divorcio con Junts es irreversible y los de Carles Puigdemont se lo demuestran en cada votación. Con este panorama, la recta final de la legislatura se haría muy larga, sabiendo además que se esperan novedades judiciales que impedirán reactivar la agenda. El único clavo al que puede aferrarse el presidente son los presupuestos generales del Estado de cara a 2027, que en La Moncloa llevan diseñando durante meses con un claro mensaje político.

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