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Un adolescente construye con una impresora 3D una silla de ruedas para un bebé de 21 meses

Zac Waters dedicó sus vacaciones de verano a diseñar, fabricar y ensamblar esta herramienta para ayudar a las necesidades de la pequeña

Niño con sudadera gris manipulando una impresora 3D que imprime un robot gris con soportes azules. Bobinas de filamento de colores y herramientas visibles.
Un niño de 13 años interactúa con una impresora 3D (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Mientras muchos adolescentes aprovechan las vacaciones de verano para descansar o pasar tiempo con sus amigos, en Estados Unidos hay un joven de 13 años que decidió dedicar las suyas a un proyecto muy diferente. Zac Waters quiso invertir alrededor de 300 horas en diseñar, imprimir, probar y ensamblar una silla de ruedas personalizada para una niña de tan solo 21 meses.

La hazaña de Zac comenzó como una simple afición porque había aprendido los fundamentos de la impresión 3D gracias a un vídeo que veía en YouTube y quiso probar. Por ello, lo que inicialmente era una forma de aprender y experimentar con una tecnología cada vez más accesible terminó convirtiéndose en un proyecto solidario cuando conoció el trabajo de MakeGood, una organización sin ánimo de lucro dedicada a fabricar dispositivos de asistencia para personas con discapacidad.

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La iniciativa permitió al adolescente poner sus conocimientos al servicio de una necesidad muy concreta. El reto no consistía simplemente en imprimir unas piezas, sino en crear una silla de ruedas adaptada a las características de una niña pequeña y que pudiera acompañarla durante su crecimiento. Para conseguirlo, Zac tuvo que pasar meses trabajando en el diseño, fabricación de diferentes partes, comprobando su funcionamiento y realizando los ajustes necesarios.

Una silla de ruedas diseñada para una niña pequeña

Con este trabajo se logró un resultado perfecto: una silla de ruedas diseñada específicamente para la pequeña. Entre sus características se encuentran un portavasos extraíble y una bandera que puede usarse como mesa, además de un respaldo que incorpora un espacio pensado para transportar equipos médicos de mayor tamaño. Las correas de sujeción están fabricadas con un material flexible para mejorar la comodidad, mientras que tanto el reposapiés como el reposacabezas pueden regularse para adaptarse al crecimiento de la niña.

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En el diseño también se encontraba presente un componente personal: los colores. En este caso, fueron elegidos teniendo en cuenta las preferencias de la niña, mientras que los distintos elementos fueron pensados para facilitar su uso cotidiano.

Para el joven Zac, el proyecto reunía dos de sus grandes intereses: la impresión 3D y la posibilidad de ayudar a otras personas. Esta combinación fue lo que le llevó a dedicar buena parte de su tiempo vacacional a una tarea exigente llena de paciencia, aprendizaje y numerosas pruebas.

Los protagonistas de "Haciendo amigos", Quim Gutiérrez y Antonio Resines, conversan sobre el mensaje principal de la película: una mirada no paternalista sobre la discapacidad que elimina las etiquetas y nos coloca a todos en el mismo nivel.

Su familia también desarrolló un papel importante durante el proceso. Su abuela Charlotte ha destacado que la edad no determina la capacidad de una persona para generar un impacto positivo. Para ella, lo más importante es el carácter y la voluntad de utilizar las propias capacidades para mejorar la vida de los demás.

La utilidad de la impresión 3D

El caso de Zac demuestra una de las posibilidades más interesantes al usar la impresión 3D: la capacidad de fabricar objetos personalizados. Frente a los productos fabricados en serie, esta tecnología permite modificar un diseño digital para adaptarlo a las necesidades concretas de cada usuario. En cuanto a la discapacidad, esa flexibilidad puede resultar especialmente valiosa cuando se necesitan dispositivos hechos a medida o que puedan modificarse con el tiempo.

Sin embargo, el proyecto también pone de manifiesto que detrás de una impresión 3D hay mucho más que una máquina. Una silla de ruedas como esta requiere tener en cuenta aspectos como la estabilidad, la resistencia, la ergonomía, la comodidad y la seguridad. Por eso, la colaboración con organizaciones especializadas resulta fundamental.

Tras este proyecto, el joven de 13 años ya piensa en el futuro y está dispuesto a continuar formándose en un ámbito técnico para seguir aprendiendo sobre impresión 3D con la intención de utilizar estos conocimientos para ayudar a más personas.

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