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Tres trucos para mantener lejos a las plagas más molestas del jardín, según expertos jardineros

Mantener a raya a los roedores e insectos no es tan difícil como lo pintan. Estos son algunos métodos sin complicaciones que pueden ayudar a mantener la terraza sin intrusos

Una mano sostiene un pulverizador blanco que rocía un líquido sobre una fila de hormigas que caminan en la tierra de un jardín.
Rociar la mezcla por los caminos que estos insectos recorren habitualmente puede repelerlos temporalmente. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Jardines con Vida, una cuenta de TikTok especializada en decoración de jardines, ha compartido tres métodos caseros para mantener a raya algunas de las plagas más habituales en espacios al aire libre: hormigas, mosquito tigre y roedores en palmeras. Animales que vienen atraídos por el agua, el abono de la tierra u otras circunstancias. Los trucos, sencillos y sin productos químicos, combinan remedios tradicionales con soluciones físicas ya adoptadas por varios ayuntamientos españoles.

Las hormigas que invaden la terraza, los mosquitos que arruinan una tarde de verano o las ratas que anidan en las palmeras son compañías que en mucha cantidad pueden ser molestas. Aunque ningún truco casero garantiza una eliminación total, ciertas plantas y barreras físicas pueden reducir su presencia y hacer el espacio exterior más habitable.

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Cómo aplicar los trucos paso a paso

El proceso de trasplantar un olivo de 500 años y 6.000 kilos. Un trabajo que requiere una grúa de gran tonelaje y un equipo de profesionales para mover este ejemplar a 50 metros de distancia y darle un nuevo hogar.

Vinagre para las hormigas, plantas aromáticas contra el mosquito tigre y anillas de acero en las palmeras para los roedores. Estos son los tres remedios que propone Jardines con Vida para quienes quieran recuperar la tranquilidad en su jardín sin recurrir a productos químicos.

Hormigas: vinagre y agua a partes iguales

El primer consejo apunta a las hormigas. La solución pasa por mezclar agua y vinagre a partes iguales y rociar la mezcla por los caminos que estos insectos recorren habitualmente. El ácido acético del vinagre altera las feromonas que las hormigas depositan en el suelo para orientarse, lo que provoca su dispersión temporal. La clave está en la reaplicación: el efecto dura entre 30 minutos y unas pocas horas, según la concentración y el tipo de superficie, por lo que conviene repetirlo con regularidad, especialmente tras la lluvia o el riego. El vinagre funciona mejor como disuasor que como solución definitiva frente a colonias ya asentadas.

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Mosquito tigre: geranio citronela, lavanda y eucalipto de limón

Una planta aromática
La lavanda es un repelente natural de insectos que puede echar una mano en el jardín. (Magnific)

El segundo truco aborda el mosquito tigre, la especie más extendida en jardines urbanos y periurbanos. Jardines con Vida propone colocar varias plantas de geranio citronela distribuidas por el jardín. El propio vídeo advierte que el efecto es parcial, algo que los estudios científicos confirman: la planta libera sus compuestos repelentes en cantidades muy bajas cuando permanece intacta, por lo que frotar sus hojas entre los dedos potencia el aroma y mejora su eficacia. Para reforzar esta barrera vegetal, la lavanda y el eucalipto de limón son alternativas con mayor respaldo científico, ya que sus aceites esenciales figuran entre los repelentes botánicos más eficaces reconocidos por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA).

Ratas en palmeras: las anillas metálicas que ya usan los ayuntamientos

El tercer consejo está pensado para quienes tienen palmeras en el jardín. Los roedores, en especial la rata negra, suelen trepar por los troncos para anidar en la copa o alimentarse de los frutos. La solución que muestra Jardines con Vida son las anillas metálicas antitrepadoras, unas láminas de acero galvanizado que se colocan alrededor del tronco a una altura de entre dos y cuatro metros. Al llegar a ellas, los roedores resbalan y no pueden continuar el ascenso. Se trata del mismo sistema que ya utilizan varios municipios españoles, como Valencia o Museros, donde miles de palmeras en parques públicos llevan instaladas estas anillas. Las láminas deben tener entre 33 y 70 centímetros de anchura y no fijarse con clavos al tronco para no dañar el árbol.

Todos estos trucos ayudan a mantener las plagas a raya, pero, eso sí, el mejor jardín es el que alberga biodiversidad. Un ecosistema variado, con insectos polinizadores, aves y reptiles, regula de forma natural las poblaciones de plagas sin necesidad de intervención humana.

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