Agregar Infobae enGoogle

Si tienes las persianas sucias, esta es la mejor solución: solo necesitas vinagre y jabón negro

Los expertos señalan que se suele cometer un error siempre que se pretenden limpiar las persianas: usar agua de primeras

Ventanal con persiana gris, escritorio de madera clara, portátil plateado, cuaderno gris, taza blanca, lámpara de escritorio plateada.
Un escritorio moderno con un portátil y un cuaderno recibe la luz natural que entra por un ventanal con persiana sucia, proyectando franjas de sombra. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

Aunque tengamos hábitos de limpieza diarios, siempre quedan algunos rincones que resisten al polvo durante un tiempo más prolongado. Las puertas de casa, los azulejos del baño o las persianas son elementos que pasan tan desapercibidos que solo los vemos cuando ya acumulan demasiados residuos. Pero, en el caso de estas últimas, parece que hay que tener una técnica infalible para frotar con una buena dosis de esfuerzo físico para erradicar cualquier acumulación de suciedad acumulada por el viento y las lluvias.

Pero una vez nos hemos dejado las manos, los dedos y las uñas y se seca el agua y el jabón que hemos usado, el resultado suele ser decepcionante: sigue habiendo marcas de clara suciedad y sin brillo. No obstante, el truco para completar esta tarea de manera satisfactoria no reside ni en la fuerza, ni en el jabón. Más bien, los expertos de Maison 20minutes aclaran que hay un error muy común que casi todo el mundo comete por impaciencia: saltarse el paso previo a la limpieza húmeda.

PUBLICIDAD

Una mano sostiene un plumero de plumas y lo pasa sobre una estantería blanca llena de libros de diversos colores y algunas hojas de plantas verdes.
Una mano utiliza un plumero de plumas para limpiar el polvo de una estantería repleta de libros y algunas plantas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo evitar el barro líquido de polvo seco en las persianas

El secreto imprescindible para un resultado impecable consiste en realizar siempre un desempolvado en seco antes de que el agua toque la superficie. Con el paso del tiempo, las persianas acumulan polen, polvo seco, restos arrastrados por el viento y telas de araña.

Si se aplica una esponja húmeda directamente sobre esta mezcla, lo único que se consigue es crear una especie de barro líquido que se incrusta profundamente en las ranuras, esquinas y uniones de las lamas. Este lodo es el responsable directo de los velos blanquecinos y las marcas grises que aparecen tras el secado.

Para evitarlo, basta con pasar primero un cepillo seco, un plumero o incluso un pincel ancho por los espacios más estrechos. Al retirar esta primera película de suciedad seca, el lavado posterior resulta infinitamente más sencillo y eficaz, permitiendo que la solución húmeda actúe únicamente sobre la suciedad incrustada más rebelde.

PUBLICIDAD

¿Qué se hace una vez que no hay polvo?

Una vez libre de polvo, es hora de aplicar la mezcla casera. No hace falta recurrir a químicos agresivos ni caros. Solo se necesita un preparado ecológico con las siguientes proporciones de ingredientes: un litro de agua tibia, 20 mililitros de vinagre blanco y dos cucharadas soperas de jabón negro tradicional.

Jarra medidora con agua y cuchara de madera, botella de vinagre blanco, dos cucharas con jabón oscuro y cuchara medidora de metal sobre madera.
Un litro de agua tibia, vinagre blanco y dos cucharadas de jabón negro tradicional se muestran en una mesa de madera, listos para una solución de limpieza casera. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El jabón negro actúa como un desengrasante profundo y seguro que respeta materiales delicados como la madera, el aluminio y el PVC. Por su parte, el vinagre blanco aporta propiedades anticalcáreas y desengrasantes suaves que ayudan a recuperar el brillo original, mientras que el agua tibia acelera la disolución de los restos aceitosos. Esta combinación resulta sumamente respetuosa con el medio ambiente, evitando contaminar las aguas de escorrentía del jardín.

Para garantizar un acabado profesional, se debe limpiar siempre de arriba abajo, evitando que las gotas sucias caigan sobre zonas ya limpias. Asimismo, se aconseja avanzar por secciones y realizar un aclarado rápido con agua limpia para eliminar restos de jabón.

Sin embargo, el paso más importante es secar de inmediato con un paño limpio para evitar que el agua deje, de nuevo, marcas. Igualmente, se conviene evitar esta limpieza bajo la luz directa del sol, que fija las manchas por evaporación rápida, usar cepillos rígidos que rayen el soporte o emplear un exceso de producto que deje un film pegajoso que atraiga el polvo.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD