Vierten un producto tóxico natural para acabar con un pez invasor que estaba destruyendo dos lagos del Alto Pirineo

El proyecto, según el Gobierno de Cataluña y el CSIC, ha sido un éxito, pues ha mejorado la transparencia del agua y han comenzado a regresar los anfibios e invertebrados

Parque Natural del Alt Pirineu. (Generalitat de Catalunya)
Parque Natural del Alt Pirineu. (Generalitat de Catalunya)
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El ser humano lucha por erradicar las especies invasoras que él mismo ha introducido en ciertos enclaves. La rapidez a la que se expanden muchas de ellas, sin embargo, lo convierte en una tarea muy compleja. Es por este motivo por lo que desde las Administraciones buscan métodos distintos para eliminar su presencia y el impacto ecológico que generan.

Recientemente, en el Parque Natural del Alt Pirineu, se han conocido los resultados de una prueba piloto para acabar con el piscardo (Phoxinus phoxinus) —también conocido como verón— en los lagos de Tres Estanys del Mig y Tres Estanys de Baix. Según un comunicado emitido por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la conselleria de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica de la Generalitat de Catalunya, las actuaciones han sido un éxito, pues se ha confirmado la eliminación completa del pez invasor y ya se evidencian los primeros signos de recuperación ecológica.

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Para llevar a cabo esta actuación —realizada en septiembre de 2025 en el marco del proyecto europeo LIFE RESQUE ALPYR—, se aplicó rotenona, un ictiocida biodegradable, es decir, un producto tóxico natural que se extrae de ciertas plantas y que se utiliza para eliminar poblaciones de peces no deseadas.

Piscardo. (Clément Bardot/Wikimedia Commons)
Piscardo. (Clément Bardot/Wikimedia Commons)

Además de la erradicación del piscardo gracias a la rotenona, los científicos han observado “una notable mejora de la transparencia del agua”, así como el retorno de anfibios e invertebrados que se habían visto especialmente afectados por la introducción de esta especie invasora.

¿Cómo llegó el piscardo al Alt Pirineu?

Utilizar este producto en un entorno donde la fauna autóctona cuenta con especies de peces habría resultado en la pérdida de estas también. Sin embargo, tal y como señalan dos científicos del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC) en una investigación publicada en la revista Limnetica, “los lagos de alta montaña de los Pirineos están libres de peces de forma natural, debido a las barreras hidrográficas que impiden su colonización”.

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Esto no impide que sea habitual verlos, pues se han producido numerosas introducciones en estos ecosistemas, tanto en períodos históricos como recientes. El resultado han sido cambios en el ecosistema y problemas ecológicos, ya que estas especies han pasado a ocupar la cúspide de una red alimentaria que hasta ese momento estaba conformada por microorganismos, invertebrados y anfibios.

Comparación de la transparencia del agua antes y después de aplicar el ictiocida biodegradable. (Marc Obiols/CEAB-CSIC)
Comparación de la transparencia del agua antes y después de aplicar el ictiocida biodegradable. (Marc Obiols/CEAB-CSIC)

El piscardo fue introducido de forma accidental en el Pirineo catalán porque es utilizado como señuelo vivo en la pesca recreativa de la trucha, una especie también liberada por el ser humano en el entorno. “La presencia de este pez comporta una disminución significativa de la biodiversidad, especialmente entre los organismos acuáticos de pequeño tamaño y las poblaciones de anfibios, ya que depreda sus puestas y altera las condiciones necesarias para su reproducción”, señala el comunicado.

Además, debido a la depredación sobre estos organismos que consumen microalgas, estas pueden proliferar y acaban por dar al agua un aspecto verdoso. Los muestreos realizados durante los diez meses posteriores a la aplicación de la rotenona han observado una “notable recuperación de la transparencia del agua y de la biodiversidad”.

¿Es la rotenona un método eficaz para el control de especies invasoras?

Este ictiocida es biodegradable y los científicos han observado que se ha degradado a la velocidad prevista inicialmente. Así lo indica Barend L. van Drooge, investigador del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), que explica que la vida media del producto es de entre 10 y 20 días, “lo que reduce su permanencia en el medio acuático y apunta a una afectación muy limitada sobre el ecosistema”.

La bonita ruta a uno de los lugares más desconocidos de los Pirineos: un arco piedra con una de las mejores vistas del Valle de Tena.

Además, las muestras no han detectado rastro de rotenona en el río situado aguas abajo de los estanques tratado. “Este resultado confirma que, tal y como estaba previsto, el producto ha quedado confinado en el ámbito de actuación y no se ha dispersado fuera de los estanques objeto de la intervención”.

Esta no es la primera vez que se utiliza la rotenona para el control de especies invasoras. En España ya se realizó en septiembre de 2024 en el lago de Manhèra, en el Val d’Aran. Además, en la provincia canadiense de Nueva Escocia, tras haber probado el resto de alternativas viables, se optó por este ictiocida en 2019 para acabar con la lobina o black bass de boca pequeña (Micropterus dolomieu) en el lago Pike.

Pese al éxito de esta estrategia, su aplicación debe planificarse con mucho cuidado porque no distingue entre especies invasoras y autóctonas. Por ello, antes de su uso es necesario evaluar el estado del ecosistema, retirar o proteger especies de interés y diseñar medidas de restauración y seguimiento posteriores. Otro aspecto importante es evitar que la rotenona alcance tramos de río o masas de agua donde no se pretende actuar. Para ello se deben delimitar cuidadosamente las zonas de tratamiento.

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