Agregar Infobae enGoogle

Zhan Qioa Lin, chino que vive en España y médico, sobre convencer a sus padres para confiar en la medicina “occidental”: “Les doy alguna recomendación y no me hacen ni p*** caso”

El médico hace mención de que sus padres confían más en la medicina milenaria China

Una imagen de un hospital con el cirujano.
El médico señala que sus padres prefieren no ir al médico por la barrera del idioma y porque es diferente medicina a la oriental. (Infobae)
Guardar

Zhan Qiao Lin es cirujano plástico reconstructivo en el Hospital La Paz de Madrid y uno de los entrevistados en el videopódcast Un chino y medio, donde habla sin filtros sobre lo que significa crecer entre dos culturas. El médico reveló una paradoja que resuena entre muchos hijos de inmigrantes chinos en España que es que sus padres no le hacen caso cuando les hace recomendaciones médicas cuando tienen un achaque, sino que confían en la medicina milenaria oriental.

“Es que les digo alguna recomendación médica y no me hacen ni p*** caso, macho. Se van al médico de China a que le digan una sopa de no sé qué con frutos rojos y tal, que eso te va a bajar la tensión”, relató Zhan en el pódcast. La anécdota no se queda ahí: su tía y su tío le argumentan que “los occidentales no tenéis el mismo cuerpo que los chinos” y que, al haber estudiado medicina occidental, él no puede entender la fisiología de los orientales. “¿Cómo no voy a entenderlo, hombre? Pero si es igual, un cuerpo es un cuerpo”, respondió el cirujano quitándole hierro al asunto.

PUBLICIDAD

La brecha entre dos medicinas

Estanterías repletas con botes de medicinas etiquetados.
Una de las diferencias que destaca Lin es que en la sanidad española hay que esperar colas, algo que contrasta con el modelo chino. (Canva)

Esa desconfianza hacia la medicina occidental no es un fenómeno aislado ni exclusivo de su familia. Un estudio publicado en Gaceta Sanitaria sobre inmigrantes chinos en Sevilla reveló que el 20% de los encuestados nunca había visitado a un médico desde su llegada a España, y que la mayoría prefería acudir a la medicina tradicional china como primera opción ante cualquier dolencia. Las principales barreras identificadas fueron las dificultades con el idioma, los largos tiempos de espera y la incompatibilidad con sus obligaciones laborales.

Estos puntos coinciden con lo que dice Lin, ya que, aparte de que explica que hay un rechazo por la medicina occidental, la primera barrera que encuentra, según su experiencia, es el idioma. Además, el cirujano incide en que los tiempos de espera en hospitales españoles son mayores que en los de China, lo que les obliga a tener el negocio que regenten cerrado durante más tiempo. El cirujano atribuye esa conducta al modelo económico de la comunidad china en el país, donde una parte muy significativa trabaja como autónoma o en negocios familiares. Parar implica perder ingresos. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2025 residían más de 230.000 personas de nacionalidad china en España, frente a las apenas 35.000 registradas a principios de los años 2000.

PUBLICIDAD

La regla no escrita en urgencias

Entre los médicos existe incluso una especie de regla no escrita, según explicó Zhan, si un paciente chino llega a urgencias, es porque realmente “está jodido”. Nadie de esa comunidad cerraría su negocio por una dolencia menor. La investigación de Gaceta Sanitaria corrobora ese patrón, cuando los inmigrantes chinos acuden al sistema sanitario español, tienden a hacerlo en servicios de urgencias, no en atención primaria ni en revisiones preventivas.

La ministra de Sanidad, Mónica García, ha acudido este domingo a la manifestación en favor de la sanidad pública madrileña, bajo el lema 'Madrid sigue en pie', en la que ha criticado que el servicio madrileño "está hecho unos zorros". (Europa Press)

El vídeo también abordó la falta de reconocimiento familiar. Zhan admitió que sus padres nunca le dijeron explícitamente que estaban orgullosos de él por terminar la carrera de medicina. “Se lo noto, pero decírmelo no”, señaló. Y cuando regresó de China con una Biblia y una cruz, la reacción de su familia fue reírse y pedirle que “dejase de hacer cosas raras”.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD