Agregar Infobae enGoogle

La tragedia “devastadora” que marcó la vida de Charlène de Mónaco y que cada verano vuelve a su memoria

La princesa es una de las voces más activas en la prevención de ahogamientos, arrastra desde la infancia un dolor que moldeó su compromiso público: la muerte de su primo de cinco años

Fotografía de archivo de la princesa Charlene de Mónaco. EFE/ERIC GAILLARD / **POOL**
Fotografía de archivo de la princesa Charlene de Mónaco. EFE/ERIC GAILLARD / **POOL**
Guardar

Este fin de semana, el Palacio del Príncipe de Mónaco volvió a iluminarse de azul para conmemorar el Día Mundial de la Prevención de Ahogamientos, que se celebra cada 25 de julio. La fecha llega en un contexto especialmente duro: solo en junio, España registró 92 muertes por ahogamiento, la cifra más alta desde que existen registros. La OMS insiste en que se trata de una de las principales causas de muerte infantil en el mundo.

Para Charlène de Mónaco, este drama no es una estadística. Es una herida que la acompaña desde la infancia. La princesa ha contado en pocas ocasiones el episodio que marcó su vida. Su primo Richard murió ahogado con solo cinco años, en un río cercano a la casa de su tío. Ella era una niña.“Fue devastador para toda nuestra familia. No creo que un dolor así desaparezca nunca por completo”, confesó en una entrevista con Ouest-France. Ese trauma, unido a su carrera como nadadora olímpica, moldeó su convicción de que aprender a nadar debería ser un derecho fundamental.

PUBLICIDAD

La tragedia no quedó ahí. Años después, la hija de 19 meses de unos amigos murió en la piscina de unos vecinos. “Cuando la encontraron, ya era demasiado tarde”, lamentó Chalène en Point de Vue. También presenció cómo tres niños se ahogaban durante unas vacaciones y vivió de cerca el dolor de un amigo que perdió a su nieta en un accidente similar. Por eso, no ha dudado en confesar que el ahogamiento “es uno de mis grandes miedos”.

Los traumas que han marcado la vida de la princesa Charlène

Ese miedo se volvió real durante un instante que aún recuerda con angustia. Su hija Gabriella, entonces muy pequeña, cayó a una piscina intentando coger un juguete. Charlène la vio a tiempo y logró sacarla del agua.“Todavía me estremezco al pensar en lo que podría haber pasado si no la hubiera visto”, confesó.

PUBLICIDAD

Prince Albert II of Monaco, Princess Charlene and their children Princess Gabriella and Prince Jacques wait for the arrival of France's President Emmanuel Macron for a two-day state visit, at the Prince's Palace in Monaco ahead of the Unoc3 on June 7, 2025. LUDOVIC MARIN/Pool via REUTERS
Los príncipes de Mónaco con sus hijos Gabriella y Jacques. LUDOVIC MARIN/Pool via REUTERS

Todas estas experiencias, acumuladas a lo largo de su vida, terminaron convirtiéndose en una misión. En diciembre de 2012, la princesa creó la Fundación Princesa Charlène, dedicada a la prevención de ahogamientos y a la enseñanza de natación y seguridad acuática. Desde entonces, más de un millón de personas en 43 países han participado en sus programas. La organización trabaja con escuelas, clubes deportivos y comunidades vulnerables, especialmente en regiones donde el riesgo de ahogamiento infantil es mayor.

Por eso, hoy día los príncipes Jacques y Gabriella, de 11 años, nadan con soltura. Aprendieron desde muy pequeños, por insistencia de su madre. “Protegerlos del riesgo de ahogamiento era una prioridad”, ha dicho.

Y hay un motivo que explica esa obsesión protectora: Charlène conoce el agua mejor que nadie. Antes de convertirse en princesa, fue una atleta de élite, una nadadora que representó a Sudáfrica en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000 y que pasó su juventud entrenando en piscinas, mares y lagos. Sabe cómo se comporta el agua, cómo puede engañar, cómo puede volverse traicionera en segundos. Por eso, cuando habla de prevención, no lo hace desde la teoría, sino desde la experiencia.

La princesa Charlene organizó talleres de prevención de ahogamientos con su fundación en abril de 2023. (Eric Mathon/Palacio Principesco)
La princesa Charlene organizó talleres de prevención de ahogamientos con su fundación en abril de 2023. (Eric Mathon/Palacio Principesco)

Cada verano, cuando el Palacio se tiñe de azul, Charlène vuelve a recordar a Richard, a la niña de sus amigos, a los niños que vio ahogarse y a ese instante en el que Gabriella cayó al agua. Son recuerdos dolorosos, pero también el motor de una causa que ha salvado vidas y que sigue creciendo.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD