El peculiar vestido de la princesa Delhpine, la hermana del rey Felipe de Bélgica, en el Día Nacional: “No es mi intención robarle el protagonismo a nadie”

Su estilismo rosa se ha llevado todas las miradas durante la celebración belga tanto por el color llamativo como por el original diseño

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La princesa Delhpine de Bélgica en el Día Nacional (Grosby)
La princesa Delhpine de Bélgica en el Día Nacional (Grosby)

La princesa Delphine ha vuelto a convertir el Día Nacional de Bélgica en una pasarela política y personal con un vestido fucsia de Bert De Coninck que, según ha explicado ella misma, pretendía lanzar “un mensaje de amor” en una de las citas más simbólicas de la monarquía belga. La jornada del 21 de julio, que conmemora la investidura de Leopoldo I en 1831, ha reunido en Bruselas a la familia real casi al completo.

Delphine de Bélgica, reconocida hace cinco años como hija de Alberto II y hermana del rey Felipe, ha acudido al desfile militar y civil del Place des Palais junto a su marido, Jim O’Hare, con un vestido muy original hecho a medida para ella: satinado fucsia de estructura marcada, largo por encima de la rodilla por delante y más corto por detrás, rematado con tocado floral, guantes blancos con un corazón en las muñecas y zapatos blancos de plataforma.

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Antes de llegar al desfile, la princesa ya había anticipado el efecto de su elección estética. “El rosa es simplemente mi color. Irradia alegría, diversión y luz. Es festivo”, ha dicho a HLN, donde también ha restado importancia a la longitud de la falda en la parte trasera y ha situado su estilismo en un terreno de expresión de su arte, que va mucho más allá del protocolo monárquico.

La familia real belga en el Día Nacional de Bélgica (REUTERS/Omar Havana)
La familia real belga en el Día Nacional de Bélgica (REUTERS/Omar Havana)

El Día Nacional de Bélgica

La aparición se ha producido en el arranque de un programa oficial que ha comenzado con una misa Te Deum en la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula de Bruselas y ha continuado con el desfile ante el Palacio Real. En ese marco, la presencia de Delphine ha vuelto a destacar por una propuesta visual alejada de los códigos más convencionales de la Casa Real belga.

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La propia princesa ha subrayado que no buscaba competir con el resto de mujeres de la familia real: “No es mi intención en absoluto robarle el protagonismo a nadie. Además, cada uno busca la atención a su manera. El rey Felipe, por ejemplo, tiene cuatro hijos preciosos. Destacan porque son realmente deslumbrantes”, ha afirmado a HLN.

La princesa Delhpine de Bélgica en el Día Nacional (Reuters)
La princesa Delhpine de Bélgica en el Día Nacional (Reuters)

En esa misma entrevista, Delphine ha defendido su diferencia como parte inseparable de su papel público y ha remarcado lo diferente que es la reina Matilde: “Ella podría vestirse como yo, pero no se espera eso de ella en su posición. Soy artista. No puedo pretender ser otra persona, así que ¿por qué intentaría parecerme a alguien? ¡Esta soy yo! Me presento tal como soy. Simplemente hago lo mío: transmitir un mensaje de amor”, ha añadido.

El vestido de Delhpine de Bélgica

La explicación más detallada de ese mensaje la ha desarrollado en Point de vue, donde ha vinculado su imagen pública con una causa personal. “Todos los proyectos que emprendo con jóvenes artistas y creadores se guían por valores que siempre han formado parte de mí”, ha señalado, antes de relacionarlo con su experiencia de acoso escolar y con la necesidad de amparar a quienes quedan fuera de la norma.

La princesa Delhpine de Bélgica en el Día Nacional (Reuters)
La princesa Delhpine de Bélgica en el Día Nacional (Reuters)

“Hoy, mi título de princesa me da mayor visibilidad, y creo que es importante usarlo para ayudar a quienes lo necesitan. No podemos defender a todo el mundo, por supuesto, pero podemos tender la mano a quienes son diferentes, a quienes viven fuera de la norma y a quienes a veces sienten que no encajan”, ha explicado Delphine a Point de vue. En esa misma conversación ha resumido la intención de fondo de su presencia pública: “Esa es la idea que quiero transmitir”.

La princesa ha enmarcado su estilismo en una estrategia sostenida de apoyo a creadores locales. “Es el estilista Jody Van Geert quien me viste cada año. Me conoce muy bien: sabe lo que me sienta bien, lo que refleja mi personalidad y me asesora en mis elecciones. Compartimos la misma sensibilidad y este deseo constante de apoyar la creatividad belga, especialmente durante la fiesta nacional”, ha dicho al medio francés.

La finca, ubicada en Granada, fue su refugio vacacional hasta 1993, año en el que el monarca falleció mientras se encontraba de vacaciones en la localidad andaluza.

La princesa también ha desgranado la construcción formal de la prenda. “Las hombreras anchas crean la forma de un corazón, o incluso de alas de ángel. La espalda más corta se inspira en los vestidos con polisón, de 1860 a 1890, con su voluminoso drapeado que antes se llamaba ‘pouf’ o ‘cul-de-Paris’, pero con una interpretación decididamente contemporánea y juvenil”, ha explicado a Point de vue.

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